Las escuelas infantiles reivindican su papel educativo en una jornada de huelga nacional - EFELas educadoras del primer ciclo de Educación Infantil, de 0 a 3 años, han salido este jueves a la calle en toda España para reclamar el reconocimiento real de su trabajo y denunciar unas condiciones laborales que consideran críticas. Bajo el lema “somos escuelas, no guarderías”, el sector ha secundado una jornada de huelga estatal con más de 53 concentraciones convocadas en distintos puntos del país.
La movilización ha reunido a profesionales de un sector muy fragmentado, en el que conviven escuelas públicas de gestión autonómica y municipal, centros privados y escuelas públicas externalizadas. Todas comparten, con matices según el territorio, una misma reivindicación: que el ciclo 0-3 sea tratado en la práctica como lo que ya es sobre el papel, una etapa educativa clave en el desarrollo de la infancia.
Alrededor de 60.000 educadoras de unas 11.000 escuelas, públicas y privadas, estaban llamadas al paro. Sus principales demandas pasan por reducir el número de niños por profesional, implantar la pareja educativa en el aula, mejorar los salarios, regular la jornada lectiva y contar con apoyos suficientes para atender a menores con necesidades educativas específicas.
La protesta se ha desarrollado en la mayoría de provincias, con concentraciones frente a consejerías de Educación, parlamentos autonómicos y sedes patronales. Sindicatos como CCOO, UGT, CGT y USO han convocado diferentes actos durante una jornada que ha teñido de amarillo las calles, símbolo de una etapa educativa que lleva tiempo reclamando dejar de ser tratada como un servicio asistencial de segunda.
“Somos educación, pero solo lo somos en el papel”
Las plataformas del 0-3 han insistido en que la educación infantil no puede reducirse a conciliación. “Queremos reivindicar al 0-3 como etapa educativa, más recursos para atender a la diversidad y menos ratios”, ha señalado el portavoz de la Plataforma 0-3, Carles Arbó.
La portavoz de la Plataforma Estatal de Escuelas Infantiles, Rosa Marín, ha calificado la jornada como “histórica” al reunir movilizaciones del sector en todas las comunidades autónomas. En Madrid, donde las educadoras llevan semanas de huelga indefinida, la protesta ha vuelto a poner el foco en la necesidad de una negociación que aborde salarios, ratios y reconocimiento profesional.
Desde Aragón, la portavoz de la Plataforma 0-3, Belinda Gil, ha resumido una de las claves del conflicto: “Somos educación, pero solo lo somos en el papel. En la práctica todavía no se nos considera una etapa educativa”. La frase condensa el hartazgo de un colectivo que sostiene que la ley reconoce el carácter educativo del ciclo, pero las condiciones reales de trabajo no acompañan.
La situación en las aulas es una de las principales denuncias. En muchos casos, las educadoras aseguran que deben atender hasta ocho bebés menores de un año por profesional. La reivindicación del sector es legislar una bajada de ratios hasta cuatro bebés menores de un año por educadora, seis niños de entre uno y dos años, y ocho niños de entre dos y tres años.
A esa presión se suma la carga física y emocional de una etapa en la que las profesionales no solo acompañan rutinas básicas como alimentación, descanso o higiene, sino que también intervienen en el desarrollo emocional, social, motriz y comunicativo de los menores.
La protesta también llega a la Región de Murcia
En la Región de Murcia, los profesionales del primer ciclo de Educación Infantil también han secundado la jornada de huelga y se han concentrado este jueves ante la Asamblea Regional, en Cartagena. La protesta regional ha puesto el foco en lo que consideran una situación “insostenible”, marcada por ratios elevadas, falta de recursos y ausencia de reconocimiento suficiente dentro del sistema educativo.
Entre las reivindicaciones planteadas en la Región figuran la implantación de la pareja educativa en las aulas, una normativa específica para el primer ciclo de Infantil, la integración de la Atención Temprana en las escuelas y una financiación pública suficiente que permita avanzar hacia la gratuidad universal sin precarizar el empleo.
CCOO ha recordado que la red pública de educación infantil en la Región de Murcia suma cerca de 500 aulas, con más de 700 profesionales que atienden a unos 8.700 niños y niñas. El sindicato insiste en que este tramo educativo “no puede seguir siendo el gran olvidado” del sistema.
La convocatoria regional también ha contado con el respaldo de familias, que en algunos casos han optado por no llevar a sus hijos a clase como gesto de apoyo. Para las educadoras, ese acompañamiento demuestra que la reivindicación es laboral y también educativa: mejorar sus condiciones implica mejorar la atención que reciben los menores.
UGT Región de Murcia ya había llamado a la huelga para exigir la dignificación del sector, una mayor estabilidad laboral, la reducción de ratios, la integración plena en el sistema educativo y el refuerzo de la red pública. El sindicato también ha denunciado que algunos ayuntamientos no respetan la titulación de las educadoras infantiles y reclama la reclasificación profesional que corresponde a su formación.
Reivindicación laboral, educativa y feminista
La movilización tiene también una lectura de género. El sector está formado mayoritariamente por mujeres y denuncia que esa feminización ha contribuido históricamente a una menor valoración social y salarial del trabajo. En la Asamblea Regional, el PSOE ha señalado que el colectivo está compuesto en un 97% por mujeres y ha trasladado sus reivindicaciones al pleno regional, entre ellas la bajada de ratios, la pareja educativa y más recursos especializados.
Los sindicatos estiman que el seguimiento medio de la huelga a nivel nacional ha superado el 75%, aunque los datos varían según comunidades y fuentes oficiales. En cualquier caso, la jornada ha evidenciado un malestar extendido en un sector que reclama una mesa de negociación con administraciones y patronales para abordar mejoras reales.
La movilización del 0-3 va más allá de una reivindicación salarial. Las profesionales reclaman mejores condiciones laborales, más recursos, ratios adecuadas y el reconocimiento efectivo de una etapa que forma parte del sistema educativo. Defienden que las escuelas infantiles no son espacios asistenciales, sino el primer entorno educativo de muchos niños y niñas, y piden poder desarrollar su labor con la dignidad y los medios que merece.






