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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Viernes, 08 de Mayo de 2026
Paco Morales

Cartagena, el municipio que no sabe que tiene volcanes

Volcán Cabezo Negro de TallanteVolcán Cabezo Negro de Tallante

Pilar Juárez lleva años repitiendo lo mismo: «Más naturaleza y menos cemento». Lo dice desde la presidencia de la Asociación Defensa de la Cartagena Oeste, donde ha convertido esa frase en programa. No es un eslogan romántico: es un diagnóstico económico. Porque en el territorio que defiende —ese oeste olvidado que va de Perín a Tallante pasando por Galifa y Los Puertos— hay algo que la mayoría del municipio ignora. Hay volcanes. Y no son una curiosidad local: son patrimonio geológico de relevancia mundial.

 

Un recurso con nombre propio

 

El geoturismo volcánico es la modalidad turística que utiliza el patrimonio geológico de origen volcánico como atractivo principal. La distinción entre volcán activo y volcán extinto cambia el escenario, pero no el argumento: Islandia vende fuego vivo, Lanzarote vende paisaje lunar de hace tres siglos, Cabo de Gata vende coladas de origen volcánico de entre catorce y siete millones de años. El producto se llama igual; lo que varía es el relato. Y el relato, bien contado, mueve millones de personas y genera economía real.

 

El Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, recibió 1,49 millones de visitantes en 2024 y cobra 22 euros por adulto en el acceso a las Montañas del Fuego, siendo el cuarto parque nacional más visitado de España. Es el referente económico del geoturismo volcánico en España, pero no el geológico: el vulcanismo canario responde a un punto caliente atlántico, de naturaleza y origen radicalmente distintos a los del sureste peninsular. El modelo de negocio, sin embargo, es exportable.

 

A menos de doscientos kilómetros de Cartagena, el Geoparque Mundial de la UNESCO de Cabo de Gata-Níjar, integrado en la red europea de geoparques desde 2001 y con el sello UNESCO desde 2015, ha construido una oferta geoturística con 16 senderos, 33 georrecursos catalogados y un centro específico de interpretación volcánica —la Casa de los Volcanes—, primero de su tipo en Andalucía.

 

Cabo de Gata y el noroeste de Cartagena sí comparten la misma Provincia Volcánica del Sureste de España (PVSE), una banda de 9.000 km² que recorre la Cordillera Bética oriental hasta el Mar Menor, con un vulcanismo continental extinto de entre catorce y 2,6 millones de años. Pero la singularidad de Cartagena va más allá del origen compartido: sus manifestaciones piroclásticas y xenolíticas son diferentes a las del geoparque almeriense, lo que las convierte en un patrimonio único incluso dentro de la propia provincia volcánica.

 

El Geoparque de Cabo de Gata-Níjar registró más de 38.000 visitantes en sus instalaciones de interpretación en 2024, según datos de la Junta de Andalucía; el acceso al conjunto del parque es libre y gratuito, lo que hace imposible la comparación directa con Timanfaya, que cobra entrada y contabiliza cada visita. El dato real puede ser mucho mayor, y el argumento económico, mucho más contundente. Almería lo ha convertido en producto. Cartagena no tiene ni una señal.

 

 

Lo que hay bajo los cabezos

 

Los afloramientos basálticos del noroeste del municipio —Cabezo Negro de Tallante, Cabezo Negro de Los Pérez, Cabezo de Las Torres en la Sierra de La Muela— tienen entre 2,8 y 2,6 millones de años. Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena y del Instituto de Geociencias del CSIC han identificado hasta 17 afloramientos volcánicos en torno a la Sierra de Los Victorias, cuyos basaltos contienen xenolitos de peridotita —fragmentos del manto superior arrastrados por la lava— que permiten conocer la composición de zonas inaccesibles de la corteza terrestre. No existe nada comparable en un radio de cientos de kilómetros.

 

Y el territorio turístico potencial es mayor de lo que parece. El Inventario de Lugares de Interés Geológico de la Región de Murcia ya recoge el Volcán de Rocas Ultrapotásicas de La Aljorra y la Colada Basáltica de la Rambla de Peñas Blancas, enclaves que amplían el mapa visitable más allá de la zona noroeste y que refuerzan la viabilidad de rutas geoturísticas de varios días.

 

El patrimonio no se limita además al interior: en el Mar Menor emergen cinco islas de origen volcánico incluidas en la Red Natura 2000, y el Carmolí es definido oficialmente como restos de un volcán cuaternario extinguido. La Provincia Volcánica del Sureste no termina en los cabezos del interior: llega hasta el agua.

 

Región de Murcia Digital lo resume con una honestidad poco habitual: «su excepcional importancia contrasta con el desconocimiento de su existencia por parte de la ciudadanía». La frase lleva años publicada. La respuesta, no ha llegado.

 

Sin producto, sin ruta, sin centro

 

La concejalía de Turismo de Cartagena no ha incorporado el geoturismo volcánico a ningún plan, campaña ni línea de trabajo conocida. Un territorio con 17 afloramientos catalogados por el CSIC y la UPCT no merece una sola mención en los materiales promocionales del municipio.

 

El municipio carece de señalética volcánica en sus cabezos, no existe una ruta geoturística homologada y no hay centro de interpretación. El Sendero de Tallante, habilitado por el Ayuntamiento, no aparece en ningún material turístico municipal como ruta volcánica. El recurso existe; el producto, no.

 

Los investigadores llevan tiempo señalando esa misma carencia. En el estudio de la UPCT y el CSIC sobre el área de Tallante, los autores concluían que los objetivos divulgativos «se podrían desarrollar mejor mediante la creación en la zona de un Centro de Interpretación, donde con ayuda de vídeos, esquemas y maquetas se reforzarían los conocimientos adquiridos directamente sobre el terreno». El Dr. José Ignacio Manteca Martínez, primer firmante, participa hoy como guía científico en las rutas de la asociación. La demanda académica y la iniciativa ciudadana llevan años en el mismo punto. La oferta turística organizada, todavía no.

 

Una asociación, un proyecto y un pleno

 

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El mismo territorio que en 2023 estuvo a punto de convertirse en una mina a cielo abierto —el proyecto de la multinacional Cemex despertó entonces una fuerte alarma vecinal— podría ser en los próximos años el destino geoturístico más singular del sureste de España. Esa es exactamente la apuesta que defiende la Asociación Defensa de la Cartagena Oeste con su proyecto de geoparque orientado al reconocimiento de la UNESCO.

 

Su presidenta, Pilar Juárez, define el geoparque como «turismo sostenible de interés general que puede dar prestigio y elevar de categoría, por su demanda especializada y científica». El visitante de un geoparque volcánico no es el turista de paso: son investigadores, estudiantes de geología y familias con curiosidad científica. Un patrimonio de 2,6 millones de años atrae además un flujo diferente: congresos, jornadas y encuentros académicos que posicionan el territorio en redes científicas internacionales y generan pernoctación cualificada. «Dada la extensión de las rutas», advierte Juárez, «podría necesitar más de dos o tres días», lo que implica consumo local sostenido en pedanías con despoblación crónica.

 

El 30 de abril de 2026, el Pleno del Ayuntamiento de Cartagena aprobó por unanimidad una moción instando al Gobierno local a iniciar los trámites para crear el Parque Geológico y Vulcanológico de la Zona Oeste y a poner en marcha una campaña de difusión turística, cultural y científica. El concejal de Agricultura y Medio Rural, José Ramón Llorca, señaló que el Ayuntamiento trabaja en rutas de senderismo y gastronómicas en la zona. Son pasos útiles, pero distintos: una ruta de senderismo no es geoturismo, y el senderismo no genera el posicionamiento internacional que otorga un geoparque UNESCO. La unanimidad del pleno demuestra que el consenso existe. Lo que queda por ver es si se convierte en candidatura real.

 

Lo que se puede hacer

 

El camino no exige grandes inversiones de partida. La señalética volcánica en los principales cabezos es una actuación de bajo coste y alto impacto en visibilidad. Una ruta geoturística homologada puede diseñarse aprovechando la colaboración ya existente entre la UPCT, el CSIC y la asociación promotora. El centro de interpretación volcánica, reclamado desde hace años por la comunidad científica, encontraría ubicación natural en las pedanías del entorno. Y la candidatura a Geoparque Mundial de la UNESCO ha transformado economías rurales en toda Europa. Cabo de Gata lo sabe desde 2015. El noroeste de Cartagena tiene el mismo sustrato geológico —y una singularidad que Almería no tiene— y lleva décadas mirando cómo otros lo convierten en destino.

 

Cooperación o silencio

 

La Declaración de Shimabara, aprobada en la Quinta Conferencia Internacional de Geoparques UNESCO celebrada en Japón en 2012, es inequívoca: «la cooperación integrada entre la población local, los científicos, la industria del turismo, los municipios y las naciones es indispensable para la conservación del patrimonio geológico, la educación, el turismo y la gestión de los geoparques». En Cartagena, esa cooperación existe ya entre vecinos y científicos. Tras el voto unánime del 30 de abril, lo que falta es que el municipio dé el siguiente paso.

 

La pregunta no es si el patrimonio volcánico de Cartagena merece atención turística. Eso está fuera de toda duda. La pregunta es si el acta del 30 de abril de 2026 será el inicio de un destino o simplemente el último archivador de una oportunidad que lleva demasiado tiempo esperando.

 

Fuentes

Manteca Martínez, J.I., López-Ruiz, J. y Cebriá Gómez, J.M. Contexto geológico del garbancillo de Tallante. Astragalus Nitidiflorus. Universidad Politécnica de Cartagena / Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).

EUROPARC-España. Informe Anual de Visitantes de la Red de Parques Nacionales 2024.

Junta de Andalucía. Portal Ambiental CSMA. Geoparque Mundial de la UNESCO Cabo de Gata-Níjar.

Inventario de Lugares de Interés Geológico de la Región de Murcia. CARM, 2018.

Declaración de Shimabara. 5.ª Conferencia Internacional de Geoparques UNESCO. Japón, 2012.

Región de Murcia Digital. Volcanes en la Región de Murcia. Fundación Integra.

Wikipedia. Espacios abiertos e islas del Mar Menor. Consultado abril 2026.

Murcia Economía.

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