La culpa es del mono

Hay veces que un acontecimiento insignificante puede causar una crisis de envergadura magistral. Sucedió en Grecia, en 1920, cuando el Rey Alejandro I paseaba por los jardines de su palacio. Vio que su perro estaba siendo atacado por un mono y se apresuró a separarlos cuando el mono le asestó un bocado en su real pierna. 20 días más tarde el rey murió de sepsis y se desencadenó una profunda crisis en el país. Hoy en día contamos en política con auténticos maestros en artes maquiavélicas, hasta el punto de que han hecho del engaño su modus operandi.
Ante la posibilidad real, en la vida misma, de que un acontecimiento fortuito y casi anecdótico tenga consecuencias funestas, existen algunos que, para enmascarar su mediocridad e inoperancia buscan cualquier acontecimiento, por irrelevante que sea, para esconder su falta de criterio. Pero las mentiras tienen las patas muy cortas.
Desde la anoxia de 2016, el Mar Menor sólo ha dejado de ser verde, de momento. Así de simple. No ha mejorado nada y lo peor de todo es que no tiene visos de mejorar. Después de los millones y millones de euros gastados, de las decenas de comités de expertos y comités interdepartamentales creados y tras las más variopintas ocurrencias plasmadas en la Ley del Mar Menor, la realidad es que la rambla de El Albujón ha vertido al Mar Menor el doble de agua dulce este año que el pasado. En lo que llevamos de año ya se ha retirado casi la misma cantidad de biomasa que en todo el año anterior y el principal problema de contaminación, relacionado con las aportaciones del acuífero cuaternario está exactamente igual porque no han hecho nada al respecto.
Esto los gobernantes lo saben. Los políticos del PP en la Región de Murcia y los del PSOE en el Estado saben que no han aportado lo suficiente para solucionar los problemas del Mar Menor, aunque eso les tiene sin cuidado porque fueron astutos y se inventaron la existencia de un mono al que culpar de todos los males.
PP y PSOE, tal y como nos tienen acostumbrados, se ponen de acuerdo siempre en dos casos: por un lado, para repartirse puestos y chiringuitos y, por otro lado, para no solucionar los problemas básicos de nuestra tierra. El PP de López Miras bautizó a los agricultores como el mono causante de todos los problemas y se escudó en la connivencia de sus socios naturales, el PSOE, para poder defender un doble discurso según la audiencia del momento.
Mientras que con una mano intentan mantener callado al sector agro con grandilocuentes discursos tan vacíos como las arcas de la Región de Murcia, con la otra mano pactaban con el PSOE estigmatizar al agro y hundirlo hasta la muerte.
La anoxia provocada al sector agro por la Ley del Mar Menor ha situado al PP en un callejón sin salida.
El sector agro les pide cambiar la ley. Y el PP, leña al mono, les dice que sí. Pero como tienen más miedo que hambre a que la gente sepa la verdad, es decir, que no ha servido para nada el castigo dispensado a la comarca del Campo de Cartagena, pretenden ahora buscar otro mono al que echar la culpa. Quieren que el mono sea VOX y van apañados.
VOX es el partido político que ha dicho desde el primer momento que la ley del Mar Menor era un auténtico disparate. Bloquear el crecimiento y desarrollo de una de las zonas más pujantes de nuestra región, sin atender a la potencialidad de las compatibilidades sectoriales, está hundiendo la Región de Murcia. La ley del Mar Menor es un disparate de obligaciones agrarias y ganaderas que hace que nuestros productores pierdan competitividad con el resto del mundo.
Los nuestros son los que mejor producen y con la mayor calidad del mercado, demostrado. Ahora bien, por culpa del PP, que los ha estigmatizado, los agricultores y ganaderos murcianos tienen que demostrar cada día que no son culpables. Así nos va.
En días pasados, desde VOX, nos reunimos con asociaciones del sector primario. Debo reconocer que me sorprendió la información que traían de sus conversaciones con el PP. Les habían trasladado que era VOX quien tenía bloqueada la modificación de la Ley del Mar Menor. Mentira.
Y como se pilla antes a un mentiroso que, a un cojo, nos comprometimos a llevar al día siguiente la propuesta de debate de la modificación de la ley del Mar Menor. Efectivamente, VOX cumple y así lo hicimos. Los del PP, cazados en su contradicción acudieron raudos y veloces a sus socios naturales, el PSOE, y plantearon conjuntamente una opción alternativa: no debatir la ley del Mar Menor propuesta por VOX. Los 21 diputados del PP y los 13 del PSOE son más que los 7 de VOX. Ganaron la votación y, efectivamente, no vamos a debatir la modificación de la ley.
VOX es un partido que cumple y nuestra máxima pasa por aportar soluciones reales a todos los grandes problemas que tiene España: inseguridad, vivienda y, también, el bolsillo de los humildes trabajadores a los que llevan saqueados a impuestos para nada.
Por esa razón seguiremos llevando la propuesta de debatir la modificación de la Ley del Mar Menor cada semana, porque tenemos la absoluta convicción de que es posible proteger el Mar Menor, salvaguardar su ecosistema y, a la vez, hacer de la comarca del Campo de Cartagena el núcleo básico del crecimiento regional.
Si el PP quiere un mono, que se lo compre. VOX ha venido a establecer el sentido común como premisa básica de la acción política.






















