El Colegio de Economistas de la Región de Murcia ha reunido a 174 profesionales en una jornada centrada en la evolución del director financiero y en el nuevo liderazgo que están asumiendo estos perfiles dentro de las empresas. Bajo el lema ‘El liderazgo que anticipa el cambio’, el encuentro analizó los principales retos que afronta la dirección financiera en un escenario marcado por la incertidumbre económica, la digitalización, la inteligencia artificial y la necesidad de tomar decisiones cada vez más rápidas, precisas y estratégicas.
La jornada resaltó el papel del CFO que ya no se limita al control financiero ni a la supervisión de las cuentas. Su función ha evolucionado hacia un liderazgo transversal, con capacidad para participar en la estrategia de la compañía, anticipar riesgos, orientar la financiación, impulsar la transformación digital y contribuir a la generación de valor.
El decano del Colegio de Economistas de la Región de Murcia, Ramón Madrid, subrayó la importancia de dar visibilidad a este cambio y de reforzar el papel del director financiero en el tejido empresarial. Durante su intervención, destacó que los CFO desempeñan una función “trascendental”, especialmente en un contexto marcado por la incertidumbre y por la resistencia al cambio.
Madrid defendió que estos profesionales deben ser considerados una pieza clave en la toma de decisiones empresariales, al actuar como nexo entre la estrategia, la financiación, la gestión del riesgo y la transformación de las compañías. Una figura, en definitiva, que ya no solo mide lo que ocurre, sino que ayuda a decidir hacia dónde debe avanzar la organización.
Del control financiero al liderazgo estratégico
La ponencia inaugural corrió a cargo del director general financiero de MasOrange, Ludovic Pech, quien centró su intervención en la magnitud del cambio que atraviesa la dirección financiera. Según expuso, el CFO ha dejado atrás su papel tradicional de “contable y guardián del dato” para convertirse en un verdadero estratega empresarial, con influencia directa en el rumbo de la organización.
Pech identificó seis palancas que definen este nuevo liderazgo financiero: resiliencia, flexibilidad estratégica, reversibilidad operativa, diversificación, empoderamiento y agilidad en la ejecución. Todas ellas, explicó, resultan esenciales en un entorno en el que la incertidumbre ya no puede entenderse como una situación puntual, sino como una condición estructural del mercado.
En este contexto, el director financiero debe asumir un equilibrio complejo: garantizar la estabilidad de la empresa y, al mismo tiempo, facilitar su crecimiento. La gestión financiera deja así de ser una función meramente defensiva para convertirse en una herramienta de impulso, adaptación y competitividad.
Durante la jornada también se puso de relieve la importancia de la confianza como uno de los pilares del nuevo liderazgo financiero. Una confianza que debe construirse tanto dentro de la organización, especialmente en la relación con el CEO y el comité de dirección, como hacia el exterior, en la interlocución con inversores, entidades financieras, auditores y otros agentes del mercado.
La inteligencia artificial ocupó también un lugar destacado en el análisis. Los ponentes coincidieron en que la IA está llamada a acelerar la capacidad de decisión de las empresas, al mejorar la velocidad, la escala y la precisión en el análisis de datos. Sin embargo, también se insistió en que la tecnología no sustituye el criterio profesional, sino que lo refuerza cuando se utiliza con responsabilidad y una adecuada gobernanza.
Financiación adaptada a cada empresa
La primera mesa redonda abordó uno de los grandes retos de cualquier compañía: cómo financiar su crecimiento. Los participantes coincidieron en que no existe una fórmula única ni un modelo válido para todas las empresas. La estrategia financiera debe adaptarse al tamaño, al momento, al sector y a las necesidades concretas de cada organización.
En ese escenario, la banca tradicional continúa aportando estabilidad, seguridad y control del coste financiero, mientras que la financiación alternativa ofrece rapidez, flexibilidad y capacidad de respuesta ante necesidades específicas. El reto del CFO consiste en integrar ambas vías y construir una estructura financiera equilibrada, eficiente y alineada con la estrategia empresarial.
La diversificación de fuentes de financiación se presentó como una competencia cada vez más relevante. El director financiero debe saber combinar instrumentos, anticipar tensiones de liquidez, evaluar riesgos y diseñar soluciones que permitan crecer sin comprometer la solidez de la compañía.
Anticipar riesgos antes de que golpeen
La segunda mesa se centró en la gestión estratégica de riesgos, un ámbito en el que el CFO ha ganado protagonismo en los últimos años. Los expertos destacaron que su papel ya no se limita a los riesgos financieros, sino que se extiende también a los riesgos operativos, regulatorios, tecnológicos, reputacionales y de sostenibilidad.
Entre las principales conclusiones se subrayó la importancia del mapa de riesgos como herramienta para anticipar escenarios y orientar la toma de decisiones. Identificar, medir y gestionar los riesgos conocidos es importante, pero también lo es desarrollar mecanismos que permitan detectar aquellos que aún no han aflorado.
Los participantes defendieron la necesidad de establecer indicadores clave que ayuden a anticipar situaciones adversas y a reforzar la capacidad de respuesta de las organizaciones. El objetivo es avanzar hacia modelos más proactivos, en los que el riesgo deje de gestionarse solo cuando aparece el problema y pase a formar parte de la estrategia empresarial.
Auditoría, confianza y calidad del dato
La evolución de la auditoría en la era digital fue el eje de la tercera mesa. Los participantes coincidieron en que la auditoría sigue siendo una herramienta esencial para generar confianza en la economía, en los mercados y en las propias organizaciones. Su valor va más allá del cumplimiento normativo, ya que contribuye a reforzar la transparencia, la calidad de la información y la seguridad en la toma de decisiones.
En este ámbito, el CFO aparece como garante de la calidad del dato, una responsabilidad cada vez más importante en un entorno donde la información se ha convertido en uno de los principales activos de cualquier empresa. La toma de decisiones depende de datos fiables, bien estructurados y correctamente interpretados.
El debate también abordó la tensión entre regulación y eficiencia. Los expertos señalaron que las normas son necesarias para mejorar la transparencia y la calidad de la información, pero advirtieron de que un exceso de requisitos puede restar claridad, agilidad y utilidad a los procesos. La clave, apuntaron, está en encontrar un equilibrio que preserve la confianza sin convertir la gestión en una carrera de obstáculos administrativos.
La tecnología fue otro de los grandes temas de esta mesa. La automatización, el análisis masivo de datos y la inteligencia artificial transformarán de forma profunda los procesos de auditoría, pero los participantes coincidieron en que el juicio profesional del auditor seguirá siendo insustituible.
Digitalización y gobierno del dato
La última mesa de la jornada estuvo dedicada a la digitalización y a la transformación financiera. La principal conclusión fue que el reto ya no consiste únicamente en implantar nuevas herramientas tecnológicas, sino en construir organizaciones capaces de trabajar con datos fiables, procesos automatizados y una adecuada gobernanza de la información.
Los participantes destacaron que la calidad del dato se ha convertido en un elemento estratégico. No basta con acumular información: es necesario ordenarla, interpretarla y convertirla en conocimiento útil para la empresa. En este contexto, el CFO evoluciona hacia un perfil más predictivo y analítico, apoyado en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial.
También se abordó la creciente importancia de la ciberseguridad y del uso responsable de la IA. Ambos aspectos resultan fundamentales para garantizar la sostenibilidad, la confianza y la protección de las organizaciones en entornos digitales cada vez más expuestos.
El papel de Europa en este proceso también estuvo presente en el debate. Los expertos señalaron la necesidad de encontrar un equilibrio entre innovación y regulación, de forma que la normativa proteja a empresas y ciudadanos sin frenar la competitividad ni la adopción tecnológica.
Un liderazgo llamado a transformar la empresa
Como conclusión general, la jornada evidenció que la dirección financiera atraviesa una transformación profunda. El CFO deja de ser un perfil exclusivamente técnico, centrado en el control y la supervisión, para convertirse en un líder estratégico capaz de anticipar riesgos, impulsar la innovación, orientar la financiación y contribuir al crecimiento sostenible de las empresas.
La tecnología, la inteligencia artificial y la gestión avanzada del dato se consolidan como herramientas fundamentales en este proceso. Sin embargo, los participantes coincidieron en que el verdadero valor diferencial seguirá estando en el liderazgo, el criterio profesional y la capacidad de adaptación de quienes ocupan la dirección financiera.
El encuentro organizado por el Colegio de Economistas puso así de manifiesto que el futuro de las organizaciones pasa, en buena medida, por la evolución de sus áreas financieras. Un cambio que no solo redefine el papel del CFO, sino que sitúa a estos profesionales en el centro de la transformación empresarial.
La jornada contó con el respaldo de CaixaBank y UCAM como patrocinadores, así como con la colaboración de Auren, Baker Tilly, BNFIX, Fran Fuentes, Inforges, MJ Asesores, Result+ing y Sector3. Desde el Colegio de Economistas se agradeció el apoyo de estas entidades para seguir impulsando la formación continua, el talento y el rigor profesional en el ámbito empresarial de la Región de Murcia.





