Trabajadores del campo - ArchivoLa protección salarial frente a la inflación sigue siendo muy desigual entre sectores. Solo el 39,4% de los trabajadores amparados por convenios colectivos registrados hasta abril cuenta con una cláusula de revisión salarial que permita corregir posibles pérdidas de poder adquisitivo cuando los precios suben por encima de lo pactado.
La brecha sectorial es especialmente acusada. Mientras el 77,2% de los trabajadores de la construcción y el 72,3% de los de la industria disponen de cláusulas de garantía salarial, la cobertura cae al 23,3% en los servicios y se desploma hasta el 4,1% en la agricultura.
En el caso del sector servicios, hasta abril se habían registrado 1.337 convenios con efectos económicos sobre más de 5,12 millones de trabajadores. Sin embargo, solo 1,19 millones estaban cubiertos por una cláusula de revisión salarial. La diferencia es enorme porque se trata del sector con mayor volumen de empleo afectado por la negociación colectiva, pero también uno de los que menor protección ofrece frente a los repuntes del IPC.
La situación es aún más llamativa en el campo. La agricultura sumaba 26 convenios registrados hasta abril, con efectos sobre 91.684 trabajadores, pero únicamente 3.819 contaban con una cláusula de garantía salarial. En términos prácticos, apenas uno de cada veinticinco trabajadores agrarios incluidos en estos convenios tiene blindado su salario frente a una desviación de la inflación.
Industria y construcción, con mayor cobertura
El contraste con la industria y la construcción es claro. La industria contaba hasta abril con 922 convenios registrados, que daban cobertura a 1,5 millones de trabajadores. De ellos, 1,09 millones tenían cláusula de revisión salarial, lo que equivale a algo más de siete de cada diez empleados del sector.
La construcción presenta la mayor protección relativa. Sus 72 convenios registrados afectaban a 940.378 trabajadores, de los que el 77,2% disponía de cláusulas de revisión. Este sector no solo lidera la cobertura frente al IPC, sino que también registra la mayor subida salarial media pactada, con un incremento del 3% hasta abril.
En conjunto, entre enero y abril se registraron 2.357 convenios colectivos, pero solo 710, el 30,1%, incorporaban cláusulas de garantía salarial. De ellos, 484 contemplaban además su aplicación con efectos retroactivos. Aunque la cobertura ha mejorado respecto a diciembre de 2023, cuando apenas alcanzaba al 21,08% de los trabajadores, todavía deja fuera a la mayoría de empleados amparados por la negociación colectiva.
Los salarios pactados vuelven a quedar por debajo del IPC
La fotografía salarial también muestra cierta pérdida de fuerza. Los salarios pactados en convenio subieron de media un 2,94% hasta abril, ligeramente por encima del 2,92% registrado en marzo, pero por debajo del IPC adelantado de abril, situado en el 3,2% a la espera de confirmación definitiva por parte del INE.
Por sectores, la construcción encabeza las subidas salariales medias, con un 3%, seguida de los servicios, con un 2,97%. Por debajo de la media se sitúan la industria, con un 2,81%, y la agricultura, con un 2,68%, precisamente el sector con menor protección mediante cláusulas de revisión.
El dato llega en un momento relevante para la negociación colectiva. Sindicatos y patronales deben negociar este año el nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, después de que el anterior venciera en diciembre. Aquel pacto recomendaba subidas salariales del 3% para 2025 y contemplaba cláusulas de revisión de hasta un punto adicional en caso de desviación de la inflación.
Los sindicatos piden subidas del 4% anual
Para el nuevo acuerdo, UGT y CCOO han planteado a la patronal una subida salarial fija del 4% anual durante tres años, lo que supondría un incremento acumulado del 12% hasta 2028. También proponen aumentos adicionales para los convenios con salarios medios más alejados de la media nacional y una cláusula extra del 1,5% anual si la inflación supera lo pactado.
La revisión salarial funciona como un mecanismo de protección ante la inflación. Cuando está incluida en el convenio, permite compensar desviaciones de precios; cuando no lo está, el salario puede aumentar sobre el papel pero perder valor en la vida real.
Por ahora, los datos muestran un mapa laboral partido en dos: sectores como construcción e industria cuentan con una protección mucho más amplia, mientras agricultura y servicios quedan más expuestos a los repuntes de precios.




