Detalle de una farmacia. EFE/Biel AliñoEl nuevo sistema de copago farmacéutico entra en vigor este jueves, 14 de mayo, con una reforma orientada a hacer más progresiva la aportación de los usuarios en la prestación farmacéutica. El cambio, impulsado por los ministerios de Sanidad y Hacienda, introduce nuevos tramos de renta, incorpora límites mensuales para determinados colectivos y busca evitar que el coste de los medicamentos se convierta en una barrera para continuar tratamientos, especialmente en pacientes crónicos, polimedicados y personas con rentas bajas o medias.
La modificación se recoge en el Real Decreto-ley 11/2026, aprobado por el Consejo de Ministros el 12 de mayo y publicado en el BOE el 13 de mayo. Según Sanidad, la medida tendrá un impacto presupuestario estimado de 265,63 millones de euros y no incrementa la aportación de ningún colectivo, sino que redistribuye el sistema para ajustarlo mejor al nivel de ingresos y a la carga económica que soportan quienes necesitan medicación de forma continuada.
Hasta ahora, el copago farmacéutico para personas activas se organizaba en tres grandes tramos: rentas inferiores a 18.000 euros, de 18.000 a 100.000 euros y superiores a 100.000 euros. El nuevo modelo amplía esa estructura hasta seis tramos, con el objetivo de evitar saltos bruscos entre niveles de renta y de aliviar especialmente a quienes hasta ahora asumían una parte relevante del coste de sus medicamentos sin contar con límites mensuales.
Nuevos tramos para personas activas
En el caso de las personas activas y sus beneficiarios, las rentas inferiores a 9.000 euros seguirán aportando el 40% del precio del medicamento, pero con un límite mensual de 8,23 euros. Las rentas de 9.000 a 17.999 euros también mantendrán una aportación del 40%, con un tope de 18,52 euros al mes.
Para quienes ingresen entre 18.000 y 34.999 euros, la aportación será del 45%, con un límite mensual de 61,75 euros. Las rentas de 35.000 a 59.999 euros también abonarán el 45%, aunque en este caso sin tope mensual. El tramo de 60.000 a 99.999 euros pagará el 50%, también sin límite, y las rentas superiores a 100.000 euros mantendrán una aportación del 60%, igualmente sin tope mensual.
La principal novedad para la población activa es la introducción de límites mensuales para quienes tienen rentas inferiores a 35.000 euros, un colectivo que hasta ahora no disponía de topes específicos. La finalidad es reducir el impacto económico en pacientes con tratamientos prolongados o con varias medicaciones, donde el gasto acumulado puede acabar pesando demasiado en la economía doméstica.
Cambios para pensionistas
La reforma también revisa el esquema de aportación de los pensionistas. En este caso, se establecen cuatro tramos. Las rentas inferiores a 18.000 euros abonarán el 10% del medicamento, con un máximo mensual de 8,23 euros. Las rentas de 18.000 a 59.999 euros mantendrán ese 10%, pero con un límite de 13,37 euros.
Los pensionistas con ingresos de 60.000 a 99.999 euros también pagarán el 10%, con un tope mensual de 18,52 euros. En el caso de rentas superiores a 100.000 euros, el porcentaje se mantiene en el 60%, con un límite máximo mensual de 61,75 euros.
Además, la norma introduce una modificación relevante para los pensionistas con menores ingresos: la exención deja de depender únicamente de umbrales fijos de renta y se vincula a la percepción de complementos por mínimos, para evitar que la revalorización de las pensiones pueda provocar la pérdida automática del derecho a no pagar aportación farmacéutica.
Se mantienen las exenciones para colectivos vulnerables
El nuevo modelo mantiene las exenciones ya existentes para colectivos vulnerables. Entre ellos figuran las personas beneficiarias del Ingreso Mínimo Vital, quienes perciben pensiones no contributivas, personas desempleadas sin prestación, menores con discapacidad reconocida y afectados por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales. También se incorpora expresamente la exención para las personas beneficiarias del complemento de ayuda para la infancia.
Sanidad defiende que la reforma responde a una necesidad de equidad sanitaria. El propio real decreto-ley advierte de que un copago mal calibrado puede actuar como una barrera económica y afectar a la adherencia terapéutica, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o con menor capacidad económica.
Un modelo más proporcional a la renta
El objetivo declarado del Gobierno es que la aportación farmacéutica sea más proporcional a la renta y a la necesidad terapéutica de cada paciente. Para ello, la norma combina nuevos tramos, límites mensuales y el mantenimiento de exenciones a colectivos especialmente vulnerables. El Ministerio de Sanidad sostiene que esta reforma permitirá mejorar la continuidad de los tratamientos, prevenir complicaciones evitables y reducir la presión asistencial derivada de interrupciones por motivos económicos.
La entrada en vigor del nuevo copago supone, por tanto, el mayor ajuste del sistema desde el modelo implantado en 2012.






