Miguel Padilla - COAGEl agricultor Miguel Padilla no se presentará a la reelección como secretario general de COAG en la XVI Asamblea General de la organización, que se celebrará los próximos 21 y 22 de mayo en Madrid. Con esta decisión, el dirigente lorquino pondrá fin a una trayectoria de 32 años en el sindicalismo agrario y dejará todas sus responsabilidades para dedicarse en exclusiva a su explotación profesional agraria en Lorca.
Padilla cierra así una etapa que lo ha situado en primera línea de la representación agraria, primero en el ámbito regional y después al frente de la organización nacional. Su salida se produce, según ha comunicado COAG, en cumplimiento del compromiso adquirido tras su elección como secretario general, cargo que asumió en la Asamblea General celebrada en octubre de 2021 en Madrid.
Agricultor y ganadero profesional, Padilla gestiona desde hace más de tres décadas una explotación mixta en Lorca dedicada a producciones hortofrutícolas y a la producción de energía fotovoltaica. Aunque cursó estudios de Derecho en la Universidad de Murcia, su trayectoria ha estado vinculada de forma directa a la actividad agraria.
De COAG Lorca a la dirección nacional
Antes de llegar a la Secretaría General de COAG, Miguel Padilla ocupó distintas responsabilidades dentro de la organización. Fue presidente de COAG Lorca, presidente de la cooperativa Suagrilorca y vocal de la Comunidad de Regantes de Lorca. Entre 2012 y 2021 presidió COAG Murcia, etapa que compaginó con la responsabilidad de Organización en la Comisión Ejecutiva nacional de COAG.
También ha formado parte del Comité Económico y Social de la Región de Murcia y ha sido patrono de la Fundación Agricultura Viva. Ese recorrido lo convirtió en una de las voces agrarias murcianas con mayor proyección nacional, especialmente en cuestiones vinculadas al agua, la rentabilidad de las explotaciones, la agricultura familiar y el futuro del modelo profesional agrario.
Su llegada a la dirección nacional coincidió con una etapa especialmente convulsa para el campo español, marcada por el incremento de costes de producción, la presión normativa, la volatilidad de los mercados, la crisis climática, las protestas del sector y el debate sobre el papel de la agricultura europea ante las importaciones de terceros países.
Una voz crítica frente a la competencia desleal
Durante su mandato al frente de COAG, Padilla ha mantenido una posición especialmente crítica frente a la competencia de productos agrarios procedentes de países que, según la organización, no están sometidos a los mismos estándares sanitarios, laborales y medioambientales que los productores europeos. Su discurso ha insistido en la necesidad de aplicar una reciprocidad real en las condiciones de producción, un asunto que COAG ha situado como uno de los grandes retos para la viabilidad del sector.
Esa línea le llevó a cuestionar distintos acuerdos comerciales impulsados por la Unión Europea, entre ellos el acuerdo con Mercosur y los marcos de relación con países como Marruecos. Para Padilla, la apertura comercial sin controles equivalentes supone una amenaza directa para miles de explotaciones españolas, que deben competir con productos cultivados bajo exigencias distintas.
También ha sido una de las voces que ha reclamado más protección para el agricultor profesional frente al avance de fondos de inversión y actores ajenos al sector sobre tierras agrícolas, derechos de agua y recursos productivos. COAG ha advertido durante los últimos años de que esa tendencia puede debilitar el modelo de agricultura familiar y profesional, especialmente en comarcas donde el relevo generacional y la rentabilidad ya están en una situación delicada.
La defensa del agricultor profesional
Uno de los ejes de su etapa ha sido la reivindicación del papel del agricultor y el ganadero profesional como pieza clave para la seguridad alimentaria, la gestión del territorio y la economía rural. Padilla ha defendido que las políticas agrarias deben situar en el centro a quienes trabajan directamente la tierra y mantienen viva la producción de alimentos.
Su salida de la dirección nacional abre ahora una nueva etapa para COAG, que deberá elegir nuevo liderazgo en la Asamblea General de Madrid. El relevo llega en un contexto en el que el campo mantiene abiertos debates estructurales: rentabilidad, agua, precios en origen, costes, relevo generacional, competencia exterior, regulación europea y adaptación climática.
Padilla deja ahora las responsabilidades sindicales para volver por completo a su explotación agraria en Lorca. No supone una despedida del sector, sino un regreso a la actividad diaria que ha marcado su vida profesional y desde la que ha defendido durante décadas el papel del agricultor.





