Imagen de archivo.La mesa redonda titulada “No hay cuerpos equivocados. Sí hay creencias falsas. Sí hay consecuencias trágicas” se celebró finalmente ayer en Cartagena en medio de una intensa controversia política y social, tras las críticas previas de diversos colectivos y organizaciones LGTBIQ+.
El colectivo GALACTYCO fue una de las voces más activas en contra del acto, al considerar que el contenido del mismo contribuía a difundir un discurso que vulnera la dignidad de las personas trans. Su presidente, Miguel Ángel Casanova, ya había advertido antes de su celebración que la iniciativa suponía, a su juicio, un respaldo institucional a mensajes tránsfobos.
Casanova defendió que la legislación en materia de delitos de odio establece límites claros a la libertad de expresión cuando esta puede derivar en discriminación, y criticó que el enfoque del evento pudiera interpretarse como una amenaza hacia el colectivo trans. En este sentido, denunció que permitir este tipo de actividades en espacios públicos normaliza, según su visión, discursos de hostilidad.
En los días previos a la celebración, distintos colectivos LGTBIQ+ activaron mecanismos de denuncia ante distintas administraciones, entre ellas el Ayuntamiento, la Fiscalía y la Delegación del Gobierno, con el objetivo de paralizar el evento. También se solicitó la intervención del Ministerio de Defensa, propietario del espacio donde se desarrolló la actividad.
Desde estas organizaciones se argumentó que la libertad de expresión no puede amparar mensajes que inciten al odio o la discriminación, y cuestionaron la cesión del espacio público para este tipo de actos.
Debate social abierto tras su celebración
Tras la celebración de la mesa redonda, el debate en torno a los límites entre libertad de expresión y protección de derechos fundamentales ha seguido presente en el ámbito social y político.
El presidente de GALACTYCO, que también es docente, ha expresado su preocupación por lo que considera un retroceso en el respeto a la diversidad, especialmente entre los más jóvenes. Según su testimonio, en algunos entornos educativos se perciben actitudes de rechazo hacia símbolos asociados al colectivo LGTBIQ+, lo que interpreta como una señal de alerta.





