Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

CARTAGENA

Arroyo refuerza a Álvaro Valdés y suma a Braquehais a la Junta de Gobierno tras la marcha de Salinas

La remodelación llega después de que el concejal no adscrito y ex de Vox, Diego Salinas, abandonara el Ejecutivo local, dejando al Gobierno en minoría

Alba Molina Viernes, 15 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
La alcaldesa de Cartagena reorganiza el Gobierno municipal tras la salida de Diego Salinas - Ayto. de CartagenaLa alcaldesa de Cartagena reorganiza el Gobierno municipal tras la salida de Diego Salinas - Ayto. de Cartagena

La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha reorganizado el Gobierno municipal tras la salida del concejal no adscrito Diego José Salinas Hernández, hasta ahora responsable del área de Desarrollo Económico, Empresa e Industria. El movimiento supone la supresión de esa área como departamento independiente y la integración de sus competencias en la estructura que dirige el concejal Álvaro Valdés Pujol, que pasará a encabezar el área de Desarrollo Económico, Empleo y Contratación.

 

La remodelación llega después de que Salinas presentara su renuncia al Gobierno municipal, una decisión que deja al Ejecutivo local en minoría en el Pleno, que alegó discrepancias con el Gobierno municipal y con el incremento de responsabilidades de concejales vinculados a su antiguo partido, especialmente el portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel. Con su salida, el Gobierno de Arroyo queda con 13 concejales de los 27 de la Corporación.

 

La situación tiene su origen en la crisis interna de Vox en Cartagena. Salinas abandonó la formación hace unos meses y pasó al grupo de concejales no adscritos, aunque inicialmente continuó dentro del Ejecutivo municipal para preservar la estabilidad del acuerdo de gobierno. Con su renuncia, deja también las responsabilidades de gobierno y el salario asociado al área municipal, por lo que pasará a percibir únicamente las compensaciones por asistencia a los plenos.

 

Valdés asume Desarrollo Económico, Empresa e Industria

 

La principal consecuencia administrativa de la salida de Salinas es la ampliación de competencias de Álvaro Valdés, hasta ahora titular del área de Empleo, Formación y Contratación. Su departamento incorporará las materias que dependían del concejal saliente y pasará a gestionar un bloque más amplio vinculado a contratación pública, empleo, desarrollo económico, empresa e industria.

 

El área de Valdés asumirá, entre otras funciones, la contratación pública y la gestión de almacenes municipales; servicios generales como Estadística, Padrón, Registro y portería; responsabilidad patrimonial; la Oficina de Acompañamiento al Inversor; políticas de fomento económico y cooperación con empresas; Desarrollo Económico, Empresa e Industria; y políticas de empleo.

 

Con este cambio, Arroyo trata de compactar el organigrama municipal y evitar que la salida de Salinas deje sin dirección política uno de los ámbitos considerados estratégicos para el Ayuntamiento. La reordenación busca mantener la continuidad en la gestión ordinaria, pero también en los proyectos económicos y de inversión comprometidos para la recta final de la legislatura.

 

Pablo Braquehais entra en la Junta de Gobierno Local

 

La alcaldesa ha decidido además incorporar al concejal Pablo Braquehais a la Junta de Gobierno Local, el principal órgano ejecutivo del Ayuntamiento. Braquehais, que ya forma parte del equipo municipal y ha gestionado competencias en Patrimonio y Vivienda, se suma ahora a la estructura de decisión del Gobierno local tras la vacante generada por la salida de Salinas.

 

Así, Arroyo refuerza el núcleo ejecutivo del Ayuntamiento en un momento de mayor fragilidad aritmética. La salida de Salinas no altera por sí sola la Alcaldía, pero sí cambia el equilibrio del Gobierno municipal, que queda por debajo de la mayoría absoluta en una Corporación de 27 concejales.

 

Una crisis que viene del pacto PP-Vox

 

El reajuste actual no se entiende sin el acuerdo alcanzado en noviembre de 2023 entre PP y Vox para garantizar la gobernabilidad en Cartagena. Aquel pacto permitió a Noelia Arroyo asegurar mayoría absoluta para aprobar presupuestos y proyectos estratégicos hasta 2027. En ese momento, Vox asumió áreas como Economía y Empresa, Sanidad, Litoral y Transparencia, y Salinas fue nombrado responsable de Estrategia Económica, Empresa e Industria y primer teniente de alcalde.

 

Desde entonces, la estabilidad del pacto se ha visto erosionada por la crisis de Vox en la Región y por la salida de varios cargos de la formación. Salinas dejó Vox tras la destitución de José Ángel Antelo como presidente provincial del partido, y permaneció un tiempo en el Gobierno como concejal no adscrito. Su marcha del Ejecutivo local supone ahora un nuevo golpe a la arquitectura política que permitió a Arroyo gobernar con mayoría absoluta.

 

MC y PSOE cuestionan la estabilidad del Ejecutivo local

 

Esta situación ha provocado críticas desde la oposición. Desde MC Cartagena, el concejal Juan José López Escolar ha asegurado que los últimos movimientos de Noelia Arroyo evidencian que el Ejecutivo local “ya no está centrado en gobernar Cartagena, sino en sobrevivir políticamente hasta el final del mandato”. Para el edil cartagenerista, la salida de Diego Salinas, la pérdida de la mayoría efectiva y la nueva distribución de competencias reflejan “una situación de agotamiento político e institucional cada vez más difícil de ocultar”. López Escolar ha añadido que, mientras el Gobierno local “vive pendiente de cargos, competencias, informes y reajustes internos”, Cartagena sigue esperando respuestas en materias como industria, infraestructuras, movilidad, vivienda o servicios públicos.

 

También desde el Grupo Municipal Socialista, su portavoz, Manuel Torres, ha afirmado que la “supuesta estabilidad” del Gobierno de Arroyo “se desmorona” con una nueva crisis interna y una nueva reorganización del equipo municipal. Torres considera que la alcaldesa intenta “proteger” al concejal popular Pablo Braquehais al reincorporarlo a la Junta de Gobierno Local, mientras, a su juicio, deja en una situación comprometida a otras integrantes del Ejecutivo. El portavoz socialista ha sostenido además que el Gobierno municipal carece de “proyectos y visión de futuro” y ha acusado a Arroyo de dejar “un municipio paralizado” y “años perdidos sin un solo proyecto transformador”.

 

Además, la oposición ha interpretado esta salida como un síntoma de debilidad del Gobierno municipal. Por tanto, con 13 ediles en el Ejecutivo frente a 14 fuera de él, se abre por primera vez de forma real la posibilidad aritmética de una moción de censura si los grupos contrarios al PP lograran ponerse de acuerdo, aunque ese escenario exige una alianza política compleja entre formaciones con intereses muy distintos.

 

Una recta final de legislatura más incierta

 

La reorganización permite a Arroyo cubrir de forma inmediata el vacío dejado por Salinas, pero no elimina el nuevo escenario político. El Gobierno municipal entra en la recta final de la legislatura con menos margen para sacar adelante iniciativas que requieran mayoría y con una oposición que previsiblemente intentará convertir cada votación relevante en una prueba de resistencia.

 

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.