Foto: Javier BernalDe la exhibición histórica a la reacción malagueña
Impulsado por un Palacio vibrante desde el salto inicial, el UCAM Murcia exhibió su versión más arrolladora durante el primer asalto. El conjunto universitario firmó un parcial demoledor de 35-17, estableciendo así un nuevo récord histórico de anotación para la entidad en los diez minutos inaugurales. La efectividad exterior resultó determinante, convirtiendo cinco triples en apenas ocho intentos, igualando en un solo periodo los aciertos logrados desde el perímetro en la totalidad del choque anterior.
Sin embargo, el guión dio un vuelco drástico a continuación. El cuadro malagueño reaccionó con firmeza en el segundo acto, recortando la brecha hasta situarse a tan solo cuatro tantos de distancia con un triple final de Perry, dilapidando de este modo la brillante renta cosechada en el arranque para los murcianos, marchándose a los vestuarios con un ajustado 45-41 en el luminoso que dejaba la contienda totalmente abierta de cara a la segunda mitad.
Apagón, susto y resurrección desde la segunda unidad (64-56)
El regreso a la pista trajo consigo un severo cortocircuito ofensivo para los dueños de casa. La escuadra universitaria acumuló cuatro largos minutos sin sumar puntos en el amanecer del tercer periodo, una prolongada sequía que el bloque cajista castigó no solo para equilibrar la balanza, sino para tomar momentáneamente la delantera en el marcador.
Frente a esta situación de máxima emergencia, los recambios acudieron al rescate. La irrupción de los hombres de banquillo cambió por completo el ritmo del choque: Moussa Diagne impuso su ley y dio oxígeno en la pintura, Forrest asumió el mando como director de orquesta, y Kelan Martin afiló la puntería para desatascar el ataque. Gracias a este vital impulso de la rotación, se recuperó la iniciativa y lograron reconstruir una ventaja tranquilizadora antes de encarar el tramo decisivo del duelo.
Lo que amenazaba con ser un trámite plácido tras el arrollador inicio acabó convirtiéndose en una batalla de trincheras mucho más correosa de lo esperado. Para abrochar el triunfo, la escuadra de Sito Alonso se vio obligada a ponerse el mono de trabajo, multiplicando la intensidad en la retaguardia y blindando con fiereza el rebote defensivo. En pleno asedio, la contagiosa energía de Moussa Diagne volvió a encender los ánimos de las gradas, insuflando la fuerza necesaria para resistir los últimos envites visitantes.
El broche de oro corrió a cargo del talento diferencial de DeJulius, quien asumió la responsabilidad en el tramo definitivo para sentenciar el choque con acciones de alta escuela. De este modo, el UCAM Murcia sella su victoria número 23 de la temporada en la Liga Endesa, un botín dorado que consolida su gran campaña y que hunde un poco más las aspiraciones de un Unicaja que se complica el Playoff.










