Alcaraz se pierde la gira de hierbaEl tenis exige a veces parar el corazón para salvar el cuerpo. Carlos Alcaraz ha anunciado oficialmente que no pisará el césped de Queen's ni el de Wimbledon, prolongando un calvario que empezó a mediados de abril en Barcelona. La rebelde lesión en su muñeca derecha —que ya le obligó a tachar de su calendario los Masters de Madrid y Roma, y el inminente Roland Garros— se resiste a darle el alta competitiva.
"Mi recuperación va por buen camino y me siento mucho mejor, pero desgraciadamente aún no estoy listo para poder jugar", confesaba el murciano en sus redes sociales. Un jarro de agua fría para los aficionados, pero una decisión cargada de madurez.
Las consecuencias en el circuito
A sus 23 años, Alcaraz sabe perfectamente que forzar la maquinaria en una superficie tan exigente como la hierba, donde los apoyos y los botes bajos castigan especialmente las articulaciones, podría comprometer toda la temporada. Sin embargo, el peaje en el ránking ATP va a ser doloroso. El murciano defiende la final de Wimbledon del año pasado y el título en Queen's. Esta ausencia se traduce en una pérdida drástica de puntos en la clasificación, alejándolo temporalmente de la pelea directa por el número uno, sólidamente blindado por un imperial Jannik Sinner.
Será la primera vez desde el año de la pandemia que Alcaraz encadene dos ausencias consecutivas en torneos de Grand Slam (Roland Garros y Wimbledon).
Mirada puesta en el cemento americano
Aunque Londres se queda sin una de sus sonrisas más carismáticas, el plan del equipo de Carlitos es claro: paciencia y blindaje. El objetivo prioritario pasa ahora por recuperarse al 100% sin prisas de calendario para reaparecer de cara a la gira norteamericana de pista dura en agosto (Canadá y Cincinnati), afinando la puesta a punto para defender su corona en el US Open.
Toca esperar, pero si algo ha demostrado el de El Palmar en su corta y fulgurante carrera es que sabe volver de los baches pisando el acelerador a fondo. La hierba le echará de menos, pero el verano en el cemento ya le espera con los brazos abiertos.










