María Marín junto a José Luis Álvarez-Castellanos.La nueva regulación del Grupo Mixto en la Asamblea Regional amenazaba con apartar a María Marín de la Portavocía que ha venido ejerciendo desde el inicio de la legislatura. Sin embargo, Podemos e Izquierda Unida han decidido cerrar filas para preservar el equilibrio interno de la coalición y mantenerla al frente, al menos hasta finales de junio.
El acuerdo alcanzado entre ambas formaciones permitirá que José Luis Álvarez-Castellanos, a quien correspondía asumir el cargo tras la aprobación del nuevo reglamento, renuncie temporalmente a ejercerlo y se lo ceda a Marín. Así, la dirigente de Podemos continuará siendo la voz visible del Grupo Mixto antes de que, tras el verano, la Portavocía pase a manos del exdirigente de Vox José Ángel Antelo, tal y como establece el sistema rotatorio aprobado por la Mesa de la Cámara.
La reforma del reglamento llegó después de que el Grupo Mixto duplicara su tamaño con la incorporación de Antelo y Virginia Martínez, lo que obligó a redefinir los turnos de representación parlamentaria. El nuevo modelo fijaba una alternancia automática por periodos de sesiones y dejaba fuera, en un primer momento, a quien ya había ostentado la Portavocía.
No obstante, el propio articulado abría una rendija política: la posibilidad de que el portavoz designado renunciara al cargo y lo cediera a otro miembro del grupo, incluso aunque este ya hubiera desempeñado esa función anteriormente. Una cláusula que Podemos e IU han aprovechado para mantener intacto el pacto de coalición con el que arrancó la legislatura.
Álvarez-Castellanos defendió públicamente la decisión apelando a la estabilidad de la alianza entre ambas organizaciones y reivindicó el trabajo conjunto realizado hasta ahora. Según explicó, el compromiso inicial siempre contempló que María Marín fuese la portavoz del espacio político, un acuerdo que, pese a los cambios en el tablero parlamentario, seguirá vigente durante los próximos meses.





