Imagen de archivo - EFEEl movimiento por el derecho a la vivienda vuelve este fin de semana a las calles con el inicio de una nueva oleada de manifestaciones en distintas ciudades españolas. Las convocatorias, impulsadas por federaciones locales del Sindicato de Inquilinas y otros colectivos sociales, reclaman una vivienda digna, asequible y fuera de la lógica especulativa bajo el lema ‘La vivienda nos cuesta la vida. Bajemos los precios’.
Las movilizaciones comenzarán este sábado, 23 de mayo, en Guadalajara, y continuarán el domingo 24 de mayo en Badajoz, Madrid, Teruel y Zaragoza. La protesta de Madrid, una de las principales del calendario, partirá a las 12.00 horas desde Atocha hasta Sevilla, con el objetivo de denunciar el encarecimiento del alquiler y las dificultades crecientes para acceder a una vivienda.
El calendario de protestas se extenderá hasta finales de junio. La siguiente jornada de movilización está prevista para el 30 de mayo en Murcia, Burgos, Logroño y Valladolid. En el caso de Murcia, la convocatoria figura para las 11.00 horas en la Plaza de la Universidad, según el calendario estatal difundido por Poder Inquilino.
Las manifestaciones continuarán el 5 de junio en Vigo; el 6 de junio en A Coruña, Alicante, Ávila, Cataluña, Cantabria, Ourense, Santiago de Compostela, Segovia, Valencia y Gijón; el 21 de junio en Salamanca; y el 27 de junio en Cádiz, Málaga, Gran Canaria y San Cristóbal de La Laguna. El calendario estatal también recoge otras convocatorias como Toledo, Ontinyent y Sevilla.
Las organizaciones convocantes sostienen que el problema de la vivienda ya no afecta solo a las personas inquilinas, sino al conjunto de la sociedad, especialmente a jóvenes, familias trabajadoras y hogares con rentas medias y bajas. En su manifiesto, denuncian que los salarios y las pensiones no avanzan al ritmo de los precios y reclaman medidas para bajar alquileres, frenar los abusos y reforzar el parque público.
CCOO y UGT se suman al llamamiento
Los sindicatos CCOO y UGT han llamado también a la ciudadanía a participar en las convocatorias y a “llenar las calles”. Sus secretarios generales, Unai Sordo y Pepe Álvarez, asistirán a la manifestación de Madrid junto a las responsables territoriales de ambas organizaciones en la capital.
Ambas organizaciones consideran que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad y exclusión social para la clase trabajadora. Por ello, defienden que los precios del alquiler no superen el 30% de los ingresos del hogar y reclaman una reforma del mercado hipotecario que garantice ese mismo umbral en las cuotas.
Los sindicatos vinculan además la crisis habitacional a la falta de un parque público suficiente. Por tanto, España arrastra un déficit histórico de vivienda pública después de décadas de políticas que han tratado la vivienda como un activo de mercado antes que como un derecho social. Por eso reclaman una apuesta decidida por la ampliación de vivienda pública, con precios asequibles y protección permanente.
Del alquiler a los grandes tenedores
Las reivindicaciones pasan por la bajada de los alquileres, contratos más estables, el fin de los abusos en el alquiler de temporada y habitaciones, y una regulación más estricta sobre grandes tenedores, fondos de inversión e intermediarios inmobiliarios. Poder Inquilino recoge entre sus demandas la creación de un parque de vivienda fuera del mercado y medidas contra los desahucios.
Además, la oleada de protestas llega en un contexto de fuerte presión política en torno a la vivienda. En las últimas semanas, el Sindicato de Inquilinas de Madrid logró arrancar al Gobierno el compromiso de paralizar subastas y ventas de viviendas públicas gestionadas por la Seguridad Social y trasladarlas a Casa 47, después de una protesta en la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social.
En Madrid, el Sindicato de Inquilinas ha advertido de que la crisis de vivienda se ha convertido en una “máquina de empobrecimiento, expulsión y control” sobre la vida de los hogares. La organización sostiene que los precios del alquiler se han disparado y que comprar una vivienda resulta cada vez más inaccesible para amplias capas de la población.
La protesta por la vivienda vuelve así a ocupar el centro de la agenda social, con una movilización escalonada que recorrerá distintas ciudades durante más de un mes.





