Foto: RFEFEl Pabellón Multiusos de Cáceres dictó una sentencia cruel para el Jimbee Cartagena Costa Cálida. En la decimosexta y última edición de la Copa del Rey, el conjunto de Eduardo Sao Thiago 'Duda' volvió a quedarse a las puertas de la gloria. Tras un partido precioso, de una intensidad volcánica y alternativas constantes, el Jaén Paraíso Interior tiró de su indiscutible idilio con las finales esta temporada para imponerse por 3-5, dejando al cuadro de la ciudad trimilenaria masticando la frustración de haber merecido mucho más.
Intercambio de golpes y el peaje de las faltas
La final arrancó cumpliendo fielmente con el guion previsto. Tras los tanteos iniciales, el Jaén golpeó primero en el minuto 3 con una brillante triangulación entre Míchel y Mati Rosa que culminó Joao Salla desviando el esférico con un genial y plástico taconazo que batió a Chispi. La respuesta melonera fue inmediata, demostrando el cuajo de un bloque campeón. Gabriel Motta ejecutó un libre directo incontestable para reventar la red de Espíndola y restablecer las tablas. Con el partido sumido en un vibrante intercambio de golpes, el gran hándicap para el Jimbee llegó en forma de faltas, alcanzando la quinta infracción a falta de más de siete minutos para el intermedio.
Pese a jugar condicionados en defensa, la pizarra de Duda funcionó. En el minuto 15, Osamanmusa recibió un gran balón filtrado de Mellado, cuerpeó con su habitual potencia de pívot y se sacó un zurdazo cruzado impecable para firmar el 2-1. Sin embargo, cuando el Jimbee saboreaba la ventaja camino de vestuarios, Pablo Ramírez cometió la sexta falta a falta de un minuto. Joao Salla no perdonó desde menos de diez metros y firmó el 2-2 con un sutil lanzamiento sin barrera.
Un carrusel de infortunios y la expulsión que rompió la final
La reanudación retrató la versión más arrolladora del Jimbee, desarbolando la zaga andaluza con circulaciones supersónicas. Tras varios avisos serios, Tomaz Braga cazó un cuero suelto en el área en el minuto 22 para fusilar el 3-2. Los meloneros mandaban y dominaban, pero en ese preciso instante se desató una tormenta de infortunios indomables.
Espíndola ensayó un potente disparo lejano, Chispi repelió el cuero con apuros y, con extrema mala fortuna, el rechace impactó directamente en la cara de Cortés antes de colarse mansamente en la portería cartagenera. En el ecuador del segundo acto, Darío Gil vio la segunda cartulina amarilla tras un rifirrafe con Dani Zurdo. La acción fue protestada con vehemencia por el banquillo melonero al entender que existía una falta previa del jugador jienense, pero tras la revisión del FVS, los colegiados mantuvieron la expulsión.
El Jimbee firmó una resistencia numantina con un hombre menos, pero cuando solo restaban unos segundos para recuperar la igualdad, una fatídica pérdida en fase de iniciación permitió a Mati Rosa cazar un rechace para firmar la remontada amarilla.
Espíndola agiganta su figura ante el acoso rojiblanco
Lejos de bajar los brazos, el Jimbee Cartagena tiró de orgullo y embotelló al Jaén en su parcela. Pablo Ramírez superó al meta en una soberbia acción individual, pero Nando sacó el balón bajo palos en dos ocasiones consecutivas. Fue entonces cuando emergió la figura mítica de Carlos Espíndola, que desbarató con intervenciones milagrosas cada intentona de Mellado y Cortés.
A falta de poco más de tres minutos, Duda quemó sus naves apostando por Motta como portero-jugador para el ataque de cinco. La zaga jienense resistió con orden y, tras una parada salvadora de su portero, el cuero llegó a las botas de Míchel, quien exhibió su excepcional calidad para definir y sellar el 3-5 definitivo.
El Jimbee Cartagena se despide de Cáceres con la cabeza muy alta, habiendo competido de poder a poder en un torneo donde los detalles, la madera y el criterio arbitral le dieron la espalda en los momentos cumbre. No hay tiempo para lamentaciones ya que el vigente campeón de Liga regresa a la ciudad trimilenaria con las constantes vitales intactas y una tremenda sed de revancha para afrontar, a partir del 29 de mayo, unos apasionantes play-offs donde el objetivo prioritario no es otro que revalidar la corona nacional.











