Noelia Arroyo junto a Diego Salinas y Sánchez del Álamo.La moción de censura impulsada para desalojar a Noelia Arroyo de la Alcaldía de Cartagena ha terminado saltando por los aires tras el rechazo de dos de sus apoyos clave: los concejales no adscritos Beatriz Sánchez del Álamo y Diego Salinas. El cambio de postura de ambos ediles deja sin mayoría suficiente a la operación política planteada junto a MC, PSOE y Sí Cartagena y permite a la regidora popular mantenerse al frente del Ayuntamiento.
El desenlace llega después de varios días marcados por fuertes tensiones internas, negociaciones de última hora y profundas divisiones en el entorno del antiguo grupo municipal de Vox. Precisamente, las diferencias personales y políticas con Gonzalo López Pretel habrían terminado siendo determinantes en la ruptura definitiva del bloque que promovía la moción.
Las rencillas acumuladas en los últimos meses entre algunos de los concejales implicados y López Pretel, hasta ahora vicealcalde de Cartagena, habían deteriorado por completo la convivencia política dentro del espacio de la derecha municipal. Fuentes cercanas a las conversaciones apuntan a que la pérdida de confianza y los enfrentamientos internos complicaron la posibilidad de mantener un frente común contra Arroyo.
En medio de esa crisis, la alcaldesa decidió mover ficha y firmó este miércoles los decretos de cese de Gonzalo López Pretel y Diego Lorente como miembros del Gobierno municipal, rompiendo de forma definitiva el acuerdo de gobernabilidad que Partido Popular y Vox mantenían desde noviembre de 2023.
La salida de López Pretel del Ejecutivo local, además de apartarlo de la Vicealcaldía, alteró por completo el tablero político y terminó facilitando el desmarque de Beatriz Sánchez del Álamo y Diego Salinas respecto a la moción de censura. Ambos optaron finalmente por no respaldar la iniciativa, frustrando así el intento de relevo en la Alcaldía previsto para el próximo 2 de junio.
Con este movimiento, Noelia Arroyo logra conservar el bastón de mando, aunque gobernará a partir de ahora con un Ejecutivo mucho más debilitado y sin mayoría absoluta. La alcaldesa insiste en que su prioridad será mantener la estabilidad institucional y continuar desarrollando el programa municipal hasta el final de la legislatura.










