Confío en ti

Lo peor de Pedro Sánchez está por llegar.
La banda terrorista ETA se fundó en 1959. En sus más de 50 años de existencia asesinó a más de 850 personas. Esta banda de asesinos se estructuraba mediante comandos. Eran estructuras de unas 5 personas cuya función era la ejecución de atentados y asesinatos. La principal razón por la que se estructuraba mediante comandos se basaba en razones de eficacia operativa y seguridad. Muchos no se conocían entre ellos y, además, en caso de ser capturados minimizaban el riesgo de desarticulación de la banda. No podemos ni debemos olvidar el daño que esos sanguinarios causaron en nuestra sociedad.
¿Qué tiene que pasar para que se vaya Pedro Sánchez? La verdad que esta pregunta retórica es una de las más pronunciadas por los españoles durante este último año. Son muchos los casos que nos han llevado a pensar que había llegado el momento en que el Presidente más indecente, corrupto y traidor que ha tenido la historia reciente de España iba a verse obligado a dejar la Moncloa. Pero no. Ahí sigue, como líder de la banda e independientemente de lo que le ocurra a sus comandos.
Y es que el PSOE también se estructura en comandos. Basta con echar un vistazo a la prensa para ver que todo el entorno de Pedro Sánchez está siendo salpicado por la corrupción: el comando gobierno, el comando PSOE, el comando Ábalos, el comando hidrocarburos, la esposa de Pedro Sánchez, el hermano, etc. etc. etc.
A la vista de los escándalos de corrupción que están salpicando al entorno del Presidente del Gobierno, bien podríamos pensar que, en vez de hablar de un partido político que está gobernando un país desarrollado como España, estamos hablando de una serie cuyos protagonistas son los capos de una banda mafiosa.
Urge recuperar la decencia y la credibilidad en las instituciones españolas. Nos están robando la dignidad como españoles. Cada vez nos cuesta más llegar a final de mes, si es que llegamos, cada vez nos cobran más impuestos, cada vez somos más pobres y más dependientes energética y estratégicamente. Mientras, el gobierno de España sigue tocando su pieza, como la banda del Titanic, mientras todo se hunde.
Si hay algo que no tiene precio en la vida es la dignidad personal. Levantarse, ganarse el pan y llegar a casa con la sensación de haber puesto tu granito de arena para hacer de este un mundo mejor. Humildemente creo que es un buen modo de vivir, pero ni eso nos dejan.
Cuando pensábamos que ya no quedaba nada por ver amanecemos esta semana con la UCO en la sede del PSOE mientras que, a la vez, ha sido imputado, por primera vez, un Presidente del Gobierno, Zapatero.
Los que decían que venían a ayudar a los españoles a estar mejor, a vivir mejor y a reducir las desigualdades han convertido a España en un territorio en el que todos somos iguales de pobres y mal tratados ante la ley. Resulta desolador ver como gente que llegó a la política con una mano delante y otra detrás han aprovechado sus discursos buenistas para garantizarse redes de corrupción que sirvieran para perpetuarse en posiciones sociales a las que jamás habrían llegado de forma humilde y honrada.
Se rasgan las vestiduras con empresarios, emprendedores y familias que, con el sudor de su frente, han prosperado y pueden decir que tienen una vida digna. Odian el esfuerzo, el mérito y la capacidad y han decidido implantar un modelo en el que la mediocridad y el parasitismo social son la principal característica de mantenimiento.
Ha llegado el momento de decir “hasta aquí hemos llegado”. No podemos permitir que impere la difamación, la mentira, el robo y la corrupción. España no merece ser destruida como nación por cuatro comandos desalmados que sólo quieren exprimirla hasta su extinción.
Yo confío en lo que somos. Somos una sociedad fuerte, humilde pero fuerte, que no ha necesitado de nada ni de nadie para salir adelante y que ha sabido hacerse un hueco en la Historia de la humanidad a base de sangres, sudor y lágrimas.
Ha llegado el momento de decir basta y emprender el camino de la recuperación de la dignidad personal, familiar y social.
Yo confío en ti. Vamos a ello.






















