Rebeca Pérez y Carmen Conesa visitan el Yacimiento de San Esteban.El Yacimiento de San Esteban continúa consolidándose como uno de los enclaves más relevantes para el conocimiento de la Murcia andalusí y del urbanismo medieval europeo, tras los nuevos avances registrados en el marco de la fase I del proyecto de recuperación del antiguo arrabal de la Arrixaca vieja.
La alcaldesa de Murcia, Rebeca Pérez, acompañada por la consejera de Cultura, Carmen Conesa, el concejal de Planificación Urbanística, Vivienda, Medio Ambiente y Huerta, Antonio Navarro, el edil de Fomento, Movilidad y Gestión Económica, José Francisco Muñoz, y el director de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez ha visitado esta mañana los trabajos arqueológicos, que avanzan en tiempo y forma, por delante de los plazos establecidos, manteniendo al mismo tiempo un exhaustivo proceso de documentación científica que está permitiendo profundizar en el conocimiento histórico y urbanístico del arrabal andalusí.
Actualmente, de los 59 sondeos proyectados en esta primera fase, 27 se encuentran en ejecución a distintos niveles de avance, lo que representa un 46% del total previsto. De ellos, 15 están ya finalizados o prácticamente concluidos, mientras que buena parte de los restantes se encuentran en sus últimas fases de intervención. Está previsto que durante el mes de junio se alcance el 50% de ejecución de los trabajos de excavación arqueológica.
Las investigaciones continúan confirmando que las áreas más complejas desde el punto de vista constructivo y urbanístico se sitúan en el sector sur del yacimiento, especialmente en las viviendas más próximas al antiguo palacio de San Esteban y a la medina, cuyos resultados preliminares apuntan a que este espacio, pese a ser uno de los más cercanos al núcleo urbano islámico, permaneció sin urbanizar durante el siglo X y buena parte del siglo XI.
En este sector se ha documentado una gran escombrera con continuidad entre el siglo X y la primera mitad del siglo XI, sobre la que posteriormente se excavó una fosa utilizada como vertedero. Entre los materiales recuperados destacan abundantes restos de cerámica de cuerda seca parcial, característica de los siglos XI y XII. La ausencia de cerámica esgrafiada, cuya aparición se produce a partir de la segunda mitad del siglo XII, permite situar el inicio de la urbanización de este ámbito a finales del siglo XI o comienzos del XII.
Los trabajos también han permitido constatar que, antes de la expansión urbana, amplias zonas del arrabal funcionaron como espacios periurbanos utilizados para el vertido de residuos procedentes de diferentes actividades. Así lo evidencian diferentes sondeos como una gran fosa documentada, rellena casi exclusivamente por carbón y cenizas, lo que sugiere residuos asociados a actividades concretas donde la combustión de madera desempeñaba un papel destacado.










