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EDUCACIÓN

La Región de Murcia refuerza las medidas de control para evitar el uso de dispositivos electrónicos durante la PAU

Móviles apagados, relojes inteligentes prohibidos y máxima vigilancia para garantizar la igualdad entre los miles de estudiantes que afrontan esta semana las pruebas de acceso a la universidad

José Antonio Muñoz Martes, 02 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:
Imagen de archivo.Imagen de archivo.

Durante años, un bolígrafo, un DNI y unos cuantos nervios eran los únicos compañeros de viaje de los estudiantes que se enfrentaban a la antigua Selectividad. Hoy, en plena era digital, las administraciones educativas se ven obligadas a vigilar también aquello que cabe en un bolsillo, se esconde bajo una manga o se camufla en forma de reloj.

 

La Región de Murcia ha reforzado este año las medidas de control para evitar cualquier intento de copia durante la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), una cita que congrega a miles de alumnos y que puede marcar el rumbo de su futuro académico.

 

Los teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares inalámbricos y cualquier dispositivo con capacidad para almacenar o transmitir información quedan desterrados de las aulas de examen. La consigna es clara: apagados y fuera del alcance de los estudiantes. No basta con no utilizarlos. Su sola posesión durante la prueba puede acarrear la anulación del examen.

 

La decisión responde a una realidad cada vez más presente en los sistemas educativos. Las nuevas tecnologías han multiplicado las posibilidades de acceso inmediato a la información, pero también han obligado a reforzar los mecanismos de vigilancia para preservar la igualdad de oportunidades entre los aspirantes.

 

Mientras las universidades ultiman los preparativos para una de las semanas más intensas del calendario académico, los tribunales encargados de supervisar los exámenes extremarán la atención en las aulas. Sobre las mesas solo podrán permanecer los materiales expresamente autorizados para cada prueba. Todo lo demás deberá quedarse fuera.

 

La imagen de cientos de jóvenes repasando apuntes a las puertas de los centros de examen volverá a repetirse estos días. Pero, junto a las fórmulas, las fechas históricas o los comentarios de texto, este año también tendrán que recordar una norma sencilla: la tecnología no tendrá asiento en la PAU.

 

Porque en unas pruebas donde unas décimas pueden abrir o cerrar las puertas de una carrera universitaria, las autoridades educativas quieren que el resultado dependa únicamente del esfuerzo acumulado durante meses de estudio. Ni de una pantalla escondida ni de una respuesta recibida al otro lado de un dispositivo.

 

La cuenta atrás para la universidad ya ha comenzado. Y en las aulas murcianas, al menos durante unas horas, el conocimiento volverá a medirse sin ayuda de la tecnología.

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