El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz - ArchivoEl consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha criticado la respuesta de la Comisión Europea a la crisis energética derivada del bloqueo del Estrecho de Ormuz y ha reclamado una política energética más pragmática, basada en todas las tecnologías disponibles y alejada de planteamientos que considera ideológicos.
Durante su intervención en el foro Energía y Geoestrategia 2026, Imaz ha defendido que Europa necesita “más tecnología y menos ideología” para afrontar una nueva crisis de suministro que, a su juicio, vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad energética del continente.
El directivo ha reprochado que la respuesta de Bruselas ante la situación pase por insistir en la electrificación y en el despliegue de energías renovables. Imaz ha reconocido que ambas líneas “tienen sentido a largo plazo”, pero ha advertido de que “en absoluto” resuelven los problemas actuales de suministro, precios y seguridad energética.
A su juicio, Europa está ofreciendo una respuesta “insuficiente” e “incompleta” ante una crisis que exige contar con petróleo, gas, energía nuclear, combustibles renovables, hidrógeno y todas las alternativas capaces de garantizar suministro, competitividad y descarbonización.
Defensa de los hidrocarburos
Imaz ha insistido en que Europa no puede permitirse discriminar los hidrocarburos en un momento en el que siguen siendo esenciales para buena parte de la actividad económica. Según ha señalado, el 97% del transporte depende todavía de los hidrocarburos y ese porcentaje no se reducirá de forma significativa en los próximos años.
El consejero delegado de Repsol ha defendido la necesidad de reforzar las bases estables de suministro energético y ha citado a países como Estados Unidos, Canadá o Brasil como socios fiables. También ha mencionado a Libia y Argelia en el ámbito del suministro gasista.
En este contexto, ha reprochado que Europa haya estigmatizado tecnologías como el ‘fracking’, mientras que su desarrollo en otros países ha contribuido, según ha señalado, a reducir el impacto negativo de la crisis energética.
Imaz ha advertido además de que el continente sigue importando petróleo y gas pese al discurso político favorable a la electrificación. “No se está produciendo una reducción real”, ha señalado, para subrayar que la dependencia energética europea continúa siendo elevada.
El refino como industria estratégica
Uno de los ejes principales de su intervención ha sido la defensa del refino como sector estratégico. Imaz ha asegurado que el refino sigue siendo la “columna vertebral” de la economía moderna, ya que el 98% de las actividades productivas requieren derivados petroquímicos en alguno de sus procesos.
El directivo ha lamentado que Europa haya perdido un 20% de su capacidad de refino y ha advertido de que esta pérdida debilita la autonomía industrial y energética del continente.
También ha vinculado esta cuestión con la defensa, al afirmar que “sin combustibles no hay defensa”. En ese sentido, ha defendido las inversiones realizadas por compañías como Repsol y Cepsa, ahora Moeve, en sus refinerías.
Para Imaz, el reto europeo es de una “magnitud enorme”, ya que el continente debe avanzar en la descarbonización de la economía al mismo tiempo que atiende una demanda energética que continúa creciendo.
Una política energética “realista, competitiva y estratégica”
El consejero delegado de Repsol ha pedido a Europa que abandone lo que considera una posición “naif” y adopte una política energética más amplia, realista y estratégica.
En su opinión, la neutralidad tecnológica debe permitir utilizar todas las opciones disponibles para avanzar hacia los objetivos climáticos sin comprometer la seguridad de suministro ni la competitividad industrial.
Imaz ha defendido que la energía nuclear, el petróleo, el gas, los combustibles renovables y el hidrógeno deben formar parte del debate energético europeo, junto a la electrificación y las renovables.
El directivo también ha cuestionado algunos efectos de la política energética europea sobre la competitividad frente a otros grandes bloques económicos. Como ejemplo, ha señalado que el sector del cemento y del acero chino emite tanto dióxido de carbono como toda Europa, lo que ha definido como “el espejo del fracaso” de determinadas políticas europeas.
Con este diagnóstico, Imaz ha reclamado una respuesta europea más pragmática ante la crisis de Ormuz y ante el futuro energético del continente. Para Repsol, la transición energética debe avanzar, pero sin renunciar a las tecnologías que hoy siguen siendo necesarias para sostener la economía, la industria, el transporte y la seguridad.











