Santa Lucía: un paseo sin sombra, sin vida ni identidad
Programa de renovación del frente portuario de Santa Lucía, Render: APC/ Santa Cruz Arquitectos. MurciaEconomía7,5 millones de euros. 24.000 metros cuadrados. 500 árboles nuevos. 18 meses de obras. La renovación del frente marítimo de Santa Lucía tiene todo lo que necesita un anuncio para ser aplaudido. Lo que no tiene es respuesta a tres preguntas que nadie ha formulado oficialmente: ¿habrá sombra suficiente para usarlo en verano? ¿Habrá vida hostelera suficiente para usarlo en invierno? ¿Y habrá algo en ese suelo que le diga al visitante que está exactamente en Cartagena, y no en cualquier otro puerto del Mediterráneo?
Tres fragmentos, no un paseo
El proyecto De Faro a Faro —diez kilómetros, 37 millones de euros— no es un paseo continuo. Es en la práctica tres tramos desconectados por dos cierres permanentes que ninguna inversión va a mover: el complejo de Navantia y el Arsenal al oeste, y el tramo entre el Monumento al Apóstol Santiago y el Faro de la Curra al este.
A estos dos cierres se suma, en el propio tramo central, el espacio ocupado por el Yacht Port: una zona de varadero cerrada al ciudadano mediante pantallas transparentes que permiten ver el mar pero no acceder a él. Un cierre que nadie discute pero que cualquier cartagenero que pasee por ese frente conoce perfectamente.
El tramo central —de la Cola de Ballena al Monumento al Apóstol Santiago— es el más frecuentado y el que acumula la mayor parte de las inversiones. La senda litoral hacia Cala Cortina, muy utilizada por senderistas urbanos, amplía además su ámbito de influencia más allá del frente portuario inmediato. Si los tramos no pueden crecer en extensión, la única respuesta posible es la intensidad: más vida, más uso, más identidad en el espacio disponible. La reforma de Santa Lucía es la apuesta más concreta de esa intensidad, y merece analizarse con rigor.
Sin sombra
Los renders del proyecto son atractivos. Las gradas del mirador bajan al agua con vistas a la bahía. Pero quien observe esas imágenes con atención descubrirá que la vegetación predominante son palmeras. Decenas de palmeras.
Las palmeras no son árboles en sentido botánico: pertenecen a la familia de las monocotiledóneas y carecen de la copa frondosa que genera sombra real. Un meta-análisis publicado en Nature acredita que el arbolado de copa frondosa puede reducir la temperatura percibida por el peatón hasta 12 grados centígrados. La palmera no cumple esa función.
De mayo a octubre —los meses en que más cruceristas desembarcan en el puerto de Cartagena y en que Santa Lucía debería estar más concurrida— el mirador con sus gradas de piedra orientado al sur será, sin sombra artificial ni arbolado de copa, prácticamente inutilizable a mediodía. La observación directa del paseo en mayo de 2026 confirma el mismo patrón en el tramo ya reformado: plazas sin árboles, zonas habilitadas sin planificación de sombra. «El paseo está hecho para verse, no para disfrutarse».
«Un modesto ayuntamiento como el de Mazarrón ha conseguido lo que aquí llevamos décadas sin lograr: un paseo humano, con restaurantes a pie de puerto y lugares de copas anejo al paseo. Aquí, la combinación de soberbia e ignorancia de nuestros regidores han propiciado desastre tras desastre».
— Francisco José Conesa, ingeniero.
Sin vida
El inventario hostelero real del tramo central arroja hoy ocho establecimientos: Alviento, Restaurante Cuarentaytres, el restaurante del Club de Regatas, Mare Nostrum, el restaurante de El Batel, el restaurante del ARQUA, El Varadero y el Club Náutico Santa Lucía. Ocho establecimientos para un puerto que en 2025 recibió 257.000 pasajeros de crucero —récord histórico—, a los que se suman congresistas, turistas ocasionales y excursionistas procedentes del resto de la Región y provincias limítrofes. Una demanda real y constante que el paseo no está en condiciones de absorber.
![[Img #115550]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2026/5538_club-nautico-santa-lucia.jpg)
Cuando concluyan las obras habrá nueve: el Club Náutico de Santa Lucía bajo la gestión de Miguel García Ros —hostelero cartagenero que pronto comenzará la construcción de un hotel boutique en la Plaza de San Francisco— y una cafetería nueva en el edificio de la APC en régimen de concesión. Un establecimiento más tras 7,5 millones de euros de inversión.
El Club Náutico de Santa Lucía lleva décadas con restaurante en ese mismo emplazamiento, sin que su existencia haya resuelto la demanda ciudadana de mayor oferta hostelera en el frente.
![[Img #115549]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2026/68_lo-que-cartagena-quiere.jpg)
La milla de oro cultural que no genera vida
El ARQUA cerró 2025 como el menos visitado de los 16 museos estatales del Ministerio de Cultura: 86.594 visitantes, un 14,7% menos que el año anterior, frente a los 864.201 del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. La diferencia no está en las colecciones: está en el emplazamiento. El espacio de primera línea de puerto que hoy ocupa —actuando como barrera visual hacia la bahía— podría haber albergado la oferta gastronómica que tienen todos los puertos mediterráneos que funcionan. Nadie ha calculado ese lucro cesante. No es un argumento contra la cultura: es un argumento sobre el coste de oportunidad de las decisiones en el frente portuario.
![[Img #115552]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2026/1486_tapando-la-muralla-de-carlos-iii-2.jpg)
El mismo patrón con El Batel: necesario, pero con 64 millones de euros de coste final, demasiado estrecho para grandes escenarios y sin aforo para competir en el mercado MICE que sí absorben los auditorios de Murcia capital. El resultado es una milla de oro cultural que ha consumido inversiones de escala nacional sin garantizar el uso cotidiano que la sostiene los 365 días del año.
La participación que convenció sin preguntar
En abril de 2026 la Autoridad Portuaria presentó el proyecto a los vecinos del entorno. El presidente de la APC no asistió. Manuel Torres García, secretario general del PSOE de Cartagena, calificó la actuación de histórica: «La apertura al mar permitirá ganar zonas verdes, espacios de convivencia y, sobre todo, recuperar el contacto directo con el mar».
Un vecino fue más cauto: «Tiene futuro si se ejecuta como está planteado, con medidas hidráulicas, drenaje y protección ante temporales.» La misma pregunta técnica, sin respuesta pública.
David García, presidente de la Asociación de Vecinos, señaló que el proyecto solo actúa sobre una acera del paseo del Muelle y que el mantenimiento recaerá sobre el Ayuntamiento sin coste cuantificado en ningún documento público.
Sin identidad y con todo por decidir
El varadero reconstruido con fotografías de 1910 y la vela del submarino S-73 Mistral sobre una plataforma que reproducirá su silueta completa mediante iluminación nocturna son dos decisiones acertadas: añaden memoria, escala y singularidad al nuevo espacio.
Distinta consideración merece la integración del Camino de Santiago. La parroquia de Santiago Apóstol es la única iglesia de la Región donde el peregrino puede obtener la credencial compostelana. El kilómetro cero de dos rutas —la jacobea y el Camino de la Cruz de Caravaca— ha permanecido durante veinticinco años rodeado de vallas y asfalto industrial. La reforma lo libera. Lo que todavía no existe es la estrategia que lo convierta en producto real: señalización, comercialización y coordinación con las redes de turismo religioso. Sin esa decisión, el kilómetro cero seguirá siendo un hito para quien ya lo conoce, no para quien podría descubrirlo.
Santa Lucía puede ser un atractivo turístico de primera categoría por sí mismo. Tiene el mar, la historia y el barrio más genuinamente marinero de Cartagena. Cervantes, que conoció este puerto en 1613, escribió que a su «claro y sin igual renombre se postran cuantos puertos el mar baña, descubre el sol y ha navegado el hombre».
Cuatro siglos después, Santa Lucía tiene ahora también la inversión. Lo que todavía falta es que alguien decida con claridad qué quiere que sea ese espacio. Y que esa decisión se tome antes de que las obras terminen, no cuando el hormigón esté fraguado y las palmeras plantadas.
«Una ciudad totalmente muerta, apagada y con poco futuro; todo el futuro se lo lleva Murcia ciudad.»
— Gorri, creador de contenidos. Soñador, bohemio y peculiar, según sus propias palabras.
Esta cuarta entrega forma parte de la serie sobre el proyecto De Faro a Faro y el futuro de los paseos marítimos urbanos de Cartagena.
Fuentes:
Autoridad Portuaria de Cartagena (presentación proyecto Santa Lucía, julio 2025) · Murcia Economía, 09/07/2025 · Murcia Plaza, 23/04/2026 · Murcia Plaza, 28/06/2025 · BOE-B-2026-4029 · Ministerio de Cultura (estadísticas museos estatales 2024 y 2025) · Ayuntamiento de Cartagena (tradición jacobea Santa Lucía, agosto 2024) · Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago · Nature (meta-análisis temperatura/arbolado) · Observaciones directas del autor, 02/05/2026 · Murcia Economía.




















