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Opinión |
María Jamardo
Domingo, 07 de Junio de 2026
María Jamardo

Manuscrito de las ‘cloacas’ de Sánchez

Que el socialismo, históricamente, ha sido una fosa abisal para fabricar pobreza, lo sabíamos. Que el ‘sanchismo’ estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por sobrevivir en el poder, incluso a costa de matar a su propio partido, también. Lo que nos quedaba por conocer es cómo los bajos fondos políticos de Ferraz- donde las ‘cloacas’ emergieron para “desestabilizar” al Estado de Derecho y garantizar la supervivencia del “one”, a cualquier precio- alimentaron a una ‘fontanera’ que ha dejado al descubierto la ‘cara B’ del Gobierno. Leire Díez, la exmilitante socialista a la que nadie conocía, y su veintena de agendasmanuscritas, incautada por la UCO, son es diccionario de las ‘cloacas’ de La Moncloa. Una suerte de notas manuscritas en las que se entremezclan apuntes histriónicos, con fechas relevantes y datos reveladores que permiten entender los objetivos de una trama de actores de segunda concertados para presionar y maniobrar en contra de los resortes del Poder Judicial, la Guardia Civil y la prensa libre y, en último término “desestabilizar” el Estado de Derecho. El objetivo real: dar carta blanca al presidente Pedro Sánchez y a los suyos para perpetuarse, bajo la excusa de que la oposición y sus tentáculos querían derrocarles con un ‘golpe blando’, por métodos antidemocráticos. Esto ya lo hemos visto antes. 


Los cuadernos de Leire han dejado al descubierto la mezcla de ambiciones desmedidas, lealtades tóxicas y desprecio por las instituciones, colonizadas en su mayoría, que caracteriza, sobre todo, la segunda legislatura, agónica, de Pedro Sánchez, que navega sin rumbo en minoría parlamentaria. La ‘fontanera’ no era una activista solitaria, sino la prueba fehaciente de que “el presidente”, “P.S.” estaba al corriente de “todo lo que estamos haciendo”. Y, no es casual que, en consecuencia, todo haya quedado por escrito para acreditar que lejos de las “persecuciones” de “la derecha y ultraderecha” que han denunciado tanto el presidente de los socialistas como toda su corte de palmeros, todo se fraguó para “proteger” a un hombre que sólo opera en base a una lógica: perpetuarse. Cueste lo que cueste. 

 

“Reunión con PS. 19/2/2025”, “que sea al abogado del hermano de P.S.”, el “presidente” ordenando “limpiar todo” cuando salta la imputación de su mujer Begoña Gómez, la hija de Sabiniano, el dueño de los prostíbulos, el presunto mentor y benefactor de la carrera política de su hijo político. El ‘sanchismo’, que ha vivido de relato, desde el minuto uno de la moción de censura, en incluso antes en las entrañas de su propio partido, ve como el castillo de naipes se desmorona, paradójicamente, entre las páginas de la elegida para salvarlo. 

 

A estas alturas, ya pocos de los suyos soportan el olor a cadáver que lo cubre todo a la izquierda del muro. Casi nadie cree que Sánchez no estuviese al tanto de lo que se fraguaba entre sus más próximos, o que “nunca” tuviese “información” o “conocimiento” de lo tramado. Pocos de los medios afines al espectro de izquierdas, salvo Televisión Española, mantienen ya el discurso ‘antifascista’ que lo justifica todo, hasta la creación de un submundo turbio. “Decencia antes que audiencia”, reclaman ya desde La Sexta frente a unas explicaciones de Sánchez que suenan huecas cuando la agenda detalla maniobras muy graves para frenar, entre otras, las investigaciones sobre su hermano pequeño, David, o para chantajear a los jueces, fiscales y guardias civilesconsiderados “subversivos”. “Antonio Balas, peligroso”, escribió Leire. 

 

Y es que, cuando se gripa la “máquina del fango” que fabricaba relato, victimismo y consignas desde el Palacio del presidente, queda comprometido su propio y único mecanismo de supervivencia. Una evidencia que obliga a analizar más allá de la corrupción administrativa y de las clásicas ‘mordidas’. 

 

El ‘sanchismo’ no sólo acoge los métodos habituales de la corrupción económica desde los sillones, es una dinámica que ejerce el poder, azuzando el miedo, a cualquier precio.Por eso las ‘cloacas’ buscaban trapos sucios, cuanto más sucios mejor, para amenazar y extorsionar a quienes se atrevieron a investigar, destapar y denunciar los presuntos pagos a través de sociedades interpuestas, las supuestas facturas falsas y los contactos con altos cargos dispuestos a “ponerse de perfil”, para salvar a un presidente que se presenta como víctima de las derechas, mientras su núcleo más duro maniobra contra la ley.

 

Las agendas de Leire, más allá del titular morboso y de los apuntes curiosos, obligan a plantear muchas preguntas sobre el precio de mantener a un presidente a flote, sobre la debilidad de los mecanismos que han de proteger a los jueces y fiscales independientes, sobre la integridad de quienes lo dan “todo por la patria” frente a los mandos de turno y sobre cómo los guardianes del auténtico periodismo son, en realidad, unos vendidos que señalan a sus compañeros y denuncian ‘bulos’ que nunca existieron, a cambio de unos cuantos ceros. 

 

La única verdad, a estas alturas, con las libretas de Leire en cuarentena, es que ningún país maduro, ningún Estado de Derecho sano, soportaría un presidente como Sánchez que ni asume la realidad, ni rectifica frente a lo evidente, ni está dispuesto a dimitir, o a convocar siquiera elecciones anticipadas, pensando que puede ganar algo más de tiempo que borre la hemeroteca y ponga a los españoles en otros focos como el mundial de fútbol o las vacaciones. 

 

En esta ocasión lo tiene muy complicado porque cuando las cloacas salen a la luz, el hedor no se tapa con un poco de perfume barato, ni cutres comunicados, ni con nuevos órdagos sobre los Presupuestos Generales que mantienen a Sánchez fuera de la Constitución, desde hace cuatro años. El tufo que han destapado las agendas de Leire inunda a una España que pide a gritos respirar bocanadas de aire fresco para desintoxicarse.

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