La secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, María Cruz Ferreira, asistió a la Asamblea General de PEFC España - CARMLos bosques ya no son solo espacios naturales que conservar. También pueden convertirse en aliados estratégicos frente al cambio climático y en una fuente de ingresos para quienes los gestionan. Esa es la filosofía que comparten los proyectos europeos Life Token CO2 y Social Forest, dos iniciativas en las que participa la Región de Murcia y que han sido presentadas esta semana ante la Asamblea General de la Asociación Española para la Sostenibilidad Forestal (PEFC España), celebrada en Comillas.
La Comunidad Autónoma aprovechó este encuentro nacional para mostrar los avances de ambos programas, orientados a reforzar la gestión forestal sostenible, aumentar la capacidad de adaptación de los montes mediterráneos frente al cambio climático y generar nuevas oportunidades económicas ligadas a los servicios ambientales que prestan los bosques.
La secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, María Cruz Ferreira, destacó durante su intervención que la gestión activa de los montes constituye una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de incendios, conservar la biodiversidad y aumentar la capacidad de los ecosistemas para afrontar fenómenos extremos como la sequía o las olas de calor.
"Nuestros montes no solo almacenan biodiversidad y riqueza paisajística. También capturan carbono, regulan los ciclos hídricos y ayudan a mitigar los efectos del cambio climático. El reto es conseguir que esos beneficios ambientales tengan un reconocimiento real", señaló.
Bosques que capturan carbono y generan valor
Uno de los proyectos más innovadores es Life Token CO2, una iniciativa que cuenta con un presupuesto cercano a los tres millones de euros y que pretende desarrollar una metodología rigurosa para medir la capacidad de absorción de carbono de los bosques en función de la gestión aplicada.
La herramienta permitirá cuantificar cuánto carbono captura un monte y traducir ese dato en créditos de carbono certificados. Para ello se desarrollará una plataforma digital que conectará a propietarios forestales con empresas interesadas en compensar su huella ambiental mediante proyectos verificables y trazables.
El objetivo es crear un mercado transparente que permita reconocer económicamente el trabajo de quienes mantienen y gestionan los bosques de forma sostenible.
Según explicó Ferreira, uno de los riesgos actuales es el abandono progresivo de muchos terrenos forestales por falta de rentabilidad. Esta situación incrementa la acumulación de combustible vegetal y eleva la vulnerabilidad frente a incendios, plagas o fenómenos meteorológicos extremos.
Life Token CO2 cuenta con financiación del programa LIFE de la Unión Europea y reúne a entidades como la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), SGS Tecnos, Orthem, Digiltea Soluciones y la propia Comunidad Autónoma.
Montes más resistentes frente al cambio climático
El segundo gran proyecto presentado es Social Forest, una iniciativa liderada por la Región de Murcia que busca validar sobre el terreno medidas de gestión forestal capaces de aumentar la resiliencia de los ecosistemas mediterráneos.
El programa cuenta con una financiación superior a 1,8 millones de euros y está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder). En él participan universidades, centros de investigación y entidades forestales de España, Francia y Portugal.
Los trabajos desarrollados hasta ahora están permitiendo evaluar soluciones para adaptar los bosques a escenarios de mayor sequía, temperaturas más elevadas y un incremento del riesgo de incendios forestales.
La Región de Murcia gestiona directamente cerca de 400.000 euros destinados a actuaciones sobre el terreno, donde se están aplicando técnicas de gestión adaptativa orientadas a mejorar la salud de las masas forestales y aumentar su capacidad de recuperación ante fenómenos extremos.
Una estrategia contra el abandono rural
Aunque ambos proyectos tienen enfoques diferentes, comparten un mismo objetivo: demostrar que la gestión forestal activa genera beneficios ambientales medibles y que esos beneficios pueden convertirse en nuevas oportunidades para el desarrollo sostenible de las zonas rurales.
Mientras Social Forest analiza cómo hacer más resistentes los montes mediterráneos, Life Token CO2 busca crear mecanismos que permitan monetizar servicios ecosistémicos como la captura de carbono.
La combinación de ambas herramientas pretende abrir nuevas vías de financiación para la conservación forestal y ofrecer alternativas económicas en territorios rurales especialmente expuestos al despoblamiento y al cambio climático.
Además, la integración de estos sistemas con estándares de certificación forestal reconocidos internacionalmente permitirá aportar mayores garantías de transparencia y trazabilidad, reforzando la credibilidad de los futuros mercados de carbono y evitando prácticas de greenwashing.




