Un día importante

Si vis pacem, para bellum «Si quieres la paz, prepara la guerra». La última de las grandes cumbres de la OTAN se llevó a cabo en La Haya los días 24 y 25 de junio del año pasado. Entonces se acordó el famoso 5% en el que España parecía quedarse entre dos aguas y sin saber muy bien qué hacer. Después, es cierto, afianzará una postura más antibélica reflejada en conflictos como el de Palestina o Ucrania, aunque sin ser demasiado clara. Sin embargo, ¿qué queda de todo esto?
Con los numerosos conflictos modernos que nos rodean diariamente, y la masiva cantidad de noticias y de escándalos económicos y políticos a nivel mundial, parece que poco a poco se diluye la toma de conciencia sobre las decisiones que deben impulsarse para la defensa de occidente. Pero, no nos olvidemos, siguen siendo cruciales. Aunque no lo parezca, el mundo no es paz y nuestra naturaleza como sociedades es la del conflicto, la expansión, el dominio, la muerte y la gloria. Tres mil años de nuestra historia avalan este argumento. Es necesario saber de lo que hablamos.
En unos días, se celebrará la cumbre más importante de la OTAN del año 2026, en Ankara, Turquía; y la pregunta que deberíamos hacernos, al igual que cuando llegamos a clase por la mañana, es si tenemos los deberes hechos y si nos hemos mirado los ejercicios que el profesor nos mandó el día anterior. Lo cierto es que, como en todas las clases, siempre hay algunos que la tarde anterior decidieron estudiar, y otros que decidieron invertir su tiempo en otros afanes. Ancha es Castilla, todo se verá a final de curso.
Verdaderamente, lo requerido frente al famoso 5% de inversión en defensa tiene dos premisas importantes de analizar: la primera es que no se exige alcanzar este nivel de inversión para mañana, sino para 2035; y la segunda es que no todo el dinero se dedica a bombas, tanques y pólvora, sino que se ha de distribuir entre capacidades logísticas, tecnológicas, infraestructuras, datos, personal, inteligencia, etc. Es decir, las otras escondidas pero tan necesarias “armas” que nutren lo medular de la defensa.
Pero todo esto no es por blanquear ninguna intención bélica, no nos engañemos, todo esto son articulaciones evidentes de un gran cuerpo que acabará dotando de capacidades y de poder a las bombas, tanques y pólvora de antes. Es importante saber esto.
En Ankara, la duda no será cuánto se invierte ni si se debe invertir o no. La decisión a tomar versará sobre cómo y en qué invertir. Esto nos da una clave en torno a la situación en la que nos encontramos. El horno está encendido, y la OTAN lo sabe. Ahora la inversión no son palabras en el aire, sino que deben ser planes reales que pongan a prueba las capacidades conjuntas de defensa. ¿Para qué?, para saber lo fuertes que somos contra un posible enemigo. Esa es la realidad.



















