Imagen de la documentación adquirida por el Archivo Regional sobre la gestión del Teatro Romea en la posguerra - Archivo General de la Región de MurciaCuando alguien piensa en un archivo suele imaginar estanterías interminables, cajas de documentos y salas silenciosas. Sin embargo, detrás de esos depósitos se esconden algunas de las historias más fascinantes de la Región de Murcia. Desde pasaportes utilizados hace dos siglos para controlar los movimientos de la población hasta planos inéditos de edificios emblemáticos o documentos medievales que explican cómo nacieron nuestras ciudades.
Con ese objetivo de acercar el patrimonio documental a la ciudadanía, Murcia y Cartagena se suman estos días a la Semana Internacional de los Archivos, una iniciativa promovida por el Consejo Internacional de Archivos (ICA) bajo el lema "Archivos para la Justicia: Derechos, memoria y futuros", que reivindica el papel de estas instituciones como garantes de derechos, transparencia y memoria colectiva.
La celebración llega en un momento en el que los archivos han dejado de ser únicamente espacios de conservación para convertirse también en centros de investigación, divulgación y acceso público al conocimiento. Su función resulta esencial para reconstruir la historia de las sociedades, acreditar derechos, documentar responsabilidades institucionales y preservar la memoria de generaciones enteras.
Los pasaportes que explican una época
En Murcia, el Archivo Municipal ha preparado una programación centrada en una cuestión tan cotidiana hoy como extraordinaria hace dos siglos: viajar.
Las actividades arrancarán con una conferencia sobre la evolución de los sistemas de identificación y control de la movilidad entre 1808 y 1868, impartida por el brigada de la Guardia Civil Francisco Pérez García. La ponencia servirá además de introducción a la exposición "El pasaporte en el siglo XIX. Cartas de seguridad y otros documentos de viaje", una muestra que reúne salvoconductos, permisos de desplazamiento y documentos utilizados en una época en la que cruzar una frontera o desplazarse por el territorio requería autorización administrativa.
La exposición permitirá comprobar cómo documentos aparentemente burocráticos reflejan algunos de los grandes cambios políticos y sociales de la España contemporánea: el liberalismo, los periodos absolutistas, la construcción del Estado moderno o la evolución de las libertades individuales.
No es casualidad que el Archivo Municipal haya elegido esta temática. La institución conserva actualmente más de dos millones de páginas digitalizadas y fondos documentales que abarcan desde el siglo XIII hasta la actualidad, convirtiéndose en uno de los grandes repositorios históricos de la Región.
Cartagena abre las puertas de su memoria
Cartagena también se suma a la celebración con un programa que combina divulgación histórica, investigación y visitas guiadas.
El Archivo Municipal de la ciudad portuaria ofrecerá una visita gratuita a sus instalaciones para mostrar al público cómo se conservan y gestionan los documentos que narran la evolución de la ciudad. La programación incluye además la entrega de los premios "Jóvenes Investigadores" y visitas a dos exposiciones centradas en algunos de los elementos más reconocibles del patrimonio cartagenero.
Una de ellas aborda la historia documental de la Torre de La Azohía, mientras que la otra muestra planos inéditos del Gran Hotel de Cartagena, una de las joyas arquitectónicas del modernismo regional.
La iniciativa encaja además con otros proyectos impulsados por el Archivo Municipal cartagenero para preservar la memoria de la ciudad. Entre ellos destaca la creación de una gran fototeca digital colaborativa que ya ha permitido recuperar miles de imágenes familiares y documentos gráficos que forman parte de la historia cotidiana de Cartagena.
Mucho más que conservar documentos
El lema elegido este año por el Consejo Internacional de Archivos pone el acento precisamente en esa función social. Los archivos permiten documentar derechos de propiedad, acreditar identidades, reconstruir acontecimientos históricos, garantizar la transparencia institucional y ofrecer pruebas fundamentales para investigadores, administraciones y ciudadanos.
En una época marcada por la digitalización y la sobreabundancia de información, los archivos continúan desempeñando un papel esencial como guardianes de fuentes fiables y verificables.
Quizá por eso, cada vez que un investigador encuentra una fotografía olvidada, un plano desconocido o una carta escrita hace siglos, se confirma que la historia no vive únicamente en los libros. También permanece escondida en millones de documentos que esperan ser descubiertos en los archivos.








