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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Viernes, 12 de Junio de 2026
Paco Morales

Los cruceros de Cartagena: ¿negocio para quién?

Diecinueve euros con diez céntimos. Ese es el gasto medio oficial del crucerista que visita Cartagena, reconocido públicamente por la propia alcaldesa Noelia Arroyo y el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Pablo Hernández, en diciembre de 2024. Menos de lo que cuesta una entrada al Teatro Romano más un café. Con 285.000 cruceristas previstos para 2026 (Seatrade Miami, abril 2026) y una inversión de 37 millones de euros en curso en el frente marítimo, conviene preguntarse: ¿para quién es realmente este negocio?

 

Lo que dicen los números

 

El turismo de cruceros mueve cifras que impresionan sobre el papel. Más de un cuarto de millón de visitantes al año. Más del 50% de los visitantes internacionales que llegan a Cartagena lo hacen en crucero. La Autoridad Portuaria cerró 2024 con unos ingresos de 61,87 millones de euros y un beneficio de 23,1 millones. El puerto es, por méritos propios, una de las instituciones mejor gestionadas de la Región. Su presidente no oculta la ambición: «Estamos trabajando la integración Puerto-Ciudad, porque es un atractivo más». El problema es que esa integración, por ahora, no se refleja en el ticket medio del crucerista.

 

Pero cuando se pregunta cuánto de esos ingresos corresponde específicamente a los cruceros, la respuesta oficial no existe: la APC no publica ese desglose. Lo que sí se sabe es que aplica bonificaciones de hasta el 40% a las tasas que cobran a las navieras en temporada baja para atraer más escalas.

 

El presidente de la Cámara de Comercio, Miguel Martínez, ha cuantificado el impacto directo en la ciudad: entre 5,3 y 13,2 millones de euros anuales, tomando un gasto medio de entre 20 y 50 euros por crucerista. Una horquilla muy amplia que refleja, en sí misma, la falta de un estudio de impacto propio y actualizado.

 

¿Cuánto ingresa exactamente la APC por cada crucero que atraca? ¿Por qué ese dato no es público?

 

La comparativa que incomoda

 

Alicante recibió en 2024 unos 230.000 cruceristas, menos que Cartagena. Su impacto económico fue de 65 millones de euros: entre cinco y doce veces más que el de Cartagena. La diferencia no está en el número de barcos. Está en el modelo.

 

Alicante publica un estudio anual de impacto económico. Tiene el sello Cruise Friendly, con 71 comercios adheridos que atienden en inglés, aplican Tax Free y ofrecen descuentos específicos a cruceristas. Ha editado un mapa de cinco rutas comerciales y gastronómicas que se entrega a cada visitante al desembarcar. Uno de cada cuatro cruceristas sale además de la ciudad para visitar otros municipios de la provincia, distribuyendo el impacto más allá del puerto.

 

Cartagena no tiene estudio de impacto, no tiene sello de calidad para comercios, no tiene mapa de rutas ni programa de adhesión. El crucerista llega, recorre el Teatro Romano y el Castillo de la Concepción, gasta 19 euros y vuelve al barco.

 

El verdadero problema no es únicamente cuántos cruceristas llegan, sino cuánto tiempo permanecen en la ciudad y cuántos consumos realizan fuera del circuito económico controlado por la propia naviera.

 

¿Por qué Alicante sabe exactamente lo que le dejan sus cruceristas y Cartagena no?

 

 

Lo que se queda la naviera

 

Hay un dato que raramente aparece en las presentaciones institucionales: diversos estudios del sector estiman que las navieras se quedan con el 50% o más de lo que el crucerista gasta en excursiones contratadas a bordo. Cuando un pasajero paga por visitar el Teatro Romano desde el barco, la mitad de ese dinero no llega a Cartagena: se queda en la naviera. Además, los establecimientos que las navieras promocionan como «preferidos» en sus catálogos pagan, según operadores del sector, comisiones de hasta el 40% de sus ventas brutas.

 

A esto se suma que los cruceristas que contratan excursión a la Región —Murcia capital, Caravaca, Lorca— dejan su gasto fuera del comercio local de Cartagena. Y los que visitan el Teatro Romano o el Castillo de la Concepción lo dejan en el consorcio Puerto de Culturas, del que la Comunidad Autónoma se marchó en 2011 dejando al Ayuntamiento con la gestión y los costes.

 

¿Cuánto queda entonces para el bar, la tienda o el restaurante del centro histórico que abre cada mañana esperando que el crucerista entre?

 

El contexto que explica el crecimiento

 

Venecia, Ámsterdam, Barcelona, Cannes y Niza tienden a limitar los grandes cruceros en los últimos años. Las navieras necesitan sustituir esas escalas y buscan destinos dispuestos a recibirlas. Cartagena, que ha construido pacientemente su reputación en el sector, está captando parte de ese flujo redirigido. No es casualidad: es el resultado de años de trabajo de la APC.

 

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Pero hay una lección en ese rechazo europeo que conviene no ignorar: las ciudades no rechazan el crucero como concepto. Cada vez priorizan más un modelo boutique, de mayor impacto económico y menor presión urbana y ambiental.

 

Es exactamente la dirección que la APC defiende públicamente. En FITUR 2026, Hernández lo resumía con claridad:

 

«El objetivo es claro: crecer, pero crecer bien, de forma ordenada y compartida con la ciudad».

 

Nadie puede objetar esa declaración de intenciones. La pregunta es si las decisiones de inversión y la política de tasas la acompañan. En 2025, el 57% de los cruceros corresponde a categorías premium o de lujo, con un gasto medio de entre 95 y 160 euros por cabeza, frente a los 19 euros del crucero masivo.

 

La bahía de Cartagena actúa hoy como regulador natural: su geometría limita los atraques simultáneos a cinco o seis barcos grandes, unos 12.000 visitantes como máximo al mismo tiempo. El sobreturismo al estilo Barcelona no es un riesgo hoy. Pero si la ampliación del puerto avanza y la capacidad de atraque crece, esa protección natural desaparece.

 

¿Tiene Cartagena una política de selección de cruceros o acepta todo lo que llega? ¿Quién decide qué tipo de turismo de cruceros quiere esta ciudad?

 

El modelo que podría funcionar

 

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La Autoridad Portuaria tiene licitada la Fase 4 del proyecto De Faro a Faro con una inversión de 7.255.674 euros para transformar los 250 metros del paseo frente a la Terminal de Cruceros Juan Sebastián Elcano: edificio comercial con cinco locales, Centro de Interpretación del Puerto y pérgolas con vegetación. Con un gasto medio del crucerista de 19,10 euros, la pregunta es inevitable: ¿cuántos pasajeros tienen que pasar por ese muelle renovado para que la inversión tenga retorno real para la ciudad? El ingeniero Antonio Huertas, con amplia experiencia en instalaciones portuarias, lo formula sin rodeos:

 

«La Autoridad Portuaria se va a gastar 7,5 millones de euros en 250 metros del paseo marítimo entre el establecimiento de Licor 43 y el Real Club de Regatas. Algunos estamos muy interesados en saber qué van a hacer con tanto dinero».

— Antonio Huertas, ingeniero con amplia experiencia en instalaciones portuarias

 

El crucero boutique no es una utopía: ya está en Cartagena. En 2025, 31 escalas de barcos de menos de 200 pasajeros generaron un retorno estimado de entre 380.000 y 700.000 euros. El modelo Interporting —embarques y desembarques parciales, ya implantado en Alicante— obligaría a los pasajeros a pernoctar en la ciudad, multiplicando el gasto por seis: entre 150 y 300 euros por cabeza frente a los 19 actuales.

 

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El propio Hernández reconoció en FITUR 2026 que «el puerto se consolida como un destino premium, ya que más del 50% de los cruceros que visitan la ciudad son de lujo». El dato es real. Pero el Catedrático Cándido Román Cervantes matiza lo que ocurre en la calle:

 

«Me refiero a ese tipo de turismo en el que llegan cruceros que descargan a unas 3.000 personas que deambulan por la Calle Mayor sin un rumbo claro, mirando el reloj y esperando la hora de regresar al barco. Como la mayoría tienen todo incluido, dudo mucho que este modelo aporte un verdadero valor a la ciudad».

 

La inversión de 37 millones de euros en el paseo marítimo es real, necesaria y bien orientada. La pregunta no es si hay que invertir: es si esa inversión está pensada para las navieras o para los cartageneros, o si puede estarlo para los dos al mismo tiempo.

 

La próxima vez que veas un crucero en el puerto, ¿sabes cuánto de lo que ese pasajero gaste hoy llegará realmente a la economía de esta ciudad?

 

Fuentes: Autoridad Portuaria de Cartagena (datos oficiales 2024-2025; tasas y bonificaciones 2025; pliego licitación Fase 4, noviembre 2025). Ayuntamiento de Cartagena (diciembre 2024). Cámara de Comercio de Cartagena (Miguel Martínez Bernal). Asociación Alicante Costa Blanca Turismo y Cruceros, Informe de Impacto Económico 2024. Morales Yago, Cuesta Aguilar y Jurado Almonte: «Aportaciones del Turismo de Cruceros al Desarrollo Local de Cartagena», Asociación de Geógrafos Españoles, 2023. Cándido Román Cervantes, Universidad de La Laguna. Cartagena Puerto de Culturas (composición del consorcio). Antonio Huertas, ingeniero, declaración escrita recogida por el autor. Murcia Economía

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