Imagen de archivo.El transporte público de viajeros en la Región de Murcia se asoma al abismo de los paros totales. Tras fracasar el enésimo intento de acuerdo en la Oficina de Mediación y Arbitraje Laboral (OMAL) entre los sindicatos y la patronal Froet —junto a las concesionarias Monbus, Interbus, Grupo Ruiz y Tranvía de Murcia—, los representantes de los trabajadores han dado por «agotada la vía del diálogo» y preparan un calendario de movilizaciones que amenaza con dejar en tierra a miles de usuarios de líneas urbanas e interurbanas.
Las centrales sindicales UGT, Comisiones Obreras y USO han convocado una asamblea general de trabajadores para la noche del próximo jueves 18 de junio en la sede de CCOO en Murcia. El objetivo es ratificar de forma oficial una huelga general para los días 1 y 2 de julio, diseñada para ejercer presión tanto sobre las empresas del sector como sobre los ayuntamientos y el Ejecutivo autonómico.
Las protestas afectarían a las líneas de corto recorrido (menos de 20 kilómetros de trayecto), lo que abarca los servicios urbanos, las pedanías de Murcia, el tranvía, la conexión Molina-Murcia, Murcia-Santomera y los trayectos de Cartagena con sus diputaciones. Además, para el 2 de julio se prevé una gran manifestación que partirá desde la Plaza Circular hasta el Ayuntamiento de Murcia, coincidiendo estratégicamente con el arranque de las rebajas de verano.
A diferencia de otros conflictos laborales, la principal fricción en la mesa de negociación no es de carácter puramente económico, sino de conciliación familiar. Los representantes de los más de 400 conductores y operarios afectados exigen la obligatoriedad de un calendario anual de descansos estables.
«Trabajamos todo el año, sin fines de semana y doblando servicios en fiestas. No pedimos ganar más dinero; solo regular el calendario laboral para saber cómo descansamos y poder estar con nuestras familias», denuncian desde el comité de empresa.
Por el contrario, la patronal Froet se niega a aplicar cuadrantes rígidos de descansos anuales, argumentando que restaría flexibilidad a las empresas y dificultaría el ajuste de sus estructuras de costes ante las necesidades del servicio.
Los sindicatos critican con dureza el actual modelo de prestación, acusando a las compañías de absorber los picos de demanda —como los refuerzos estivales a las playas de Cartagena o el inicio del curso en la Universidad de Murcia— recurriendo a la misma plantilla fija y suprimiendo sus descansos en lugar de ampliar las contrataciones. Afirman que los turnos variables los convierten de facto en una "bolsa de trabajo permanente" que les impide planificar su vida personal o acudir a citas médicas.
Finalmente, los representantes de los trabajadores recuerdan que la actual escasez de conductores en el sector es consecuencia directa de esta disponibilidad permanente y el agotamiento de las plantillas. Aunque la prioridad es el tiempo de descanso, las exigencias sindicales para renovar el convenio (vencido desde el pasado mes de febrero) también incluyen una subida salarial del 2,9% para este 2026, así como cláusulas de actualización vinculadas al IPC para los ejercicios de 2027 y 2028.




