Foto: Cantera GranaEl Real Murcia Imperial está a solo noventa minutos de cambiar su destino y, de paso, agitar positivamente la planificación deportiva del primer equipo para la próxima temporada. El filial grana se juega el ansiado ascenso el próximo sábado en Pamplona, una cita crucial a la que llega con la ventaja del 2-1 lograda este pasado domingo en el Enrique Roca. La mañana llevó un nombre propio grabado a fuego: Alejandro Meca.
El extremo lorquino de 21 años desarboló al rival con un soberbio doblete que estira sus registros hasta unos números de auténtico escándalo. Meca suma ya 25 goles en el presente curso, 5 de ellos concentrados en los 5 encuentros de un playoff donde está demostrando que la presión le sienta de maravilla. Semejante rendimiento ha tenido premio instantáneo. Se ha ganado por derecho propio el billete para realizar la pretemporada a las órdenes de Sergi Guilló con el primer equipo.
Para Meca, el escenario de la Primera Federación no es ningún secreto. Ya sabe lo que es competir en la categoría de bronce tras disputar 5 partidos el año anterior con el Yeclano Deportivo bajo la tutela de Adrián Hernández, y repetir experiencia en 3 ocasiones esta última campaña con la elástica del primer equipo grana. Este verano, el atacante tiene ante sí el reto de convencer al cuerpo técnico para ocupar una de las 7 fichas sub-23 del Real Murcia.
El puzle de las fichas sub-23
La gestión de estos huecos sub-23 será clave en la confección de la plantilla. Actualmente, de las 5 plazas activas, 3 pertenecen a futbolistas formados en la casa que ya piden paso: los centrales Héctor Pérez y Jorge Sánchez, y el centrocampista Alonso Yoldi. Las dos restantes están en manos del guardameta Diego Piñeiro —cuya salida se antoja complicada pero no descartable— y del mediocentro Sekou.
Un ascenso del Imperial no solo sería un éxito de vitrinas, sino un puente de plata para la cantera, ya que acortaría la brecha competitiva entre categorías y permitiría que muchos más canteranos entren en dinámica del primer equipo sin sufrir un impacto tan brusco. El sábado en Pamplona no solo se decide el futuro a corto plazo del Imperial; se define el ecosistema de oportunidades para la factoría grana de cara al año que viene.









