
Los profesionales médicos ha iniciado la última semana de la actual jornada de huelga nacional contra el borrador del Estatuto Marco con una concentración frente al Ministerio de Sanidad, en Madrid. La protesta ha reunido a representantes sindicales y médicos de distintos puntos del país, entre ellos miembros del Sindicato Médico de la Región de Murcia CESM.
La movilización marca el arranque de los últimos cinco días de paro nacional convocados en esta fase del conflicto. Las organizaciones médicas han anunciado que las protestas estatales quedarán suspendidas durante los meses de verano, aunque advierten de que, si no se producen avances, el conflicto se retomará en septiembre con una huelga indefinida.
El Comité de Huelga está integrado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos, el Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, el Sindicato Médico de Euskadi y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes.
Estas organizaciones acusan al Ministerio de Sanidad de mantener bloqueada la negociación y de seguir adelante con la tramitación del texto sin atender las principales demandas de médicos y facultativos.
Suspensión en verano y aviso para septiembre
Los sindicatos explican que la suspensión de las movilizaciones durante el verano responde a la situación especialmente delicada de las plantillas médicas en estos meses, marcados por los descansos vacacionales, la falta de suplencias y la sobrecarga asistencial.
No obstante, el Comité de Huelga advierte de que si durante julio y agosto no hay cambios en la posición del Ministerio, en septiembre anunciará el formato de la huelga indefinida y el resto de medidas de presión.
Las organizaciones aseguran que han mantenido la mano tendida al diálogo y que han solicitado reuniones tanto con los grupos políticos con representación parlamentaria como con los ministerios afectados por la reforma, entre ellos Hacienda, Trabajo y Función Pública.
Principales reivindicaciones
Las demandas del colectivo giran en torno a la creación de un estatuto propio para médicos y facultativos, adaptado a su nivel de formación, responsabilidad clínica y condiciones de trabajo.
También reclaman un ámbito de negociación específico, con garantías jurídicas reales y sin depender de otras mesas; la implantación de una jornada laboral de 35 horas; el reconocimiento, retribución y cómputo del exceso de jornada a efectos de jubilación; una clasificación profesional acorde al nivel formativo; y un modelo de jubilación flexible y sin penalizaciones que reconozca la penosidad del ejercicio médico.
Los sindicatos insisten en que estas reivindicaciones no buscan solo mejoras laborales, sino también reforzar la calidad asistencial y la seguridad clínica en el Sistema Nacional de Salud.
En paralelo, las organizaciones médicas han mostrado su apoyo a los profesionales que están dejando de realizar actividad extraordinaria voluntaria. Reconocen que los paros pueden ocasionar problemas a los pacientes, pero sostienen que el objetivo último del conflicto es mejorar las condiciones en las que trabajan los facultativos para garantizar una atención sanitaria de mayor calidad.




