El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras.Dura ofensiva política desde la capital catalana. El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha criticado con dureza la comparecencia judicial del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, celebrada este miércoles. López Miras ha lamentado que el exdirigente socialista "no ha dado ningún tipo de explicación" ante el juez y reprocha que haya exigido a la ciudadanía una "confianza ciega que, claramente, ha terminado por iniciativa propia y por sus propios hechos".
El jefe del Ejecutivo murciano ha realizado estas manifestaciones ante los medios de comunicación de forma previa a su participación en la jornada inaugural del III Foro Económico y Social del Mediterráneo, un encuentro empresarial organizado por Prensa Ibérica que se celebra entre este miércoles y jueves en Barcelona. Para López Miras, la situación judicial —que ha tildado abiertamente de «escándalo»— mantiene a España "paralizada y con un Gobierno, el de Pedro Sánchez, instalado únicamente en la supervivencia".
Durante su discurso oficial en las mesas de debate del Foro, el mandatario murciano ha insistido en la necesidad de cambiar el foco del debate público, argumentando que un país no puede construir su futuro "pendiente siempre del siguiente titular" de los tribunales, sino que debe regresar a la senda del crecimiento, la productividad y la innovación.
Dejando a un lado la confrontación partidista, López Miras ha centrado la última parte de su ponencia en el valor geopolítico del litoral mediterráneo. Ha reivindicado este eje como un "referente mundial en desarrollo" y ha reclamado que el Arco Mediterráneo asuma la responsabilidad de convertirse en uno de los grandes motores económicos del sur de Europa.
Finalmente, el líder regional ha abogado por reforzar de manera urgente la autonomía estratégica de Europa, advirtiendo de que el contexto internacional actual es uno de los más decisivos y complejos de las últimas décadas. Según el presidente murciano, una dependencia excesiva de la Unión Europea respecto a terceros países en materias críticas como la defensa, la energía, la industria y la innovación tecnológica equivale directamente a "renunciar a parte de nuestra libertad" y debilita la capacidad del continente para generar riqueza y empleo estable.




