Foto: Cantera GranaEl Imperial golpea primero, pero el Pamplona responde desde los once metros
Tras el 2-1 favorable cosechado en el Enrique Roca el pasado domingo, el encuentro de vuelta por el ansiado ascenso a la Segunda RFEF no pudo arrancar de mejor manera para el Real Murcia Imperial. Con el pitido inicial, el filial grana saltó al césped con una marcha más, imprimiendo un ritmo eléctrico que desarboló por completo la zaga del CD Pamplona. Fruto de ese dominio temprano, en el minuto 6, la insistencia murciana encontró su recompensa tras una serie de rechaces en el área chica que la defensa local no logró despejar, el lateral derecho Eloy Giménez cazó el esférico para mandarlo al fondo de la red y desatar la euforia visitante. Las sensaciones no podían ser mejores para el cuadro grana.
Sin embargo, el guion del partido comenzó a virar superado el primer cuarto de hora. Los navarros asimilaron el golpe, se asentaron sobre el terreno de juego y empezaron a estirar sus líneas. Entre el minuto 20 y el 30, se adueñaron de la posesión y comenzaron a merodear el área rival con muchísima más claridad y peligro, obligando al Imperial a replegarse. La insistencia local acabó provocando el error visitante en el minuto 35, cuando el guardameta grana, Manu García, cometió un penalti en su intento de frenar una acometida navarra. El Pamplona no perdonó desde los once metros, firmando las tablas en el marcador. Con el 1-1 y las espadas en todo lo alto, el colegiado señaló el camino de los vestuarios.
Tras el descanso, el equipo dirigido por Larrosa no especuló con el resultado. Lejos de encerrarse para defender el empate, el Real Murcia Imperial saltó a la segunda mitad manteniendo la identidad que lo ha traído hasta aquí: un bloque atrevido, valiente y con una presión asfixiante en campo contrario. Esta propuesta tan ofensiva obligó a asumir riesgos, dejando algunos espacios a la espalda de la defensa que, afortunadamente para los intereses granas, el CD Pamplona no logró penalizar gracias a la falta de acierto local y al buen repliegue murciano.
Los minutos finales del encuentro se convirtieron en un ejercicio de pura resistencia y tensión competitiva entre ambos conjuntos con alguna tangana que no fue a más. Con los nervios a flor de piel y el ascenso en juego, el Imperial supo madurar el partido, aguantar las embestidas navarras y certificar el tan ansiado objetivo de subir a la Segunda RFEF con contraataques y expulsión rival. Este ascenso permite al Real Murcia contar con su equipo filial en una categoría mucho más exigente y competitiva. Un escenario ideal para que los jóvenes talentos de la cantera se sigan fogueando en el fútbol de barro y den ese paso al frente necesario para ser útiles al primer equipo, tal y como ya ha ocurrido con éxito a lo largo de esta misma temporada.
Marea grana en Pamplona
El éxito sobre el césped no se entiende sin el brutal apoyo recibido desde la grada. El desplazamiento de la afición murcianista fue sencillamente masivo; cientos de gargantas se dejaron el aliento durante los 90 minutos, anulando el factor campo y empujando al equipo en los momentos más críticos.
Al silbato final, la tensión se transformó en una fiesta total en Pamplona. Jugadores, cuerpo técnico y afición se fundieron en una comunión perfecta para celebrar un final feliz que marca un antes y un después en el proyecto de cantera del Real Murcia. ¡El Imperial ya es de Segunda RFEF!









