Actuaciones de instalación de los fondeaderos ecológicos en el Mar Menor - CARMLa Consejería de Medio Ambiente, Industria, Universidades y Mar Menor trabaja en la instalación de 61 fondeaderos ecológicos en el entorno de la Isla Perdiguera y la Isla Mayor o del Barón, dos de las zonas más frecuentadas por embarcaciones de recreo dentro de la laguna.
La actuación pretende ordenar el uso náutico en áreas de alto valor ambiental, reducir la presión sobre los fondos marinos y evitar los daños provocados por el fondeo incontrolado mediante anclas o elementos fijos ilegales.
El consejero Juan María Vázquez ha visitado los trabajos de implantación de estos sistemas de amarre regulado, que ha definido como “un paso importante para compatibilizar el disfrute del Mar Menor con la protección de sus valores naturales”.
Vázquez ha defendido que la medida no busca restringir la actividad náutica, sino ordenar su uso. “Ordenar el fondeo no es limitar el uso del Mar Menor, sino hacerlo posible de forma responsable, segura y compatible con su recuperación ambiental”, ha señalado.
El consejero ha dejado otra de las frases centrales de la jornada al subrayar que “cada ancla que deja de caer libremente sobre el fondo marino es una agresión menos a las praderas de fanerógamas y a los hábitats que sostienen la biodiversidad del Mar Menor”.
Tres zonas de fondeo en Perdiguera y Barón
El proyecto contempla tres áreas de fondeo regulado. Dos estarán ubicadas en el entorno de la Isla Perdiguera y una en la Isla Mayor o del Barón.
El polígono Perdiguera Oeste contará con 21 puntos de fondeo para embarcaciones de hasta 6 y 9 metros de eslora. Perdiguera Este dispondrá de 7 puntos diseñados para barcos de hasta 12 metros. Por su parte, el área Barón Oeste incorporará 33 puntos para embarcaciones de hasta 6, 9 y 12 metros.
En conjunto, se instalarán 21 fondeos para embarcaciones de hasta 6 metros, 20 para embarcaciones de hasta 9 metros y otros 20 para embarcaciones de hasta 12 metros.
La distribución se ha diseñado priorizando fondos arenosos y evitando, en la medida de lo posible, la afección a praderas mixtas de Cymodocea nodosa y Caulerpa prolifera, con especial atención a la protección de la primera.
La actuación cuenta con un presupuesto de 511.127,86 euros, financiado con fondos europeos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y tiene un plazo de ejecución previsto de dos meses.
El sistema contempla una vida estructural de 25 años para los elementos principales, como anclajes y biotopos, mientras que cabos y boyas estarán sometidos a mantenimiento y sustitución periódica.
Vázquez ha remarcado que esta intervención “no tiene un objetivo recaudatorio, sino ambiental y de ordenación”. Según ha explicado, el objetivo es que quienes naveguen y disfruten de las islas puedan hacerlo con seguridad y con la tranquilidad de no estar dañando el fondo marino.
La solución técnica se basa en fondeos individualizados, compuestos por un punto de anclaje de bajo impacto ambiental y una línea de amarre diseñada para evitar el contacto continuado con el fondo. De esta forma, se reduce la erosión provocada por las anclas y por el movimiento de las cadenas, uno de los principales problemas asociados al fondeo no regulado en zonas sensibles.
Antes de la instalación de los sistemas de fondeo se ha realizado una limpieza inicial de los campos de boyas y de su entorno próximo, con retirada de restos de fondeos ilegales, cabos, cadenas y otros elementos abandonados que podían afectar al medio marino.
“El Mar Menor necesita medidas concretas, útiles y verificables, y esta lo es. Ordena, protege y permite avanzar hacia un uso más responsable de uno de los espacios naturales más valiosos de la Región”, ha asegurado el consejero.
Una medida en pleno debate sobre la navegación
La instalación de estos fondeaderos llega en un contexto de creciente debate sobre la navegación recreativa en el Mar Menor. Colectivos ecologistas y vecinales llevan años reclamando más control sobre los fondeos, las motos de agua y la circulación de embarcaciones a motor en una laguna sometida a una fuerte presión ambiental.
Las organizaciones en defensa del Mar Menor han denunciado en distintas ocasiones la falta de vigilancia suficiente para garantizar el cumplimiento de la normativa y han pedido más medios de control en el agua. Entre sus quejas figuran el fondeo en zonas sensibles, el incumplimiento de límites de velocidad, la presencia de embarcaciones fuera de instalaciones náuticas y el impacto de la navegación a motor sobre hábitats protegidos.
El Real Decreto 118/2024, aprobado para establecer limitaciones a la navegación marítima en el Mar Menor, recoge restricciones de velocidad y limitaciones de fondeo. La norma permite instalar fondeaderos ecológicos de visita en zonas autorizadas, pero prohíbe fondear sobre praderas de fanerógamas marinas, fondos rocosos, zonas con presencia de nacra, áreas de especial protección para aves y otros espacios sensibles.
En paralelo, asociaciones como Pacto por el Mar Menor, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y colectivos vecinales han reclamado una aplicación efectiva de estas limitaciones y una vigilancia permanente, especialmente durante la temporada de verano, cuando aumenta la presencia de embarcaciones y motos acuáticas.
Competencias y colaboración entre administraciones
El debate sobre la navegación en el Mar Menor también tiene una dimensión de competencias, ya que la navegación marítima corresponde al Estado, a través de Capitanía Marítima y la Dirección General de Marina Mercante, mientras que la Comunidad Autónoma actúa sobre la protección ambiental y la ordenación de determinados usos en el marco de sus competencias.
En este escenario, los nuevos fondeaderos ecológicos se presentan como una herramienta de ordenación ambiental: no resuelven por sí solos todos los problemas vinculados al uso náutico de la laguna, pero sí ofrecen una alternativa regulada al fondeo libre y a los ‘muertos’ ilegales.
La medida se enmarca en el Plan de Gestión Integral de los Espacios Protegidos del Mar Menor y la Franja Litoral Mediterránea, que contempla la adecuación del fondeo mediante puntos de amarre y boyas para minimizar los impactos sobre hábitats marinos protegidos.
El concejal de Litoral del Ayuntamiento de Cartagena, Álvaro Valdés, ha destacado la importancia de la actuación para el municipio y ha señalado que estos fondeaderos son “clave para el respeto de la naturaleza y el disfrute del Mar Menor”.




