Imagen de archivoEl Consejo Económico y Social de la Región de Murcia ha puesto el foco en la vivienda como uno de los principales riesgos para la evolución económica y social de la comunidad. En su último boletín de 'Indicadores de Coyuntura Económica y Laboral Junio 2026', publicado este martes, el organismo alerta de que la escalada de precios en el mercado inmobiliario empieza a tener consecuencias directas sobre las operaciones de compraventa.
El CESRM señala que la vivienda libre registra subidas que califica de “desmesuradas” y advierte de que esta evolución “empieza a desalentar” las transacciones. El problema se produce en un contexto de fuerte desequilibrio entre oferta y demanda: aunque la edificación residencial muestra mayor dinamismo, sigue lejos de las necesidades reales del mercado.
El organismo subraya que la construcción de vivienda no avanza al ritmo suficiente para absorber la demanda, mientras los precios siguen presionando al alza. A ello se suma el “desplome” de la contratación de obra pública, que añade incertidumbre al comportamiento del sector constructor.
La advertencia llega en un momento en el que la Región de Murcia ha registrado algunas de las mayores subidas del precio de la vivienda del país. Ese encarecimiento amenaza con expulsar del mercado a parte de la demanda, especialmente jóvenes, familias con rentas medias y compradores que dependen de financiación hipotecaria.
Una economía que crece, pero con más moderación
Más allá de la vivienda, el boletín dibuja una economía regional que continúa creciendo, aunque con menor intensidad que el conjunto nacional. El CESRM sitúa el avance interanual del PIB regional en el 2,5% durante el primer trimestre de 2026, frente al 2,7% estimado para España por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.
Por sectores, el informe apunta a una mejora de la agricultura, apoyada en el aumento de volumen en la ganadería, y a una expansión de la industria, con especial impulso de la fabricación de productos farmacéuticos reflejada en el Índice de Producción Industrial.
En los servicios, el comportamiento es más desigual. El comercio y el transporte progresan con fuerza, mientras la hostelería muestra síntomas de debilidad por la caída de las pernoctaciones hoteleras y por la evolución de su índice de cifra de negocios.
El boletín refleja así una economía con dinamismo, pero también con señales de fragilidad. El consumo interno, el empleo y algunos sectores industriales sostienen la actividad, mientras la vivienda, la construcción irregular, la inflación y las cuentas públicas aparecen como puntos de tensión.
Precios, salarios y cesta de la compra
El CESRM también advierte de la evolución de los precios. La inflación regional se aceleró hasta el 3,4% en marzo y abril por el encarecimiento de la energía, mientras la tasa subyacente se situó en el 2,8%.
El transporte y las partidas vinculadas al turismo se mantienen como los principales focos inflacionarios. En cambio, la cesta de la compra alimentaria empieza a mostrar una tendencia de moderación, aunque acumula un incremento del 35% desde mayo de 2021.
El informe destaca además que los costes laborales mensuales crecieron a una tasa anual del 4,4%, por encima del 2,86% pactado en la negociación colectiva. Esta diferencia refleja una presión de costes que puede afectar a empresas y trabajadores en un contexto de precios todavía elevados.
Empleo en máximos, pero con brechas abiertas
El mercado laboral continúa siendo uno de los principales soportes de la economía regional. Según el CESRM, la ocupación alcanzó un nuevo máximo histórico en el primer trimestre, con 717.000 personas ocupadas.
El boletín destaca también el avance del empleo indefinido, que supera por primera vez el medio millón de personas. Esta evolución reduce la tasa de temporalidad laboral hasta el 16,9%, consolidando una mejora en la estabilidad contractual.
Sin embargo, el informe alerta de que no todas las señales son positivas. La tasa de paro general disminuyó hasta el 10,8%, pero la femenina repuntó hasta el 14,2%, seis puntos por encima de la masculina. El CESRM advierte así de un ensanchamiento de la brecha de género en el desempleo.
También califica de “problema grave” el paro juvenil, que afecta al 27,7% de los activos de entre 16 y 24 años. Aunque el mercado laboral gana fuerza, los jóvenes siguen encontrando más dificultades para acceder al empleo y, en paralelo, a una vivienda asequible.
El paro registrado encadena tres meses de descensos y se situó en mayo en 72.500 personas. La contratación laboral acumulada hasta ese mes creció un 4,3%, con 233.600 contratos, mientras la temporalidad contractual se estabilizó en el 42,1%.
En materia de protección social, las prestaciones por desempleo disminuyeron un 1,5% interanual por la progresiva desaparición de la Renta Activa de Inserción, aunque la cobertura bruta aumentó hasta el 82,6%. En sentido contrario, el Ingreso Mínimo Vital registró un notable incremento y rozó las 40.000 prestaciones en abril.
Déficit y deuda, los otros puntos débiles
El análisis de las cuentas públicas completa el diagnóstico del CESRM con otro aviso relevante: la Comunidad Autónoma persiste en el déficit y en el aumento de la deuda.
El saldo negativo presupuestario se situó en el -0,60% del PIB en términos de contabilidad regional, equivalente a 284 millones de euros. El organismo advierte de que esta ratio rebasa con holgura la registrada por el conjunto de comunidades autónomas.
La deuda pública regional aumentó en 832 millones de euros en un año y superó los 14.000 millones. Esto equivale al 31,1% del PIB regional, la segunda cifra más alta del país, solo por detrás de la Comunidad Valenciana.
El boletín deja así una lectura doble de la economía regional. La Región crece, crea empleo y mantiene actividad en sectores clave, pero arrastra desequilibrios cada vez más visibles. Entre todos ellos, la vivienda aparece como el factor más inmediato para las familias y como un riesgo creciente para el propio impulso económico.




