El Museo Barón de Benifayó incorpora 14 piezas del ARQVA procedentes del pecio romano de San Ferrol.El patrimonio arqueológico de la comarca del Mar Menor suma un nuevo hito para su divulgación turística y científica. La sala de arqueología del Museo Barón de Benifayó, ubicado en San Pedro del Pinatar, ha enriquecido su exposición permanente con la incorporación de un conjunto de 14 piezas históricas procedentes del célebre pecio romano de San Ferreol, tras oficializarse un acuerdo de cesión institucional.
La Junta de Gobierno Local del consistorio pinatarense ha dado luz verde al convenio de comodato suscrito con la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Gobierno de España. Este acuerdo administrativo articula el traslado, los protocolos de conservación y la exhibición pública de los objetos, adscritos formalmente a la colección estable del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) de Cartagena, por un periodo inicial de cinco años.
La recepción y desembalaje de los materiales ha contado con la presencia de la concejala de Cultura, Carmen María López, y el director del Museo Barón de Benifayó, Marcos David Gracia, quienes tutelaron el trabajo técnico junto a las especialistas María González Castañón, Pino Gil de Pareja y Celia Cantero Escribano, integrantes del Departamento de Documentación del ARQVA. La llegada de estas antigüedades sirve como antesala para la conmemoración del 50 aniversario del descubrimiento del yacimiento, localizado originalmente el 18 de octubre de 1976 frente a las costas pinatarenses, muy cerca de la barra rocosa de La Manga.
Un navío de la época republicana: comercio de vino y pigmentos
El pecio de San Ferreol fue hallado en el marco de las prospecciones del Polígono Submarino de Cabo de Palos que lideraba el arqueólogo Julio Mas García. Tras su descubrimiento, el enclave subacuático fue objeto de campañas de excavación sistemáticas entre 1979 y 1983, siendo revisado por última vez en el año 2009 para fijar sus coordenadas y blindar su protección dentro de la Carta Arqueológica Subacuática de la Región de Murcia.
Los restos corresponden a una embarcación de la época romana republicana, datada cronológicamente entre los años 50 y 40 antes de Cristo. El navío transportaba una carga heterogénea que evidencia la intensidad de las rutas comerciales marítimas que surcaban el litoral murciano en el siglo I a.C.
A pesar de que la escasa profundidad de la zona provocó que el oleaje dispersara parte de la estructura y el cargamento a lo largo de los siglos, los arqueólogos han logrado rescatar un valioso inventario que ahora se pondrá en valor en San Pedro del Pinatar. El cargamento recuperado incluye ánforas vinarias de procedencias tan diversas como la península itálica, la isla de Rodas y la provincia de la Bética. Asimismo, destacan vajillas de cerámica calena de barniz negro, lucernas para iluminación, ungüentarios, delicados recipientes de vidrio, utensilios de uso personal de la tripulación y singulares esferas de azurita, un mineral codiciado en la antigüedad al ser utilizado como base para elaborar pigmento azul en la pintura de la época.










