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Opinión | El Periscopio
Sebastián Hidalgo
Jueves, 02 de Julio de 2026
Sebastián Hidalgo

La base que China nunca pedirá

En geopolítica lo verdaderamente importante a veces no es lo que ocurre, sino lo que cambiaría el equilibrio mundial si llegara a suceder. Una hipotética base militar china en Canarias pertenece a esa categoría de escenarios improbables que en un momento determinado de la historia podría suceder. No porque Pekín haya mostrado interés en solicitar una instalación militar en territorio español, sino porque permite entender el enorme valor estratégico que España posee y que los propios españoles subestimamos.

 

Durante los últimos años, China ha intensificado su presencia económica y diplomática en España, convertida en uno de los interlocutores más relevantes de Pekín dentro de la Unión Europea. Las visitas de alto nivel, el crecimiento del comercio bilateral y las inversiones chinas en sectores estratégicos demuestran que España ocupa un lugar destacado en la estrategia del gigante asiático. Somos uno de los países cuya posición geográfica y logística despiertan mayor interés en la dictadura de Xi Jinping.

 

España es un puente entre Europa, el Mediterráneo, África y el Atlántico. Ningún otro jugador europeo reúne de forma tan clara esas cuatro dimensiones. Y dentro de España, Canarias representa una pieza geoestratégica excepcional.

 

El archipiélago se encuentra en el cruce de las rutas marítimas que unen Europa con África occidental, América y el cono sur atlántico. Desde las islas es posible supervisar una parte significativa del tráfico marítimo que atraviesa el Atlántico oriental, además de disponer de un punto de apoyo privilegiado para operaciones hacia el golfo de Guinea, una región de creciente importancia energética y comercial. Recordemos que allí se encuentran tres naciones que cada vez producen más petróleo y gas, como son Gabón, Guinea Ecuatorial o Nigeria, que ya es el segundo estado del continente con más reservas.

 

Si China dispusiera de una base militar en Canarias, algo extremadamente improbable en el contexto actual, obtendría ventajas estratégicas de enorme magnitud.

 

En primer lugar, rompería el monopolio occidental sobre uno de los corredores marítimos más importantes del planeta. En segundo lugar, tendría una plataforma logística capaz de apoyar a su marina en el Atlántico, una capacidad de la que hoy apenas dispone. También reforzaría la protección de sus líneas comerciales hacia África y América Latina, dos regiones donde la influencia económica china no deja de crecer, aunque en los últimos tiempos esas sociedades empiezan a quejarse de un neo colonialismo oriental.

 

Además, una instalación de este tipo permitiría a Pekín desarrollar inteligencia naval y electrónica sobre el tráfico militar y comercial occidental, aumentando considerablemente su capacidad de seguimiento de los movimientos de la OTAN en el Atlántico.

 

Sin embargo, precisamente porque las ventajas serían tan extraordinarias, ese escenario resulta prácticamente imposible.

 

España es miembro de la OTAN desde 1982 y mantiene una estrecha cooperación estratégica con Estados Unidos. Las bases de Rota y Morón constituyen elementos esenciales del sistema defensivo aliado. La presencia de una base militar china en territorio español supondría una ruptura sin precedentes dentro de la Alianza Atlántica y desencadenaría una crisis diplomática de enormes proporciones.

 

Por eso, cuando algunos analistas hablan de la expansión militar china, conviene distinguir entre el interés estratégico y la viabilidad política. Que un territorio sea extraordinariamente valioso no significa que sea alcanzable. Por ahora, que se lo digan a Taiwan, el gobierno comunista sigue prefiriendo usar un poder blando.

 

La verdadera reflexión es reconocer que el simple hecho de que ese indudable interés por Canarias sea real, demuestra el inmenso valor estratégico que posee España. En un mundo donde la competencia entre potencias vuelve a dominar la política internacional, la geografía sigue siendo un activo que ningún avance tecnológico ha conseguido sustituir.

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