Imagen de archivo.Hay ciudades que guardan el pasado en sus piedras y otras que lo hacen rugir. Cartagena, sabia por sus tres mil años de historia, vuelve a mudar su piel de sal y restos romanos para revestirse de cuero, distorsión y fuego. A partir de este viernes, las murallas que un día vieron pasar a cartagineses y marinos mercantes contemplarán la llegada de más de 50.000 fieles. La Cuesta del Batel ya no es solo un recinto de conciertos; es el solsticio donde los mitos vivientes y las nuevas huestes del heavy metal se citan con la eternidad junto a las aguas del Mediterráneo.
El cartel de esta edición no ofrece tregua, convirtiendo los días y las noches en una sucesión de himnos inmortales a través de actuaciones llamadas a ser leyendas. Los guardianes del templo:
Iron Maiden: El vuelo inmortal de la Doncella
No necesitan presentación porque son el pegamento que une a tres generaciones de roqueros. La Doncella de Hierro regresa a la Región de Murcia con su maquinaria escénica en su punto álgido. Se espera que Bruce Dickinson atrone el anfiteatro natural del festival con su energía casi mística y teatral, flanqueado por las míticas cabalgadas de bajo de Steve Harris y los duelos de guitarras que definieron el género. Ver a Iron Maiden junto al mar es un viaje donde clásicos incombustibles como The Trooper o Fear of the Dark se cantarán con la devoción de un salmo antiguo.
Sabaton: La épica bélica hecha música
Los suecos llegan listos para asediar Cartagena con su imponente y característica puesta en escena. Su concierto promete ser un despliegue de pirotecnia, tanques simulados sobre las tablas e historias de valor y batallas que encajan a la perfección con el espíritu militar e histórico de la ciudad portuaria. Riffs atronadores y estribillos hímnicos ideales para ser coreados por decenas de miles de gargantas al unísono, levantando el polvo de la Cuesta del Batel.
Within Temptation: Elegancia y magnetismo sinfónico
La voz de Sharon den Adel se alzará como una sirena en la noche cartagenera. La banda de metal sinfónico promete envolver el festival en una atmósfera de tintes góticos y cinemáticos, donde las melodías celestiales se funden con guitarras profundamente afiladas. Su actuación será el contrapunto perfecto del fin de semana: pura belleza melódica arropada por la contundencia y el misticismo del metal moderno.
El regreso de The Gathering y el ala más cruda
Para los paladares más exquisitos, el festival regala el esperadísimo regreso de The Gathering, pioneros en tejer melancolía, vanguardia y rock atmosférico. Junto a ellos, la vieja escuela del thrash y el metal progresivo estará brillantemente defendida por colosos de la talla de Mastodon, Anthrax, Testament y Trivium, asegurando que el ambiente y la distorsión no bajen nunca de revoluciones.
Cartagena ya huele a pólvora, sal y guitarras eléctricas. Que empiece el espectáculo.










