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VIVIENDA

Vivir sin hipoteca ni alquiler tradicional: así funciona la vivienda cooperativa

El modelo de cesión de uso permite vivir de forma estable en una vivienda propiedad de la cooperativa, con una cuota mensual a precio de coste y sin posibilidad de reventa especulativa

Alba Molina Domingo, 05 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Edificio en construcción - EFE/Antonio GarcíaEdificio en construcción - EFE/Antonio García

La dificultad de acceso a la vivienda ha convertido la búsqueda de alternativas en una prioridad social y política. En ese escenario gana presencia la vivienda cooperativa en cesión de uso, un modelo que no encaja ni en la compra tradicional ni en el alquiler convencional: las viviendas pertenecen a una cooperativa sin ánimo de lucro y las personas socias pagan por el derecho estable de uso.

 

Así, la vivienda cooperativa en cesión de uso se abre paso en España como una fórmula alternativa para acceder a un hogar estable. El modelo, reconocido en el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, funciona de una manera sencilla: la propiedad del edificio pertenece a una cooperativa sin ánimo de lucro y las personas socias tienen derecho a vivir en sus hogares de forma estable. No compran la vivienda, no pueden venderla y tampoco la alquilan en sentido convencional. A cambio, realizan una aportación inicial de capital y pagan una cuota mensual de uso, calculada sobre el coste real del proyecto. La vivienda queda así fuera del mercado especulativo y se mantiene vinculada de forma permanente a un uso residencial asequible.

 

Una alternativa que gana escala

 

Aunque este modelo no nace como respuesta directa a la actual crisis de vivienda, su crecimiento se ha acelerado en los últimos años. Según los datos más recientes de la Red de Vivienda Cooperativa, en mayo había 127 proyectos en marcha en España. De ellos, 52 ya estaban habitados, con unas 700 unidades de convivencia y más de 1.000 personas residentes. Otros 29 proyectos se encontraban en construcción y 46 contaban ya con suelo o patrimonio.

 

A estos se suman otros 89 proyectos en fases iniciales, ya sea con la cooperativa constituida o en proceso de configuración del grupo. En 2020 apenas había alrededor de 100 viviendas habitadas bajo esta fórmula. La evolución muestra que la vivienda cooperativa ha pasado en pocos años de ser una opción muy minoritaria a situarse como una alternativa con potencial dentro del debate sobre vivienda asequible.

 

Cómo se paga una vivienda cooperativa

 

La entrada inicial depende del proyecto, del territorio, del coste de la promoción y del modelo de financiación. En Cataluña, la comunidad con mayor implantación de este tipo de cooperativas, las aportaciones pueden oscilar entre 1.500 y 60.000 euros. En las promociones más recientes, las cantidades habituales se sitúan entre 10.000 y 15.000 euros, según explica Sostre Cívic. Esa aportación se devuelve íntegramente si la persona abandona el proyecto, ya que no funciona como una compra ni como una inversión inmobiliaria.

 

Después, cada socio paga una cuota mensual de uso. Es una fórmula parecida al alquiler en el pago periódico, pero con una diferencia clave: la cuota responde al precio de coste de la vivienda y no a la lógica del mercado.

 

En la Región de Murcia el modelo aún tiene un desarrollo incipiente, pero ya existen iniciativas vinculadas a la vivienda colaborativa y cooperativa en cesión de uso. La asociación Murcia Cohousing trabaja desde la Región para difundir este tipo de proyectos y promover grupos intergeneracionales de viviendas colaborativas, según recoge también Informajoven del Ayuntamiento de Murcia. Además, proyectos como La Rosaleda Cohousing plantean una comunidad intergeneracional de 26 viviendas en cesión de uso, con espacios privados y zonas comunes. La llegada del nuevo Plan Estatal de Vivienda puede abrir una oportunidad para que estas fórmulas ganen presencia también en la Región, especialmente si se combinan con suelo público, financiación y apoyo administrativo.

 

Un 40% más asequibles

 

El último estudio de la Federación de Cooperativas de Cataluña sitúa el precio de las viviendas cooperativas en cesión de uso un 40% por debajo del de otras viviendas equiparables. Esa diferencia se explica por varios factores: no hay beneficio promotor, se eliminan dinámicas especulativas y la vivienda permanece en manos de la cooperativa.

 

El modelo también permite estabilizar precios a largo plazo, ya que las viviendas no se revenden ni se incorporan al mercado libre cuando pasa un determinado periodo.

 

Para sus defensores, esa es precisamente una de sus principales ventajas frente a políticas públicas que han financiado vivienda protegida que, con el paso de los años, ha terminado saliendo al mercado.

 

Vivienda estable y fuera de mercado

 

La vivienda cooperativa en cesión de uso se presenta como una vía intermedia entre la propiedad y el alquiler. Ofrece estabilidad residencial, pero sin endeudamiento hipotecario a largo plazo. Permite usar una vivienda durante años, pero sin convertirla en un activo para vender o alquilar. Y genera comunidad, porque muchos proyectos incorporan espacios compartidos, fórmulas de cuidados y modelos de convivencia colaborativa.

 

No obstante, su expansión sigue teniendo obstáculos importantes. El acceso al suelo, la financiación y la falta de conocimiento del modelo siguen siendo barreras para que pueda crecer a mayor escala.

 

Por eso, desde el sector reclaman que las políticas públicas de vivienda, la cesión de suelo, las ayudas y la financiación den prioridad a modelos sin ánimo de lucro, como las cooperativas en cesión de uso o el alquiler social.

 

 

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