Presentación de la agenda cultural del Festival Internacional del Cante de las Minas.Hay lugares donde el pasado no se entierra, sino que germina. La Unión se dispone, una vez más, a abrir las venas de su historia para que brote el arte más puro. La sexagésima quinta edición del Festival Internacional del Cante de las Minas no solo será el templo del quejío y la guitarra en su concurso oficial, la consejera de Turismo, Cultura y Deportes, Carmen Conesa, y el alcalde del municipio, Joaquín Zapata, han desvelado un programa cultural paralelo que, entre el 29 de julio y el 8 de agosto, vestirá las calles unionenses con cerca de medio centenar de caricias artísticas.
"El festival ha hecho que la riqueza que antes estaba en el subsuelo de la sierra, y que los mineros extraían arriesgando sus vidas, hoy reluzca en la superficie en forma de cultura", ha evocado Conesa, resumiendo en una frase el milagro de una tierra que cambió el dolor del barrenazo por la belleza de la taranta.
El llanto de la mina y el bautismo del fuego flamenco
El viaje comenzará el 29 de julio, cuando el crepúsculo de La Unión se encienda con el pórtico de la Avenida Flamenca. Esa noche, el certamen mirará a sus raíces con una misa cantada y el hondo tributo a Luis Conesa Hernández y a Francisca Marín Caparrós, encarnaciones del sufrimiento y la dignidad de la cuenca. El aire se llenará entonces con las texturas de la Agrupación Musical La Unión, las voces blancas de la Coral Argentum y el metal añejo y sabio de la cantaora Encarnación Fernández, memoria viva del cante.
El festival es un cordón umbilical que une el lamento del pozo con la gloria del escenario.
Castilletes de Oro: el aplauso a los profetas de la tierra y la palabra
El Cante de las Minas posee la virtud de imantar a creadores de muy diversa estirpe. Este año, los sagrados 'Castilletes de Oro' viajarán a manos que, desde distintas trincheras, agitan la sensibilidad contemporánea. El galardón lucirá el brillo hercleo de la banda de rock murciana Viva Suecia, el magnetismo dramático del actor Jaime Lorente y la audacia televisiva de 'La Revuelta'. Junto a ellos, la elegancia de la bailaora María Pagés, la brisa flamenca del cantaor Arcángel, el soplo eterno del instrumentista Jorge Pardo y las plumas afiladas y líricas de los periodistas Carlos del Amor y Antonio Lucas completarán una constelación de premiados única.
La universalidad del certamen se sellará con la entrega de la 'Catedral del Cante' a la República de Albania, mientras que la solera del flamenco de frontera se reconocerá con el premio 'Rojo el Alpargatero' a la Federación de Peñas Flamencas de Jerez. Como broche de oro al ingenio popular, la noche del 8 de agosto vibrará con la final del VIII Certamen Internacional del Trovo 'Pascual García-Mateos'.
El palacio modernista de la Casa del Piñón oficiará como el faro intelectual del verano. En sus salas, el cineasta y el poeta se darán la mano con la proyección de los documentales 'Enlorquecido: Solo el misterio nos hace vivir', 'Hijos del Compás' y 'Serás Farruquito'. Las estanterías de la memoria sumarán además dos nuevas joyas impresas: 'Descubrir el Flamenco' y el necesario ejercicio de arqueología histórica 'Libro Flamenco Minero de La Unión. Siglo XX (1900-1940)'. En los dedos de la guitarrista Mercedes Luján y su disco 'Origen y Revolución', las cuerdas devendrán en el manifiesto de una nueva era.
El lienzo de este reencuentro cultural se pintará con el cincel de Lola Arcas en su muestra 'En lo hondo' y las miradas fotográficas de José Carlos Ñíguez en 'Cartografías del Eco'. Tres clases magistrales de magisterio indudable, dos conferencias para descifrar la herida del paisaje y once madrugadas flamencas —donde el cante acontece cuando el mundo duerme— terminarán de esculpir once días en los que La Unión, simplemente, no pertenecerá a este suelo, sino al cielo de la creación.










