Foto: Instagram de Carlos AlcarazLa cuenta atrás para el regreso de Carlos Alcaraz a las pistas ha comenzado oficialmente, y lo hace bajo un plan milimétrico y sin prisa pero sin pausa. Tras confirmarse su ausencia en la lista de inscritos del Masters 1000 de Canadá (una decisión tomada puramente por precaución y falta de tiempo competitivo), el equipo de Carlitos ya ha diseñado la hoja de ruta definitiva. El gran objetivo tiene un nombre propio grabado a fuego: Cincinnati.
El tenista de El Palmar ha comenzado a realizar los primeros ejercicios de baja intensidad con su mano derecha. Tras superar semanas complicadas cuidando su muñeca, el murciano vuelve a empuñar la raqueta. Sin embargo, su regreso será progresivo. Junto a sus inseparables escuderos de confianza, el preparador físico Alberto Lledó y el fisioterapeuta Juanjo Moreno, Alcaraz se someterá a una exigente fase de entrenamientos enfocada en el cardio y el tono físico general, una especie de mini-pretemporada para poner el motor a punto.
Un regreso medido y sin riesgos
El plan tenístico es claro: empezar a entrenar el 'drive' de forma muy suave e ir incrementando la carga e intensidad con el paso de las semanas. Aunque en el tenis todo puede cambiar a última hora y las sensaciones finales del jugador dictarán la sentencia, la prudencia impera en el box del español. Viajar a Canadá implicaba forzar los plazos al máximo; por ello, la decisión más inteligente y segura es esperar una semana más para asegurar que la articulación responda al 100%. "La idea principal de Carlos es reaparecer en el Masters 1000 de Cincinnati, la semana previa al US Open", es la información que nos proporciona nuestro colaborador Álvaro Sánchez.
Si durante estas tres semanas clave de julio el cuerpo responde, la muñeca no da señales de dolor y todo marcha sobre ruedas, Alcaraz regresará formalmente dentro de un mes. La cita no es menor, ya que en Cincinnati no solo buscará rodaje competitivo, sino que además defiende el título conquistado el año pasado.
Será la antesala perfecta y el test definitivo para presentarse en Nueva York con las máximas garantías posibles y asaltar de nuevo el último Grand Slam de la temporada. Los aficionados del tenis ya contienen el aliento: la maquinaria de Carlitos vuelve a ponerse en marcha.









