Incendio de Los Gallardos.Un gravísimo incendio forestal originado en la localidad de Los Gallardos (Almería) mantiene en vilo a todo el país y proyecta su sombra sobre la Región de Murcia. El fuego, caracterizado por una extrema velocidad y una compleja orografía que convirtió los caminos en una auténtica "ratonera", arroja un balance provisional de doce personas fallecidas, 23 sin localizar y más de 600 desalojados. Las investigaciones técnico-forenses, reforzadas por el Equipo de Grandes Catástrofes de la Guardia Civil, centran los trabajos en un cable eléctrico de una instalación privada como el posible origen del siniestro.
Un cambio en la dirección del viento ha reavivado las llamas en las últimas horas, obligando al desalojo de otros 250 vecinos en el barranco de Alfaix y al corte preventivo de la autovía A-7. La magnitud de la catástrofe ha provocado que la densa nube de humo y las cenizas hayan alcanzado a los municipios murcianos de Lorca y Águilas, situados a escasos kilómetros de la línea limítrofe provincial.
Una trampa mortal y un despliegue masivo de extinción
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha advertido de que las condiciones del terreno imposibilitaron la huida de varias de las víctimas. Cuatro de los fallecidos fueron localizados en el interior de un vehículo, mientras que un grupo de nueve vecinos de Bédar —en su mayoría ciudadanos extranjeros— decidió huir a pie ignorando las recomendaciones de confinamiento; siete de ellos fueron cercados por el fuego. Además, se investiga si el hallazgo de bastones de senderismo en el monte corresponde a excursionistas sorprendidos por el avance de las llamas.
Para doblegar el fuego y asegurar las zonas evacuadas de posibles actos delictivos, se ha dispuesto un contingente de 500 profesionales de extinción y más de 160 agentes de la Guardia Civil. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha confirmado el incremento de efectivos de la UME hasta los 200 militares y 70 vehículos, apoyados desde el aire por una veintena de medios aéreos que concentran sus descargas en el flanco izquierdo, el más activo e inaccesible por los barrancos.
Cooperación y luto oficial en los ayuntamientos de la Región
La proximidad geográfica de la catástrofe (Los Gallardos se sitúa a apenas 46 kilómetros de Calarreona, en Águilas) ha provocado una inmediata reacción institucional y social en la Comunidad Autónoma. Vecinos de Águilas y Lorca reportaron durante la noche y las primeras horas del viernes la caída de ceniza del cielo, así como una gran columna de humo que cruzó la Ronda Sur de la ciudad del Guadalentín hasta asentarse sobre los barrios de San Cristóbal, San Diego, Apolonia y Los Ángeles.
Ante la gravedad de los hechos, el presidente del Ejecutivo murciano, Fernando López Miras, y el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, han trasladado su pésame a las familias afectadas y han ofrecido de forma oficial el despliegue total de los recursos autonómicos necesarios.
"Los lorquinos conocemos bien lo que significa enfrentarse a una emergencia de gran magnitud y sabemos que la solidaridad entre territorios es fundamental", ha manifestado el alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, durante el emotivo minuto de silencio guardado en la Plaza de España de la localidad.
Lorca ha puesto a disposición de las tareas de rescate su Columna de Acción Exterior en Catástrofes, compuesta por 12 efectivos y 7 vehículos del Servicio Municipal de Emergencias. A estas muestras de duelo y respeto institucional se han sumado otros consistorios de la Región, como el de Molina de Segura, donde su alcalde, José Ángel Alfonso, junto a miembros de la corporación y ciudadanos, han rendido homenaje a las víctimas en la plaza del Ayuntamiento, evidenciando el dolor compartido de toda la sociedad murciana con la provincia vecina.






