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NACIONAL

"Una bomba de relojería": los detalles tras la ratonera de fuego que devoró Los Gallardos

La velocidad del viento, la vegetación combustible y la dispersión de viviendas explican la virulencia de una tragedia que deja 12 fallecidos y un profundo debate sobre el sistema de alertas

José Antonio Muñoz Sábado, 11 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Bomberos en el incendio de Los Gallardos.Bomberos en el incendio de Los Gallardos.

Lo que comenzó como un simple "incendio de cuneta" en la N-340A a la altura de Los Gallardos (Almería) terminó desatando el peor escenario imaginable. Un poste de la luz caído prendió el arcén y, aunque los bomberos sofocaron el foco inicial de inmediato, el flanco opuesto comenzó a arder sin control. En apenas dos horas, las llamas avanzaron 15 kilómetros, calcinando en su camino en torno a 4.000 hectáreas, cobrándose la vida de 12 personas, dejando 23 sin localizar y provocando el desalojo de más de 600 vecinos.

 

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha calificado el incendio de "raro" e inesperado, señalando que la combinación de rachas de viento de hasta 50 km/h y una vegetación abundante por las lluvias de invierno —pero completamente seca tras las últimas olas de calor— actuó como "una bomba de relojería".

 

La orografía y los diseminados: Una trampa mortal

 

Álvaro Ramos, alcalde de Garrucha y exagente forestal, ha confesado "no haber visto nunca nada igual", catalogando la zona afectada como "el mismísimo infierno". La clave de la peligrosidad radica en la estructura demográfica y geográfica del levante almeriense: una red tupida de casas aisladas, cortijos diseminados y pequeñas barriadas cuyo único acceso es a través de barrancos o cauces de ríos secos (ramblas).

 

Estas condiciones convirtieron los caminos en auténticas ratoneras. Ante el avance del frente, el alcalde de Bédar, Ángel Collado, tuvo que recorrer la localidad puerta por puerta junto a sus concejales para ordenar confinamientos y evacuaciones urgentes.

 

Dos escenarios de la tragedia: Los 12 fallecidos se localizaron en dos puntos muy concretos. Cuatro de ellos perecieron calcinados en el interior de un vehículo con matrícula británica. Las otras ocho víctimas eran vecinos de Bédar que, desoyendo las recomendaciones oficiales de confinamiento, decidieron huir a pie por senderos no indicados y terminaron siendo cercados por el fuego.

 

El perfil demográfico de los municipios afectados explica que la gran mayoría de las víctimas sean de origen extranjero. En Bédar, la población británica supera a la española, mientras que en Los Gallardos representa casi un tercio del padrón.

 

Batidas de rescate y tregua climatológica

 

El flanco oeste del incendio se mantiene como la zona más activa y prioritaria para los servicios de emergencia. David Rodríguez, responsable del Plan Infoca, ha explicado desde el Puesto de Mando Avanzado que el viento está siendo el gran enemigo. Tras dar un respiro durante el mediodía, se teme que vuelva a arder con fuerza alcanzando rachas de hasta 40 km/h procedentes del suroeste.

 

El operativo de extinción cuenta con un despliegue masivo:

 

  • Más de 187 bomberos forestales del Infoca sobre el terreno.

  • Un contingente de la UME reforzado con 80 efectivos, doce vehículos y dos camiones nodriza.

  • Maquinaria pesada trabajando en la apertura de cortafuegos en las áreas montañosas.

 

Paralelamente, la Guardia Civil mantiene abiertas las batidas terrestres para localizar a los desaparecidos, aunque el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha rebajado a tres las denuncias formales presentadas en el cuartel. Por su parte, la Cruz Roja ha desplegado a su equipo de intervención psicosocial para atender a los 193 desplazados que siguen en albergues provisionales. Los cuatro heridos con quemaduras más críticas han sido evacuados en helicóptero a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

 

La catástrofe ha saltado rápidamente a la arena política. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha afeado públicamente a la Junta de Andalucía que no se enviara la alerta masiva a los teléfonos móviles de la población (Es-Alert), reprochando además supuestos recortes en prevención.

 

Sin embargo, el Ejecutivo andaluz ha defendido que la decisión fue estrictamente técnica. El director de emergencias de la comunidad, Antonio Sanz, y el propio Juanma Moreno han aclarado que, debido al mapa de antenas de telefonía de la comarca, un mensaje masivo habría tenido un radio de influencia tan amplio que habría provocado evacuaciones masivas e innecesarias en toda la comarca, colapsando las carreteras.

 

"El sistema sirve para grandes ciudades o zonas perfectamente limitadas. En esta población el mensaje habría generado más confusión que ayuda, dictando instrucciones contradictorias ya que unos vecinos debían confinarse en sus casas y otros desalojar por caminos diferentes", ha zanjado el presidente andaluz.

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