Imagen de archivo.La temporada turística de verano ha encendido sus motores en la Región de Murcia con unas cifras que invitan al optimismo del sector hostelero y comercial. Durante las primeras semanas de julio, los principales destinos de la Costa Cálida y los núcleos de turismo rural del interior han registrado una ocupación hotelera media que roza el 85%, consolidando la tendencia al alza de los últimos años y posicionando a la comunidad como uno de los refugios favoritos del verano.
El buen clima, la competitividad de los precios y la diversificación de la oferta (sol, playa, gastronomía y cultura) han sido los catalizadores de un arranque de campaña masivo, donde el sector prevé colgar el cartel de "completo" de cara a la segunda quincena de julio y el mes de agosto.
La Costa Cálida lidera las reservas
Como viene siendo habitual, los municipios costeros concentran el mayor volumen de pernoctaciones en este inicio del periodo estival. Puntos neurálgicos como La Manga del Mar Menor, Mazarrón, Águilas y Los Alcázares se sitúan a la cabeza de la ocupación, con picos que rozan el 90% durante los fines de semana.
"El perfil del visitante sigue siendo mayoritariamente nacional, procedente sobre todo de la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y las provincias limítrofes, aunque este año estamos notando un repunte muy significativo del turismo británico y belga gracias a las nuevas conexiones aéreas", señalan fuentes de las patronales hoteleras de la Región.
Por su parte, el turismo de interior y de naturaleza —con el Valle de Ricote, Caravaca de la Cruz y las pedanías altas de Lorca a la vanguardia— mantiene una constante línea de crecimiento. Los alojamientos rurales y de turismo activo registran una ocupación superior al 70%, atrayendo a un público que busca desconectar de las aglomeraciones y disfrutar del patrimonio histórico y los entornos naturales.
Impacto económico y empleo en la hostelería
Este fuerte arranque turístico está teniendo un impacto directo e inmediato en la economía regional, especialmente en el sector de la restauración y el comercio local. Las terrazas y chiringuitos de las zonas marítimas muestran una actividad frenética, lo que ha dinamizado la contratación estival.
La campaña de verano ha permitido activar miles de contratos temporales en el sector servicios, reforzando las plantillas de hoteles, restaurantes y empresas de ocio náutico. La gran preocupación del sector de cara al resto del verano sigue siendo la falta de personal cualificado para cubrir la alta demanda, un reto estructural que los empresarios esperan solventar mediante incentivos y flexibilidad horaria para asegurar la calidad de la atención al visitante.




