Imagen de archivo.Alerta roja en el tejido empresarial de la Región de Murcia. La Comisión Ejecutiva y la Junta Directiva de la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (CROEM), reunidas este martes, han situado la defensa del Corredor Mediterráneo en el epicentro de sus prioridades estratégicas, advirtiendo de las graves consecuencias económicas que tendrán las últimas decisiones del Ministerio de Transportes y ADIF sobre el tramo sur de esta infraestructura ferroviaria.
Según denuncia la patronal murciana, el diseño planteado por el Gobierno de España deja a la Región en una clara situación de desventaja competitiva frente al resto de comunidades del arco mediterráneo.
El foco del conflicto radica en la planificación técnica a partir de la estación de San Isidro (Alicante). En todo el eje mediterráneo europeo se ha implantado un modelo de doble corredor —una vía exclusiva para el tráfico de pasajeros y otra independiente para el de mercancías—. Sin embargo, en los tramos que conectan con Murcia, Cartagena y Lorca, el Ministerio ha previsto un diseño unificado.
El riesgo del "cuello de botella": Al obligar a convivir al transporte de viajeros y al de mercancías sobre la misma infraestructura, la Región de Murcia se convierte en el único tramo de todo el corredor donde ambos tráficos comparten capacidad. CROEM advierte de que esto limitará severamente la eficiencia operativa y saturará la línea a medio plazo.
Las consecuencias de esta limitación técnica afectarán directamente al tejido industrial, al sector exportador hortofrutícola, al Puerto de Cartagena y al desarrollo de las futuras plataformas logísticas de la Región, restando atractivo al territorio para captar grandes proyectos de inversión internacional en un momento clave de transición hacia una logística verde y sostenible.
Tres exigencias técnicas y una gran alianza empresarial
Para la patronal murciana, esta reclamación no es una simple pataleta territorial, sino una exigencia de eficiencia para la Red Transeuropea de Transporte, que exige criterios homogéneos de capacidad y funcionalidad en todo su recorrido.
Para dar fuerza a estas reivindicaciones, la confederación encargará estudios técnicos independientes que midan con precisión el impacto económico de perder el doble corredor y buscará tejer una alianza sólida junto a cámaras de comercio, la Autoridad Portuaria de Cartagena, asociaciones exportadoras y organizaciones empresariales de comunidades vecinas cuyos intereses también se vean afectados por el freno logístico de la Región de Murcia.





