Mikel Oyarzabal celebra un gol en el partido de semifinales del Mundial de la FIFA 2026. EFE/ Lavandeira JrEspaña vuelve a estar en una final de la Copa del Mundo. Dieciséis años después de la conquista de Sudáfrica 2010, la selección de Luis de la Fuente derrotó a Francia por 0-2 en el AT&T Stadium de Arlington y se clasificó para la gran final del Mundial 2026, donde espera rival entre Argentina e Inglaterra.
La Roja firmó una actuación de enorme madurez competitiva ante una Francia que llegaba al cruce como una de las selecciones más temidas del torneo. No fue una noche de fuegos artificiales, sino de oficio, eficacia y solidez colectiva. España golpeó primero, supo resistir y acabó cerrando el partido con una autoridad que la acerca a su segunda estrella.
El primer gol llegó en el minuto 22. Lamine Yamal leyó un balón al área, se anticipó a Lucas Digne y provocó un penalti que Mikel Oyarzabal transformó para adelantar a España. El delantero de la Real Sociedad volvió a aparecer en una cita grande y elevó a cinco su cuenta goleadora en este Mundial.
Francia, con Mbappé, Dembélé, Olise y Barcola en ataque, no encontró la forma de romper el bloque español. Luis de la Fuente ajustó al equipo para reducir espacios, proteger a Unai Simón y evitar que el partido entrara en el ritmo que más convenía al conjunto de Didier Deschamps.
Tras el descanso, España volvió a castigar una desconexión francesa. En el minuto 58, Pedro Porro se plantó ante Mike Maignan tras una gran combinación con Dani Olmo y firmó el 0-2. El tanto terminó por desactivar a Francia y convirtió al lateral en uno de los grandes protagonistas de la noche.
Porro, elegido mejor jugador del partido, dedicó el gol a su hijo, que no pudo estar en el estadio por encontrarse con fiebre. El jugador explicó que vivió el momento como una mezcla de emociones y destacó también la importancia de dejar la portería a cero ante una de las delanteras más potentes del Mundial.
“Yo no tengo que demostrar nada a nadie”, afirmó el lateral tras el encuentro, reivindicando su confianza y el trabajo realizado desde su llegada a la selección. También subrayó que el triunfo fue fruto del esfuerzo colectivo, tanto en defensa como en ataque.
Oyarzabal, autor del primer gol, calificó la clasificación como “una auténtica barbaridad” y “una alegría inmensa”. El delantero reconoció que España está “a un pasito de conseguir algo histórico”, aunque pidió mantener la calma y recuperar fuerzas para la final del domingo.
El atacante también explicó cómo preparó el penalti y destacó que España no podía conformarse con el 0-1 si quería superar a Francia. “Si nos conformábamos con el 0-1 íbamos a sufrir”, señaló, antes de remarcar la importancia de seguir buscando opciones para hacer daño al rival.
Luis de la Fuente, por su parte, ya mira a la final con prudencia. El seleccionador admitió que le haría ilusión enfrentarse a Argentina por la amistad que mantiene con Lionel Scaloni, aunque dejó claro que Inglaterra también sería un rival de máxima exigencia. El técnico recordó que las cuatro semifinalistas eran las cuatro mejores selecciones del ranking FIFA, una muestra del nivel del torneo.
España jugará la final el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey. Será la segunda final mundialista de su historia, tras la de 2010, y la oportunidad de volver a escribir una página dorada para una generación que ya ganó la Eurocopa 2024 y que ahora está a un solo partido de tocar la cima del fútbol mundial.
La selección llega al último partido reforzada por su recorrido, por la autoridad con la que eliminó a Francia y por la sensación de equipo reconocible, competitivo y convencido. Oyarzabal abrió el camino, Pedro Porro lo cerró y España volvió a mirar de frente a la historia.










