Imagen de archivo.Hay una hora mágica en Cartagena, justo cuando el sol se rinde tras las colinas del puerto y la brisa del Mediterráneo arrastra el eco de viejos navegantes, en la que el aire parece susurrar melodías de otros mundos. Esa hora está a punto de repetirse, multiplicada por mil. Este viernes, la ciudad portuaria descorre las cortinas de La Mar de Músicas, su rincón más libre, hospitalario y eterno, que en esta edición posa su mirada —y su corazón— sobre la indómita y diversa geografía de Ecuador.
No es una edición cualquiera. Es una travesía que conecta las profundidades del mar que baña el cabo de Palos con las cumbres heladas de Chimborazo, las selvas amazónicas y el latido indómito del Pacífico. Ecuador, el país de la mitad del mundo, será el faro que guíe una travesía cultural que inundará las plazas, los castillos y las noches cartageneras de misticismo, vanguardia y fiesta.
El festival se ha caracterizado históricamente por ser un mapamundi sonoro donde conviven la tradición más pura y la vanguardia más rompedora. Este año, la delegación ecuatoriana y los grandes cabezas de cartel internacionales prometen noches inolvidables bajo el cielo cartagenero. Estas son algunas de las actuaciones más esperadas:
-
Rodrigo Cuevas (La agitación folclórica y el cabaret rural): El genio asturiano llega a Cartagena para revolucionar el escenario con su particular universo donde conviven la canción tradicional, la electrónica, el humor y la reivindicación queer. Su directo, una auténtica "romería" de libertad y vanguardia, promete ser uno de los momentos más catárticos, salvajes y divertidos de todo el festival.
-
Carminho (La voz honda y eterna del fado portugués): El fado más puro, pero con alma contemporánea, se adueñará de la noche cartagenera gracias a una de las grandes embajadoras de la música lusa. La desgarradora y bellísima voz de Carminho acariciará las piedras milenarias de la ciudad en un concierto íntimo, profundo y cargado de esa "saudade" que tan bien dialoga con el salitre del puerto.
-
Mirella Cesa (El latido del 'Andipop'): Considerada la gran pionera de la música ecuatoriana moderna, la guayaquileña llega para conquistar al público con su fusión única de pop y folclore andino, donde el charango y las flautas tradicionales se mezclan con bases contemporáneas en un directo rebosante de color y energía.
-
Nicola Cruz (Folclor electrónico en el Parque Torres): El aclamado productor y DJ franco-ecuatoriano ofrecerá una de las sesiones más magnéticas. Su propuesta transportará al público a un viaje místico que une los ritmos ancestrales de la Amazonía y los Andes con la síntesis electrónica más depurada de la escena clubber global.
-
La herencia de la Marimba Esmeraldeña: La música afroecuatoriana tendrá su momento de oro con agrupaciones tradicionales que traerán el sonido hipnótico de la marimba de chonta, los cununos y los bombos, declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Un ritual de danza y percusión directo desde la costa del Pacífico.
-
Swing Original Monks (Fiesta e irreverencia desde Quito): Con su directo explosivo y su fusión de ritmos latinos, rock, rap y música balcánica, esta colorida banda promete poner patas arriba el escenario del Antiguo CIM con un espectáculo descarado, teatral y puramente festivo.
Un idilio entre la música y el patrimonio
Cartagena, esculpida en piedra y sal, posee el don de transformar cada escenario en una experiencia casi sagrada. El imponente Auditorio del Parque Torres, colgado sobre el abismo azul; el patio del Antiguo CIM, con sus muros cargados de historia; o la cercanía casi mística de la Muralla Bizantina, serán los templos donde se oficiará este reencro de culturas.
La propuesta se completa con las secciones paralelas 'La Mar de Letras', 'La Mar de Cine' y 'La Mar de Arte', que permitirán a los asistentes sumergirse en la literatura contemporánea ecuatoriana, descubrir su filmografía emergente y contemplar exposiciones de artistas plásticos del país andino en diferentes salas de la ciudad.
El telón se levanta este viernes. Cartagena ya huele a jazmín de noche, a salitre y, desde ahora, a la tierra fértil de un Ecuador que se dispone a conquistar el Mediterráneo con la única arma que hace al ser humano verdaderamente libre: su música. Prepárense para embarcar.











