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Opinión | Turisteando
Paco Morales
Viernes, 17 de Julio de 2026
Paco Morales

Lo que dicen los vecinos y hosteleros del paseo marítimo de Cartagena

Santa Lucía desde el Castillo de la Concepción. El puerto comercial y el frente marítimo en obras quedan al fondo: mientras dura la Fase 2, el barrio sigue de espaldas al mar que el proyecto promete devolverleSanta Lucía desde el Castillo de la Concepción. El puerto comercial y el frente marítimo en obras quedan al fondo: mientras dura la Fase 2, el barrio sigue de espaldas al mar que el proyecto promete devolverle

La entrega anterior recogió la experiencia cotidiana de quienes caminan el paseo y el diagnóstico técnico de quien lo proyecta. Esta continúa esa mirada coral desde dos ángulos que merecen espacio propio: la voz organizada de los vecinos, a través de sus federaciones, y la memoria de quienes han sostenido la vida hostelera del frente portuario durante décadas.

 

La voz de los vecinos: respaldo y exigencia

 

Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y Comarca (FAVCAC), su presidente Tomás Sánchez Ojaos combina respaldo al proyecto con exigencias muy concretas:

 

«Agradecemos cualquier mejora que favorezca la calidad de vida vecinal, la accesibilidad y los espacios públicos abiertos al mar. Hasta ahora no existen ni sombras ni lugares de descanso. Va a afectar al barrio de Santa Lucía, que hasta ahora se había quedado fuera de las remodelaciones anteriores, y creemos que va a suponer para los vecinos de la zona un revulsivo muy necesario».

 

«Esta remodelación debe dar pie a que se potencie el paseo con ofertas de actividades atractivas tanto para los vecinos como para los cruceristas y visitantes: mercadillos artesanales o alternativos, conciertos, eventos al aire libre, rutas guiadas en las que se dé a conocer la historia portuaria de Cartagena. En definitiva, hacer del paseo marítimo un lugar vivo para todos»

— Tomás Sánchez Ojaos.

 

 

Desde la otra gran federación vecinal del municipio, FAVECIP, su presidente Pedro Luis Ros Alcaraz introduce una mirada crítica que ninguna voz institucional ha formulado con esta claridad:

 

«Cartagena tiene la oportunidad de reconciliarse con su mar. Pero esa reconciliación solo será real si el mar vuelve a ser de todos.»

— Pedro Luis Ros Alcaraz, presidente de FAVECIP.

 

 

Y advierte sobre un riesgo que el proyecto aún no ha resuelto: la proliferación de infraestructuras —restaurantes, espacios museísticos, locales de ocio— junto con recintos cerrados en determinados momentos puede generar la sensación de que el litoral se convierte en un espacio segmentado, donde el ciudadano pierde protagonismo. Es la única voz institucional que cuestiona el modelo de hostelería como parte del problema, no de la solución. Abre el debate que nadie ha querido arbitrar formalmente: ¿el paseo es espacio ciudadano o espacio de consumo?

 

 

La mirada de quien lo camina cada día

 

Francisco Javier Pérez, periodista madrileño residente en Cartagena por motivos laborales desde hace tres años, recorre el Paseo Alfonso XII casi todas las mañanas. Su testimonio confirma desde la experiencia cotidiana lo que la FAVCAC señala como carencia estructural:

 

«Disfruto del paseo de Alfonso XII, junto a la muralla, casi todos los días, muy temprano por la mañana. Pero cuando llega la canícula, que aquí se adelanta a mayo, sin que pase mucho tiempo desde el amanecer, el deleite torna en suplicio. Recorro el paseo encogido bajo la intermitente y muy estrecha sombra que proyectan Alviento-Cuarentaytres-ARQUA-El Batel, rozando las paredes.»

— Francisco Javier Pérez, periodista, residente en Cartagena.

 

 

Con años de veraneo en Málaga a sus espaldas, Pérez aporta además una comparativa que ninguna voz institucional ha planteado hasta ahora:

 

«En la capital andaluza se ha conservado La Alameda, oasis de frescor en los tórridos veranos, plagada de naranjos amargos, tipuanas americanas y laureles de indias, especies que crean una tupida sombra. Teniendo ese paraíso bicentenario, ¿por qué no se siguió esa lógica para su paseo marítimo?»

— Francisco Javier Pérez, periodista

 

 

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La memoria del puerto desde la hostelería

 

 

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José Ángel Díaz Beltrán lleva décadas observando el puerto desde el otro lado del mostrador. Nadie en Cartagena conoce mejor lo que ha funcionado y lo que no en la hostelería del frente marítimo. Su memoria del puerto no es nostálgica: es la de alguien que entiende por qué los espacios tienen o no tienen vida.

 

«La ruta era ir al puerto, aunque no se viera el mar, porque era donde siempre se hacían todas las actividades. En todas las ciudades portuarias mediterráneas el puerto tiene esa vida.»

 

«Detrás de la zona portuaria estaban los restaurantes: la Patatera, el Mare Nostrum, Miramar, los Románticos y el restaurante del Club Náutico de Santa Lucía. Luego estaba el tramo más público, con la Comandancia al fondo. Era un espacio que tenía vida propia.»

 

«El Alviento, el 43, el Mare Nostrum, el Varadero, el Club Náutico de Santa Lucía... están animando bastante. Pero los establecimientos que hubo antes no funcionaron porque eran demasiado pequeños. Se necesita más variedad, pero bien dimensionada.»

 

— José Ángel Díaz, presidente de Almacenes José Diaz y profesional de referencia en el sector hostelero del sureste español.

 

 

Sobre El Batel, José Ángel Díaz añade una valoración que completa su testimonio sobre la hostelería del frente portuario:

 

«El Batel siempre debió haberse construido en otro sitio, mucho más ancho y grande, para tener una oferta con más posibilidades de desarrollar el turismo de congresos en Cartagena.»

 

«Es un edificio carísimo, fuera de presupuesto, de plástico. En arquitectura lo que importa no son los materiales sino el efecto que provoca.»

 

«Lo que se necesitaba era un edificio en el centro del puerto, con restaurantes diferentes que le dieran vida, que la gente pudiera disfrutarlo. Lo que han hecho ahí no tiene sentido económico.»

— José Ángel Díaz, empresario.

 

 

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Luis, cocinero y dueño de un restaurante en Cartagena, lo ve desde la lógica de quien conoce el negocio desde dentro:

 

«Si en el lugar del Batel se hubiera construido un edificio en planta baja, como en Valencia, con una decena de restaurantes de 300 metros cuadrados cada uno, con sus terrazas mirando al mar, en estos veinticinco años el puerto se habría consolidado como referente gastronómico de la Comarca. Se eligió otro camino.»

— Luis, cocinero y restaurador, Cartagena.

 

Las voces institucionales y las de quienes han sostenido el negocio hostelero coinciden en un mismo diagnóstico: sin gestión, sin restauración bien dimensionada y sin escucha real de estas dos fuentes, el frente marítimo seguirá siendo un espacio de tránsito, no de vida.

 

Frente a ese diagnóstico, hay quien prefiere mirar hacia adelante. Mar Casas, consultora en comunicación estratégica y protocolo, lo resume así:

 

«El siguiente reto pasa por enriquecer todavía más la experiencia del ciudadano y del visitante: incorporar más zonas de sombra, crear nuevos espacios de estancia y seguir impulsando una oferta comercial y gastronómica cada vez más atractiva.»

— Mar Casas, consultora en comunicación estratégica y protocolo.

 

Sombra, espacios de estancia, oferta gastronómica: las mismas carencias que vecinos y hosteleros llevan describiendo en esta entrega, formuladas ahora como reto pendiente antes que como fracaso.

 

La siguiente entrega recoge el debate más complejo: el que enfrenta visiones distintas sobre cómo debería ser ese frente.

 

Esta entrega forma parte de la serie sobre el proyecto De Faro a Faro y el futuro del frente marítimo de Cartagena, publicada en Murcia Economía.

 

Fuentes

Declaraciones recogidas directamente por el autor.

FAVECIP, comunicado público, 27 de marzo de 2026.

Comisión de Investigación del Ayuntamiento de Cartagena sobre el coste del Auditorio El Batel, junio de 2017.

Murcia Economía.

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