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MAR MENOR

El Mar Menor, estable pero todavía bajo presión por la entrada de nutrientes

La rambla del Albujón concentra la mayor parte de los aportes detectados en los últimos controles

Alba Molina Martes, 21 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
El presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, participó en una de las actuaciones de supervisión del estado del Mar Menor - CARMEl presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, participó en una de las actuaciones de supervisión del estado del Mar Menor - CARM

El Gobierno regional sostiene que el Mar Menor mantiene una situación estable al inicio de la segunda mitad de julio, aunque los últimos datos oficiales reflejan un aumento de la clorofila y la turbidez, así como una reducción de la transparencia del agua respecto a la semana anterior y a las mismas fechas de 2025.

 

El presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, participó en una campaña de supervisión del ecosistema junto a científicos, investigadores y técnicos de la Universidad de Murcia y del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental. Durante la visita, destacó que la Región dispone actualmente de una capacidad de conocimiento y seguimiento de la laguna “sin precedentes”.

 

La expedición contó también con la presencia del consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez; el catedrático de Ecología de la UMU Ángel Pérez Ruzafa, y el director del IMIDA, Andrés Martínez.

 

El Ejecutivo autonómico atribuye la estabilidad actual al sistema de vigilancia desarrollado durante los últimos años, que combina campañas oceanográficas, estaciones automáticas, análisis de laboratorio y herramientas digitales para conocer la evolución del agua y anticipar posibles episodios de riesgo.

 

Aumentan la clorofila y la turbidez

 

El último informe semanal disponible, publicado el 16 de julio con datos tomados el día 8, sitúa la concentración media de oxígeno disuelto en 5,88 miligramos por litro. Esta cifra supone un descenso del 17,3% respecto a la medición anterior, aunque continúa por encima de los 4,90 miligramos registrados en fechas equivalentes de 2025.

 

La clorofila alcanzó los 1,43 miligramos por metro cúbico, frente a los 1,23 de la semana anterior y los 0,49 contabilizados un año antes. El propio informe califica el valor actual como “bueno”, al encontrarse por debajo del límite de 1,8 que marca el paso a un estado moderado, aunque ya supera el umbral de 1,1 establecido entre los estados muy bueno y bueno.

 

También se produjo un incremento significativo de la turbidez, que pasó de 1,08 a 1,79 FTU en una semana, una subida del 65,7%. En las mismas fechas de 2025 se encontraba en 0,60 FTU. Paralelamente, la transparencia descendió desde los 4,22 hasta los 3,61 metros, frente a los 4,13 metros del año anterior.

 

La temperatura media se situó en 29,74 grados, ligeramente por debajo de los 30,94 registrados en julio de 2025, mientras que la salinidad alcanzó las 42,21 unidades PSU, también inferior a las 43,40 del ejercicio anterior.

 

Los datos permiten hablar de una situación controlada en los principales indicadores, pero muestran también variaciones que aconsejan mantener la vigilancia durante los meses de mayor temperatura. La estabilidad ecológica del Mar Menor no equivale, por tanto, a la ausencia de presión sobre la laguna.

 

Más de dos toneladas diarias de nutrientes

 

Uno de los datos más relevantes del informe es la entrada de nutrientes desde la cuenca vertiente. La campaña realizada el 3 de julio calculó un aporte total de 2.382 kilos diarios, de los que 2.364 correspondían a nitratos y algo más de 18 a fosfatos.

 

La desembocadura de la rambla del Albujón concentró la mayor parte de esa carga, con cerca de 2.296 kilos de nutrientes al día y un caudal de 187 litros por segundo. Aunque la cantidad total descendió ligeramente respecto al control anterior, el aporte continúa mostrando la presión que ejerce la cuenca sobre el ecosistema.

 

El exceso de nutrientes se considera el principal desencadenante de los episodios de eutrofización sufridos por el Mar Menor. Estos aportes favorecen la proliferación del fitoplancton y pueden reducir el oxígeno disponible cuando aumenta la materia orgánica y se producen procesos de descomposición.

 

Para controlar estas entradas, la Comunidad mantiene una red de 19 sondeos piezométricos alrededor de la laguna. Los dispositivos registran el nivel freático, la salinidad y la temperatura del agua subterránea, mientras se realizan controles periódicos sobre las ramblas y otros puntos de entrada.

 

Ocho boyas y más de veinte puntos de control

 

Las campañas autonómicas utilizan sondas oceanográficas CTD que toman datos a diferentes profundidades y permiten analizar la totalidad de la columna de agua. El Gobierno regional cifra en 22 los puntos georreferenciados de la red habitual, aunque el último informe semanal recoge mediciones realizadas en 20 localizaciones.

 

A este seguimiento se suma una red de ocho boyas desarrollada en colaboración con la Universidad Politécnica de Cartagena. Las estaciones registran de manera continua la temperatura, la salinidad, el oxígeno disuelto y la clorofila a distintas profundidades.

 

La vigilancia del Mar Menor no se limita al sistema autonómico. El Instituto Español de Oceanografía, dependiente del CSIC, también dispone de una red estatal con seis estaciones que transmiten información en tiempo casi real sobre variables como el oxígeno, la temperatura, la salinidad, la turbidez, el pH, la clorofila y las corrientes.

 

Ambos sistemas permiten reunir información de mayor resolución para conocer cómo responde la laguna a las lluvias, las variaciones térmicas, los aportes de agua dulce y nutrientes o los posibles episodios de estratificación.

 

Un modelo que intenta anticiparse a las crisis

 

Los datos recogidos desde 2016 alimentan el denominado gemelo digital del Mar Menor, una herramienta que combina modelos matemáticos, algoritmos e inteligencia artificial para reproducir virtualmente el comportamiento de la laguna.

 

La primera fase del sistema integra unos 20 millones de datos y permite realizar predicciones sobre los niveles de oxígeno y clorofila con hasta una semana de antelación en diferentes puntos de control. La inversión regional acumulada en el desarrollo de esta tecnología, las nuevas sondas y el equipamiento científico ronda los 1,23 millones de euros.

 

El objetivo es que el modelo incorpore progresivamente más variables y pueda evaluar distintos escenarios antes de adoptar medidas de respuesta. La tecnología amplía la capacidad de reacción, aunque no sustituye las actuaciones necesarias para reducir la entrada de nutrientes en origen.

 

Más de 6.000 toneladas de biomasa retiradas

 

El dispositivo ordinario de limpieza cuenta con 80 trabajadores desplegados por el perímetro del Mar Menor. Según el Gobierno regional, durante 2026 se han retirado ya más de 6.000 toneladas de biomasa vegetal.

 

La retirada evita que una parte de ese material se descomponga en las orillas y devuelva nutrientes al agua. Sin embargo, se trata de una medida de contención que actúa sobre las consecuencias visibles del desequilibrio y no sobre el origen de los aportes.

 

Las últimas analíticas microbiológicas publicadas por la Comunidad señalan, además, que las zonas controladas cumplen los criterios exigidos y son aptas para el baño. Este resultado se refiere exclusivamente a los parámetros sanitarios analizados y no debe confundirse con una evaluación completa del estado ecológico de la laguna.

 

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