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ACTUALIDAD

La Aemet alerta de un verano “nada habitual” tras mes y medio de calor persistente

Desde el 1 de junio apenas se han registrado jornadas por debajo de las temperaturas normales para esta época

Alba Molina Miércoles, 22 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Una mujer se protege del sol con un abanico en Córdoba. EFE/SalasUna mujer se protege del sol con un abanico en Córdoba. EFE/Salas

España atraviesa un verano excepcional por la persistencia de las temperaturas elevadas. Desde el 1 de junio apenas se han producido jornadas con valores inferiores al promedio y, en buena parte del país, el calor intenso comenzó incluso a finales de mayo. Con los datos disponibles hasta el 15 de julio, la primera mitad del verano de 2026 ha sido la más cálida de la serie histórica, por delante de los registros de 2025, 2022 y 2015.

 

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Rubén del Campo, ha calificado la situación de “nada habitual” y ha destacado que España lleva prácticamente mes y medio “sin respiro” térmico. La anomalía no reside únicamente en haber encadenado tres olas de calor en seis semanas, sino en la ausencia de periodos prolongados con temperaturas normales o frescas entre unos episodios y otros.

 

España no ha permanecido casi 50 días consecutivos bajo una ola de calor oficial. Durante ese tiempo ha predominado un ambiente mucho más cálido de lo normal, dentro del cual la Aemet ha identificado tres episodios que sí reúnen los criterios necesarios para ser clasificados como olas de calor.

 

¿Qué considera la Aemet una ola de calor?

 

La elevada temperatura de una jornada aislada no basta para hablar de una ola de calor. La Aemet utiliza ese término cuando durante al menos tres días consecutivos un mínimo del 10% de sus estaciones de referencia supera el percentil 95 de las temperaturas máximas registradas en julio y agosto entre 1971 y 2000.

 

El concepto tiene en cuenta la duración, la extensión territorial y la intensidad. Por este motivo, una máxima de 40 grados puede resultar extraordinaria en algunos puntos y habitual en otros, dependiendo del clima propio de cada zona.

 

Lo excepcional de este verano es, por tanto, la combinación de tres olas de calor con una anomalía cálida persistente entre ellas. Los termómetros han podido bajar durante algunos días, pero generalmente se han mantenido por encima de los valores propios de la época.

 

La tercera ola se prolongará hasta el jueves

 

Aemet ha emitido un aviso especial por una nueva ola de calor que comenzó este martes, 21 de julio, y que previsiblemente se mantendrá hasta el jueves 23. El episodio afecta principalmente al tercio suroriental, los valles del Guadalquivir y del Ebro, las depresiones del nordeste, los valles de los Pirineos y el interior de Mallorca.

 

El punto álgido se espera entre el miércoles y el jueves. Las temperaturas podrán superar ampliamente los 40 grados en numerosos valles y depresiones y alcanzar entre 42 y 44 grados en áreas interiores del extremo sureste peninsular. En el valle del Ebro, el nordeste y el interior de Mallorca se esperan valores cercanos a los 39 o 40 grados.

 

El boletín advierte también de noches muy cálidas, un riesgo de incendios situado en valores extremos y la posibilidad de tormentas secas acompañadas de fuertes rachas de viento. A partir del viernes se prevé la entrada de una masa de aire más fresca por el noroeste, que debería iniciar un descenso térmico progresivo y poner fin al episodio, aunque el calor continuará siendo intenso en el sureste.

 

La Región de Murcia se encuentra entre las zonas más expuestas. Aemet ha activado avisos por temperaturas cercanas o superiores a los 40 grados en distintas comarcas y no descarta que el jueves se alcancen valores de entre 42 y 44 grados en los valles y depresiones del sureste.

 

¿Por qué está durando tanto el calor?

 

La persistencia responde a la repetición de patrones atmosféricos favorables a las temperaturas extremas. Durante buena parte del verano han predominado las dorsales anticiclónicas, las altas presiones en diferentes niveles de la atmósfera, los vientos débiles y la escasa nubosidad. Estas condiciones favorecen una fuerte insolación y dificultan la llegada de masas de aire más frescas.

 

En el episodio actual, una dana estacionaria al noroeste de la Península y una circulación anticiclónica sobre el norte de África están impulsando hacia España una masa de aire cálido, seco y con polvo en suspensión. La subsidencia, el descenso del aire desde niveles altos, contribuye además a elevar las temperaturas y reforzar la estabilidad.

 

Aunque las entradas de aire africano explican algunos de los picos más extremos, la Aemet señala que la continuidad del calor durante tantas semanas está relacionada sobre todo con la persistencia de estas dorsales y situaciones de bloqueo.

 

Los precedentes de 2022 y 2025

 

España ya vivió dos veranos especialmente duros en 2022 y 2025. En el primero se contabilizaron 41 días bajo condiciones de ola de calor, el máximo de la serie histórica. En 2025 fueron 36 días al sumar los episodios registrados en los distintos territorios españoles.

 

La ola de julio de 2022 continúa siendo la más intensa y extensa registrada por Aemet desde 1975. Se prolongó durante 18 días, llegó a afectar simultáneamente a 44 provincias y presentó una anomalía térmica de 4,5 grados.

 

El verano actual todavía no puede compararse en su conjunto con aquellos años porque resta buena parte de julio, todo agosto y septiembre. Sin embargo, el periodo comprendido entre el 1 de junio y el 15 de julio ya supera cualquier comienzo de verano anterior en la serie disponible.

 

Las olas de calor llegan antes y duran más

 

Los registros muestran que estos fenómenos han dejado de concentrarse exclusivamente en julio y agosto. Entre 1975 y 2000 solo se produjeron dos olas de calor en junio en la España peninsular, mientras que entre 2000 y 2025 se contabilizaron diez. Su frecuencia se ha multiplicado por cinco.

 

Aemet calcula que el número de días estivales bajo ola de calor aumenta a un ritmo aproximado de tres días por década. En la actualidad, cada verano presenta de media unos quince días más de ola de calor que en los años setenta. Además, estos episodios afectan a unas tres provincias más y su intensidad crece alrededor de tres décimas de grado por década.

 

El calentamiento de la atmósfera y los océanos provocado por las emisiones humanas está detrás de esta evolución. La investigación también analiza si el cambio climático está favoreciendo que los patrones atmosféricos asociados a las olas de calor se repitan con mayor frecuencia.

 

Agosto también apunta a temperaturas superiores a lo normal

 

Los pronósticos estacionales mantienen una probabilidad elevada de que agosto y el resto del verano registren temperaturas superiores al promedio. Este tipo de previsiones no permite anticipar con semanas de antelación cuándo se producirá una nueva ola de calor, pero sí indica que el escenario general seguirá favoreciendo un ambiente más cálido de lo habitual.

 

La Aemet no descarta nuevos episodios extremos durante las próximas semanas, aunque también podrían producirse tormentas o entradas de aire más fresco que ofrezcan treguas temporales. El verano todavía no ha escrito su última cifra, pero su primera mitad ya ha quedado grabada entre las más sofocantes de la historia de España.

 

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