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CULTURA

La brisa de Lisboa se siente en Cartagena: Carminho conmueve con su fado en La Mar de Músicas

La intérprete lusa desplegó en el Auditorio Paco Martín la geometría perfecta de su arte

José Antonio Muñoz Miércoles, 22 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:
Carminho durante su actuación en el auditorio 'Paco Martín'.Carminho durante su actuación en el auditorio 'Paco Martín'.

Hay voces que no necesitan alzar el vuelo para alcanzar la trascendencia; les basta con posarse, con la levedad de una confesión al oído, sobre el silencio del espectador. La noche de este martes 21 de julio, el Auditorio Paco Martín de Cartagena no albergó un simple concierto: acogió un rito de revelación. En el marco de La Mar de Músicas, Carminho invocó los fantasmas amables de la Lisboa nocturna para demostrar que la saudade no es una condena al pasado, sino una luz ardiente que ilumina el presente.

 

Maria do Carmo de Carvalho Rebelo de Andrade habitó la escena con la majestad de las grandes damas del género y la frescura inconformista de quien sabe que las tradiciones se mueren si no se las deja respirar. Sin más ropaje que una luz sobria y el entramado melódico de la guitarra portuguesa y la viola de fado, la cantaora desnudó su alma ante un público que contuvo el aliento desde la primera estrofa.

 

El arte de Carminho reside en un misterioso equilibrio. Es depositaria de la herencia más pura de las casas de fado tradicionales, pero su voz huye del adorno fácil. Canta desde un lugar de verdad abrumadora, donde la contención es más poderosa que el grito. Cada pausa, cada suspiro sostenido en el aire cartagenero era una ventana abierta por la que entraba el aire fresco de la contemporaneidad.

 

A lo largo del recital, la intérprete fue desgranando un repertorio que es en sí mismo un manifiesto: la revisión de los viejos maestros portugueses trenzada con composiciones de pulso moderno. Carminho ensancha el mapa del fado a cada paso, demostrando que se puede ser radicalmente fiel a la raíz sin quedar atrapado en el muelle de la nostalgia.

 

El viaje sonoro de la velada volvió a poner de manifiesto la naturaleza mestiza y viajera de la cantaora. Esa misma coherencia que la llevó a mirar hacia los ritmos de Brasil y América Latina es la que ha erigido puentes indestructibles con la música española.

 

Un camino de complicidad que este año ha alcanzado una cima poética con 'Memória', el tema que comparte con Rosalía. Nacer de la admiración mutua —de cuando la artista catalana versionaba las estrofas de Carminho antes de convertirse en un fenómeno global— para terminar cantando juntas es la prueba definitiva de que la música de raíz no entiende de fronteras ni de épocas.

 

La velada se cerró con el auditorio puesto en pie, regalando una ovación cálida y prolongada que resonó en las piedras milenarias de Cartagena. Carminho encarnó como nadie el espíritu fundacional de La Mar de Músicas: la certeza de que la emoción es una patria compartida y que las canciones que nacen del pueblo son las únicas capaces de explicarnos el mundo de hoy.

 

Cuando el silencio regresó a la noche, quedó en la costa la huella imborrable de una artista que no solo canta al fado: lo mantiene vivo, latiendo y eternamente joven.

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