Efectivos de la UME en incendio forestal declarado en Selas (Guadalajara) - EFE - Nacho IzquierdoLa superficie quemada por los incendios en España se ha duplicado en apenas dos semanas y alcanza ya las 119.458 hectáreas desde el comienzo del año. El balance es más de tres veces superior al registrado en las mismas fechas de 2025 y coloca a 2026 como el segundo peor ejercicio a estas alturas desde que comenzó la serie del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, EFFIS, en 2006. Solo 2022 presentaba un dato superior.
El incremento se ha concentrado en una quincena especialmente destructiva. El pasado 8 de julio, EFFIS contabilizaba 58.383 hectáreas afectadas, frente a las 119.458 actuales. Esto significa que más de 61.000 hectáreas han ardido en catorce días. En el mismo periodo de 2025 se quemaron alrededor de 10.300 hectáreas.
Solo durante los primeros veinte días de julio, los incendios afectaron a unas 79.000 hectáreas, cerca de dos tercios de toda la superficie quemada durante 2026. España es, además, el país europeo con más territorio afectado por el fuego en lo que va de año.
El incendio de Guadalajara dispara el balance nacional
El principal responsable del brusco aumento es el incendio iniciado el 16 de julio en La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara. Las estimaciones provisionales sitúan su perímetro afectado entre las 30.000 y las 32.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor incendio registrado en Castilla-La Mancha y en uno de los más extensos de la historia reciente de España.
El fuego ha alcanzado un perímetro de unos 120 kilómetros y ha obligado a evacuar a alrededor de 1.200 personas de más de una treintena de núcleos de población. En el operativo han participado cerca de 400 medios y se han llegado a coordinar hasta 29 aeronaves de manera simultánea.
Sin embargo, todavía es pronto para situarlo de manera definitiva en la clasificación de los mayores incendios del país. Las imágenes por satélite permiten dibujar el perímetro afectado, pero este puede contener islas de vegetación que no hayan ardido. La delimitación exacta deberá realizarse una vez controlado y extinguido el fuego.
El mayor incendio registrado en España desde 1968 continúa siendo, según el Ministerio para la Transición Ecológica, el iniciado en agosto de 2025 en Larouco y extendido por zonas de Ourense, Lugo y León, con más de 37.000 hectáreas afectadas.
Los Gallardos y Orés agravan un julio crítico
La campaña de incendios ya había empeorado antes del gran fuego de Guadalajara. Entre los siniestros más graves figura el de Los Gallardos, en Almería, que afectó a unas 7.000 hectáreas y causó la muerte de trece personas. Ha sido uno de los incendios más mortíferos registrados en Andalucía.
También ha tenido un impacto considerable el incendio de Orés, en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, que superaba las 12.600 hectáreas afectadas el 17 de julio. A ellos se han sumado otros fuegos de grandes dimensiones y nuevos episodios todavía activos, como el declarado en Selas, también en Guadalajara, que había afectado a unas 1.700 hectáreas y obligado a evacuar varios municipios.
La sucesión de grandes incendios explica que el balance haya crecido mucho más rápido que el número total de fuegos. Son los siniestros de más de 500 hectáreas los que terminan concentrando la mayor parte de la superficie dañada.
En 2025, por ejemplo, alrededor del 90% de las 350.000 hectáreas afectadas durante todo el año se quemó en únicamente 63 grandes incendios.
EFFIS detecta 343 incendios de cierta extensión
EFFIS ha cartografiado durante 2026 un total de 343 incendios en España, frente a los 129 registrados en las mismas fechas del año anterior. El sistema europeo se basa en imágenes por satélite y recoge fundamentalmente fuegos de aproximadamente 30 hectáreas o más, por lo que no contabiliza todos los conatos e incendios registrados por los servicios autonómicos.
Esta diferencia metodológica explica que las cifras de EFFIS no coincidan con las publicadas por el Ministerio para la Transición Ecológica. Ninguna de las dos fuentes tiene por qué ser incorrecta: sencillamente observan el problema con instrumentos y criterios distintos.
El último avance del Ministerio, cerrado el 12 de julio, contabilizaba 5.429 siniestros desde enero: 3.554 conatos de menos de una hectárea y 1.875 incendios de mayor extensión. La superficie forestal afectada se situaba entonces en 61.163 hectáreas.
Ese balance del Ministerio todavía no incorporaba en su totalidad los grandes incendios que han marcado la segunda mitad de julio, especialmente el de La Mierla.
Los grandes incendios superan ampliamente la media
Hasta el 12 de julio, España había registrado 18 grandes incendios forestales, denominación que se aplica a aquellos que superan las 500 hectáreas. Son once más que en la misma fecha de 2025 y más del doble de la media de ocho correspondiente a la última década.
La cifra continuó creciendo durante los días siguientes y el 21 de julio ya se situaba en al menos 21 grandes incendios, según la recopilación realizada a partir de los datos autonómicos.
El número de siniestros también se encontraba por encima de la media antes de que comenzara la actual oleada. Los 5.429 fuegos contabilizados hasta el 12 de julio superaban el promedio de 4.716 registrado durante el mismo periodo de los diez años anteriores.
Calor extremo y una vegetación convertida en combustible
La escalada coincide con un verano marcado por la persistencia de temperaturas anormalmente elevadas. España afronta esta semana su tercera ola de calor desde junio, con valores que pueden alcanzar entre 42 y 44 grados en zonas del sureste peninsular.
Las altas temperaturas reducen la humedad de la vegetación y aumentan su estrés, facilitando que una ignición evolucione con rapidez y alcance una mayor intensidad. El viento y las tormentas secas complican además las labores de extinción y pueden generar nuevos focos.
A estas condiciones se suma el efecto de un invierno y una primavera especialmente lluviosos. Las precipitaciones favorecieron el crecimiento de vegetación herbácea y matorral que, una vez secos con la llegada del calor, se convierten en una gran cantidad de combustible disponible.
Esto no significa que el clima origine por sí solo cada incendio. Las causas de ignición pueden ser naturales, accidentales, negligentes o intencionadas. Pero el calor, la sequedad, el viento y el estado del terreno determinan en gran medida la velocidad y la violencia con la que se propagan las llamas.
Una temporada que todavía tiene por delante agosto
Pese a la gravedad de los últimos datos, la superficie afectada todavía está lejos del balance final de 2025, cuando se quemaron alrededor de 350.000 hectáreas. Sin embargo, la comparación tiene una sombra evidente: la campaña de 2026 todavía no ha llegado a agosto, tradicionalmente uno de los meses con mayor riesgo.






