Los reyes llegan al polideportivo de Villamanta (Mariscal).La lucha contra los devastadores incendios forestales del centro peninsular comienza a ofrecer los primeros atisbos de control tras una madrugada de intenso trabajo sobre el terreno. El teniente coronel Alfonso Arribas, jefe del Primer Batallón de Intervención en Emergencias de la Unidad Militar de Emergencias (UME), ha confirmado este domingo que todos los frentes del incendio entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila se encuentran contenidos, aunque persisten varias cabezas activas donde los efectivos concentrarán sus esfuerzos durante las próximas horas.
La magnitud de la tragedia ambiental y social es histórica: los fuegos han calcinado ya más de 45.000 hectáreas y han obligado a evacuar o confinar a más de 121.000 personas entre las zonas afectadas de Madrid, Ávila, la provincia de Toledo —hacia donde avanzan las llamas— y el foco declarado en La Vall d'Uixó (Castellón).
Desde el Puesto de Mando Avanzado ubicado en el municipio abulense de Navaluenga, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha sido contundente al valorar las causas del siniestro, asegurando que "el incendio se ha producido por una imprudencia".
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que el Consejo de Ministros aprobará de urgencia este próximo martes un Real Decreto Ley para declarar todas las áreas golpeadas por el fuego como zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil (lo que tradicionalmente se conoce como zona catastrófica), con el fin de agilizar las ayudas económicas y la reparación de daños a los afectados.
A pesar de la contención alcanzada en los perímetros principales de Ávila y Madrid, los operativos de emergencia mantienen la máxima vigilancia debido a la reactivación de puntos calientes provocada por las altas temperaturas y el viento, así como por la progresión de los frentes hacia territorio toledano. Centenares de efectivos de la UME, brigadas forestales y medios aéreos continúan desplegados sin descanso para evitar que las llamas recobren fuerza.







